Planificación energética profunda
Introducción
Los Apagones de Ecuador de 2024 fueron una serie crisis energéticas a lo largo del país.[1][2].
Una de las causas de esta fue una sequía que afectó las reservas de agua de los embalses hidroeléctricos, responsables del 72 % de la generación eléctrica nacional. Los niveles de agua de la central hidroeléctrica de Mazar se vieron reducidos. El gobierno implementó racionamientos programados de energía, con cortes de varias horas en diversas provincias del país.[3][4].
Los apagones impactaron en todos los sectores, desde la industria hasta la vida cotidiana de los ecuatorianos. Las autoridades usaron medidas como la modificación de horarios laborales y la implementación de teletrabajo en instituciones públicas para mitigar los efectos de los cortes. Esta crisis, es considerada una de las peores en seis décadas.[4][5].
Antecedentes
Historia de las crisis eléctricas ecuatorianas
Históricamente, Ecuador ha experimentado varias crisis energéticas en regímenes anteriores. Durante el gobierno de Sixto Durán Ballén, Ecuador vivió una crisis energética emblemática conocida como la "hora Sixto", que se produjo en 1994. Esta crisis fue causada por una severa sequía que afectó las principales fuentes hidroeléctricas del país, lo que resultó en una drástica reducción en la capacidad de generación eléctrica. Para hacer frente a la escasez de energía, el gobierno implementó un racionamiento nacional, con apagones diarios de una hora, lo que dio origen al término "hora Sixto". Aunque la medida fue necesaria para evitar el colapso del sistema, provocó un profundo malestar social y afectó gravemente tanto a la vida cotidiana como a la economía del país, especialmente en los sectores industriales y comerciales.[3][5][6].
Durante el gobierno de Lucio Gutiérrez, en 2003, el país enfrentó una severa crisis de apagones que afectó tanto a sectores industriales como residenciales. De igual manera, en 2009, bajo el mandato de Rafael Correa, se vivió una de las crisis energéticas más graves del país debido a la escasez de lluvias que impactó las hidroeléctricas, lo que provocó apagones rotativos en varias ciudades por varios meses. En esa ocasión, el gobierno debió recurrir a la importación de energía desde Colombia para aliviar la demanda interna.[3][7].