Plan de eficiencia metropolitana
Introducción
El Plan Maestro de Transporte Santiago 2025, conocido también por su sigla oficial PMTS 2025,[2] fue el instrumento de planificación de transporte público metropolitano para la ciudad de Santiago, Chile, que desarrolla en la actualidad un programa coordinado de proyectos de los distintos modos de transporte (Red Metropolitana de Movilidad, Metro de Santiago, EFE (Tren Nos-Estación Central), Autopistas urbanas, ciclovías "Anexo:Ciclovías de la Región Metropolitana de Santiago (Chile)"), Tren ligero y teleféricos) e instituciones públicas y privadas que cumplen los objetivos ministeriales de eficiencia, equidad, sustentabilidad y seguridad.[3].
Desarrollado como Plan Maestro en el ámbito de la eficiencia del transporte público según la Política Nacional de Transportes desarrollada por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones de Chile (MTT), esta última es una iniciativa presentada a comienzos de 2013 que busca entregar un "marco claro que permita a los distintos actores del transporte en Chile planificar e implementar sistemas que impulsen el desarrollo social y económico del país".[4].
Origen
Si bien ya en 2009 se trabajaba en un plan único de coordinación de transportes, denominado en ese entonces Plan de Transporte Urbano del Gran Santiago,[5] en enero de 2013 el MTT dio a conocer el Plan Maestro de Transporte Santiago 2025, en respuesta a la necesidad de contar con una guía para la gestión y las inversiones estratégicas en infraestructura que definieran un sistema de transporte urbano orientado a satisfacer las necesidades de movilidad de las personas y mercancías en Santiago para, al menos, los próximos 12 años.
Según estudios desarrollados por el MTT, el área metropolitana de Santiago de Chile conocido como Gran Santiago, se encontraría en un período crítico de su desarrollo, caracterizado por consecutivas alzas en la tasa de aumento del parque vehicular. Se calcula que el crecimiento tendencial de la motorización en Santiago hará duplicar el número de vehículos entre 2012 y 2025, pasando de 1,3 a 2,7 millones,[3] creando así una presión por aumentar la inversión en infraestructura vial, a pesar de la existencia de tres importantes restricciones que impedían su inmediata planificación: inexistencia de espacio disponible en el Gran Santiago, "y la ciudadanía no aceptaría las expropiaciones en gran escala que se necesitarían para este aumento de la capacidad";[3] limitación presupuestaria; la Política de Transporte de Chile promueve soluciones eficientes y sustentables, priorizando explícitamente el uso de transporte público masivo. Específicamente se propone estructurar el desarrollo de las ciudades en torno a corredores de transporte masivo: Metro, trenes suburbanos, y buses de alto rendimiento en vías dedicadas.