El fenómeno es más reciente que en los Estados Unidos, y se debe principalmente a causa de la inseguridad urbana, la preferencia de modos de vida alternativos al urbano y los altos valores de la tierra y las propiedades en las ciudades.
Argentina
El proceso expansión urbana comenzó a partir de fines del siglo con la llegada de inmigrantes a la Argentina y luego a partir la década de 1950 acompañado de un periodo de crecimiento industrial y emigración hacia las grandes ciudades desde el interior del país. Este tipo de expansión se dio principalmente mediante continuaciones de la trama urbana en damero, propiciando la aparición de nuevos barrios alrededor de las estaciones de ferrocarril en el primer caso y a lo largo de las vías de acceso a las ciudades en el segundo caso. Los barrios resultantes, producto de la especulación inmobiliaria bajo la modalidad del loteo popular de bajo precio con escasos o nulos niveles de cobertura en infraestructura, eran en un principio solo residenciales pero la consolidación y diversificación de funciones que se dio en estos en décadas posteriores, hace que no puedan ser considerados actualmente como dispersión urbana en el sentido anteriormente descripto.
A partir de los años 70 con el gobierno militar se dan en el país una serie de políticas y normativas que fomentaban la dispersión urbana (como la ley 8912/77 en la provincia de Buenos Aires, aún vigente) estableciendo zonificación por funciones, exigencia de superficies mínimas en los loteos y la reglamentación de urbanizaciones cerradas que tendían a una ocupación del territorio del tipo suburbano.
Pero es a partir de los años 90 cuando este proceso de suburbanización se vuelve particularmente notorio, producto de la creciente inseguridad urbana y la preferencia por modelos de vida en mayor contacto con la naturaleza, propiciando la aparición de barrios cerrados en sus diferentes modalidades y grandes centros comerciales y complejos de oficinas a lo largo de las autopistas. Las urbanizaciones de este tipo (conocidas localmente como countries) fueron creciendo en tamaño hasta llegar a casos como Nordelta, una mega urbanización para 150.000 personas y especializándose y albergando cada vez más funciones como escuelas y colegios privados, áreas comerciales, campos de golf, marinas, spas y zonas hípicas propias, pero siempre mediante la zonificación por funciones.[24].
Este tipo de urbanizaciones con acceso restringido, desarrolladas por inversores privados, se ha convertido en una alternativa a modelos de urbanización tradicional, y en el factor determinante del crecimiento de la superficie de la mancha urbana de las grandes ciudades argentinas.[25] El fenómeno se dio primero alrededor de ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Rosario o Mendoza, pero en años más recientes se ha extendido a ciudades medianas y chicas resultando en una creciente fragmentación urbana y social, producto de las reformas neoliberales.[26].
México
Al ser el país más cercano a los Estados Unidos, era predecible que el mismo imitara algunos aspectos de la idiosincrasia estadounidense, sobre todo la urbanización en forma de dispersión. Desde las décadas del 30 y 40 las dispersiones comenzaron a cobrar fuerza primeramente entre las personas de mayor abolengo en zonas que en el tiempo se habían considerado alejadas de la urbanización principal. Principalmente en los años 40 algunas de estas urbanizaciones en la Ciudad de México eran núcleos que imitaban algunas características de los barrios suburbanos estadounidenses aunque en un modo más ostentoso puesto que algunas familias pudientes fueron las que iniciaron en parte dichos movimientos.
Las colonias San Miguel Chapultepec, Lomas de Chapultepec y otras más cercanas fueron prueba de ello. Asimismo en menor medida algunos inmuebles en el Centro y Sur imitaron dicho modelo. Al no contarse con una masa importante de población estas zonas resultaron ser más que nada enclaves de población de nivel socioeconómico alto de la época.
En la década de los 50 con la explosión demográfica en auge en las grandes ciudades y en otros rincones del país comienza un auge por imitar otros modelos, un caso en particular reconocible es el visto en el Municipio de Naucalpan, Estado de México con el Fraccionamiento más conocido como Ciudad Satélite que imitó principalmente en parte el modelo suburbano del estilo de vida estadounidense pero con una reorganización de traza urbana similar a la anatomía de un árbol, lo cual le dotó con una distribución vial eficiente, además de ser una ciudad suburbana más acorde a lo que se veía en Estados Unidos. A pesar de todo, otros fraccionamientos circunvecinos comenzaron a gestarse de manera simultánea a Satélite lo que aceleró el ingreso de población sobre todo de clase media, sin embargo con el paso del tiempo los fraccionamientos se vieron inmersos en la mancha urbana, la cual terminó por absorberlos y dejarle más problemas a la vía rápida que estaba contemplada para comunicar este fraccionamiento con la ciudad, finalmente siendo parte del Anillo Periférico.
En el interior del país, principalmente en Guadalajara y Monterrey, también se imitaron dichos modelos sin embargo las trazas urbanas fueron absorbidas por las manchas idem.
Otras urbanizaciones a final de cuentas si bien fueron dispersas, alcanzaron un alto grado de población pero de forma negativa, caso concreto con la llamada Ciudad Nezahualcóyotl, que para muchos representa una especie de urbanización masiva superpoblada en terrenos que antes ocupaban el Ex-Vaso del Lago de Texcoco.