Plan mortuorio urbano
Introducción
El Ferrocarril de la Necrópolis de Londres era una línea de tren inaugurada en noviembre de 1854 por la Compañía de Necrópolis de Londres (LNC), para transportar cadáveres y dolientes entre Londres y el entonces recién inaugurado Cementerio de Brookwood de la LNC, a 37 kilómetros al suroeste de Londres en Brookwood (Surrey). En aquel entonces, el Cementerio Brookwood, el mayor del mundo, había sido diseñado para ser lo suficientemente grande como para albergar a todos los fallecidos en Londres durante los siglos venideros, y la LNC esperaba hacerse con el monopolio de la industria funeraria de Londres. El cementerio se había construido deliberadamente lo suficientemente lejos de Londres como para que nunca se viera afectado por el crecimiento urbano y dependía del recién inventado ferrocarril para conectarlo con la ciudad.
El ferrocarril discurría en su mayor parte a lo largo de las vías existentes del Ferrocarril de Londres y del Suroeste (LSWR), pero contaba con sus propios ramales desde la línea principal, tanto en Londres como en Brookwood. Los trenes transportaban ataúdes y pasajeros desde una estación específica en Waterloo, Londres, hasta las vías del LSWR. Al llegar al cementerio, los trenes daban marcha atrás por un ramal específico, hasta dos estaciones en el cementerio: una, para el entierro de anglicanos; y otra, para el entierro de los inconformistas (no anglicanos) y de quienes no quisieran un funeral de la Iglesia de Inglaterra. Las salas de espera de la estación y los compartimientos en el tren, tanto para pasajeros vivos como para fallecidos, estaban divididas según la religión y la clase social, para evitar que se mezclasen tanto los dolientes como los cadáveres de distintos orígenes sociales. Además del tráfico fúnebre regular, el Ferrocarril de la Necrópolis de Londres se utilizó para transportar grandes cantidades de cuerpos exhumados durante el traslado masivo desde varios cementerios en Londres hacia Brookwood.
La compañía no logró monopolizar la industria funeraria y el sistema no fue tan exitoso como esperaban los promotores. Si bien habían planeado transportar entre 10 000 y 50 000 cuerpos al año, en 1941, después de 87 años de operaciones, solo se habían realizado poco más de 200 000 entierros en el Cementerio de Brookwood, lo que equivalía aproximadamente a alrededor de 2 300 cuerpos al año.
En la noche del 16 al 17 de abril de 1941, la terminal londinense sufrió graves daños durante un bombardeo aéreo y quedó inutilizable. A pesar de que la LNC continuó ofreciendo servicios fúnebres ocasionales desde la estación de Waterloo hasta la de Brookwood, sita inmediatamente al norte del cementerio, el Ferrocarril de la Necrópolis de Londres no volvió a ser utilizado. Poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, las partes sobrevivientes de la estación londinense fueron vendidas como espacio para oficinas y se retiraron las vías del cementerio. La parte del edificio londinense que albergaba las oficinas de la LNC se conserva en la actualidad. Las dos estaciones del cementerio permanecieron abiertas como quioscos de refrigerios durante algunos años, pero posteriormente fueron demolidas. El emplazamiento de la estación norte, que daba servicio al cementerio de los inconformistas, está en la actualidad cubierto de maleza. El emplazamiento de la estación sur, la de los anglicanos, alberga ahora un monasterio ortodoxo ruso y un santuario dedicado al rey Eduardo el Mártir, el cual incorpora el andén de la estación sobreviviente y las antiguas capillas de la estación.