Plano de bacia
Introdução
Em geral
O Plano Nacional de Bacias é o nome com o qual se identifica o conjunto de diretrizes e ações da política pública de bacias na Bolívia, iniciada durante o governo do presidente Evo Morales Ayma (2006-2019). O processo de desenvolvimento da política de gestão de águas e bacias tem como ponto de partida a “guerra da água "Guerra da Água (Bolívia)") ocorrida durante o ano 2000 na cidade de Cochabamba; fato que marcou um marco importante na construção de instituições hídricas na Bolívia. Com a apresentação da primeira versão do Plano Nacional de Bacias em 2006, (PNC1) como uma política pública de Gestão Integrada de Recursos Hídricos e Gestão Integral de Bacias (GIRH/MIC), a importância de enfatiza-se o fortalecimento do papel do Estado boliviano na gestão dos recursos naturais. Com a segunda versão do Plano Nacional da Bacia, formulado em 2013, ele se consolida como uma política do Estado Plurinacional da Bolívia.
História
Contenido
En 2006 se lanza el Plan Nacional de Cuencas,[1] como política pública de Gestión Integrada de Recursos Hídricos y Manejo Integral de Cuencas (GIRH/MIC). El PNC se inscribe en el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno recién instalado, junto con un paquete de ajustes que incluyó, entre otros, el fortalecimiento del rol estatal en la gestión de los recursos naturales y la creación de un Ministerio del Agua que incorporó tres subsectores: riego, agua potable y cuencas. En 2013 entra en vigencia la segunda versión del Plan Nacional de Cuencas, consolidado entonces como política del Estado Plurinacional de Bolivia. Este plan tuvo su primera programación quinquenal entre 2013 y 2017 y, posteriormente fue extendida con la programación plurianual actualmente vigente que comprende del 2017 al 2020.
Un rasgo clave del PNC, desde su concepción, fue proponerse como política en construcción a partir de la experiencia de acciones y actores involucrados, sin plantear inicialmente un marco institucional y normativo que le quitara flexibilidad. Su propósito radica en que actores implicados en la toma de decisiones sobre el manejo de agua y cuencas, bajo principios de participación, sostenibilidad, respeto mutuo y optimización de los beneficios y de acuerdo a la especificidad de cada lugar contribuyan a forjar, de manera gradual y en función de la necesidad, los mecanismos técnico-normativos de una nueva institucionalidad hídrico-ambiental en Bolivia.