Obsolescencia por sector
Obsolescencia biológica
Compañías como Monsanto han creado semillas genéticamente modificadas que se vuelven estériles una vez que han dado la primera o segunda cosecha, las llamadas semillas Terminator[16] producidas mediante la tecnología GURT (acrónimo inglés de Grupo de Tecnologías de Restricción de Uso), encontrando un rechazo por parte de autoridades y agricultores, por ser un tipo de contrato obligado haciendo completamente dependiente a los agricultores de la empresa para volver a sembrar, y también por los peligros ya que las semillas estériles en la segunda generación podrían contaminar a otras plantas al mezclarse y la siguiente generación serían plantas híbridas absolutamente estériles, algo que podría ser usado como bioterrorismo.[17].
Por otra parte, las compañías aseguradoras y de asistencia sanitaria manejan datos sobre los genes de los trabajadores que sirven para dictar la conveniencia o duración de su contratación laboral y retirarle a algunos la posibilidad de un seguro de vida,[18][19] la llamada discriminación genética.
Obsolescencia de medicamentos
La mayoría de medicamentos contiene componentes químicos cuya vida útil es limitada; sin embargo, algunos laboratorios reducen la fecha de caducidad de los fármacos que producen con el fin de obtener mayores ganancias en el negocio de la salud, ocasionando que los pacientes desechen los medicamentos supuestamente vencidos para adquirir otros nuevos.[20][21][22].
Obsolescencia de componentes eléctricos y electrónicos
Algunos productos portátiles en los que se confiaba mucho en la era posterior a las computadoras personales, tales como los teléfonos móviles, las computadoras portátiles y los cepillos de dientes eléctricos, están diseñados de una manera que niega a los usuarios finales la capacidad de reemplazar sus baterías después de que se hayan gastado, por lo que se ven obligados a usar una batería desgastada dentro del dispositivo, lo que limita la vida útil del producto a su componente de vida más corta.[23][24].
El procedimiento suele ser el siguiente: uno de los aparatos electrónicos de uso habitual falla. Cuando el dueño lo lleva a reparar, en el servicio técnico le dicen que resulta más rentable comprar uno nuevo que arreglarlo. Ocasionalmente el precio de la mano de obra, las piezas estropeadas y el montaje suelen costar un poco más que adquirir uno nuevo. Por ello normalmente el usuario suele desechar el producto averiado y comprar uno nuevo. Esto ocurre en algunos componentes digitales de la computadora tales como la impresora, las unidades de disco óptico, los monitores LCD o LED, la tarjeta madre o el mismo microprocesador.
La mayoría de los componentes digitales de computadoras, en lugar de ser duraderos y reparables, son descartables. Sin embargo, la raíz del problema sigue estando en la industria misma: los reparadores encuentran dificultades como unidades selladas imposibles de desarmar y rearmar, unidades fabricadas siguiendo un proceso automatizado que, al reproducirlo manualmente con fines de reparación, generan un costo de mano de obra mayor que el costo del producto nuevo, o bien, directamente la imposibilidad de conseguir repuestos, ya sea porque nunca han salido a la venta como tales o porque dejaron de fabricarse según el calendario de obsolescencia programada que siguió la unidad.[25].
En respuesta, hoy en día muchos empleados del servicio técnico son capacitados para reparar los electrónicos digitales de hoy en día, adquiriendo incluso habilidades para lidiar con los circuitos antes reservadas a ingenieros. Otras enseñanzas incluyen el salto de las limitaciones impuestas por los fabricantes (como resetear el número máximo de impresiones), soluciones a errores de diseño e improvisación. Todo esto se resume en el concepto hindú jugaad que implica reparar algo sin importar su complejidad.
Obsolescencia de electrodomésticos
A veces lo más antiguo resulta más resistente que lo moderno. Debería ser obligatoria la estandarización de las piezas y poder despiezar las máquinas, lo que resolvería muchos problemas. Ahora (2025), el automóvil de gama media está hecho para durar unos 200.000 kilómetros, que pueden alargar su vida útil hasta los 400.000 si se pasan revisiones periódicas y se cuidan. Las medias, los calcetines y otros productos textiles suelen tener condicionada su duración por las costuras y otros tratamientos textiles. La duración media de un frigorífico es de doce años, pero los hay que solo duran ocho o que llegan a catorce; la duración media de un lavavajillas es de 11 años; el microondas tiene una duración media de nueve años, pero los hay que duran doce o trece; una lavadora posee una duración media de diez años, pero una Miele dura 16. La media de las secadoras es once años, pero de nuevo las Miele se extienden a los 17.[26] La vida media de una plancha es de seis años. El tiempo medio de vida útil de un Smartphone y un portátil está entre los 3 y los 4 años. En el caso de una lavadora, su longevidad ronda los 11 años y si hablamos de aspiradoras terminan la mayoría obsoletas al cumplir los 8 años, si bien las hay que no llegan a los 5. La Autoridad Garante de la Competencia y del Mercado de Italia multó a Samsung con 5 millones de euros y a Apple con 10 millones por acortar la vida de los productos. Según los estudios independientes de la OCU, Miele es la compañía cuyos electrodomésticos resisten más años en activo.[27] Un ejemplo es el caso de las máquinas para hacer helado de McDonald's que fueron diseñadas para ser descompuestas y reparadas exclusivamente por la compañía Taylor para prever el mal funcionamiento de la máquina y perder ventas.[28].
Según un informe de la asociación Halte à l'obsolescence programmée y Murfy, una empresa especializada en la reparación de electrodomésticos, la vida útil de las lavadoras ha disminuido un 30% en unos ocho años. En 2010, las lavadoras de todas las marcas funcionaban en promedio por 10 años. En 2018, su vida media era de solo 7 años. Además, el informe señala que los fabricantes hacen inaccesibles y muy caras las piezas de recambio para la reparación de los dichos aparatos. Especialmente las partes que se sabe que son más susceptibles al desgaste y que requieren una sustitución frecuente, como la placa electrónica de los dispositivos.[29].
Obsolescencia de software
La obsolescencia programada en el software se inicia desde el momento en que el fabricante impulsa a los consumidores a renovar / actualizar su versión de los programas informáticos porque no continuará con sus actualizaciones y el respectivo soporte técnico (renovación de los controladores de impresora, compatibilidad con otros programas, soluciones a problemas imprevistos, parches de seguridad, actualización de la defensa contra el malware, reconocimiento de aplicaciones nuevas, etc.).[30] De esa manera, cada diez años como mucho, se comprará otra vez el mismo producto, añadiendo plusvalías al fabricante.
Un software que no goce de actualizaciones periódicas sufrirá eventualmente de obsolescencia debido a que se queda atrás en comparación a la tecnología digital al dejarse de desarrollar aplicaciones para el programa. Muchas veces estos programas informáticos descontinuados son llamados abandonware porque sus programadores «estancan» a propósito sus propios softwares con el fin de motivar al consumidor a comprar la nueva versión ya que, aunque los nuevos programas que introducen podrán leer el contenido de las versiones anteriores, una versión antigua no podrá leer los archivos del nuevo sistema.[31] Ejemplo de esto fue la descontinuación del sistema operativo Windows XP por parte de Microsoft lo cual deja en el camino a la obsolescencia al sistema operativo ya que como comunica Microsoft, de seguir utilizando Windows XP se podrían presentar vulnerabilidades en la seguridad del equipo ante amenazas como lo son los virus[32] a pesar de que en ese entonces, el 30% de las PC en el mundo todavía seguía usándolo y el programa sustitutivo no aportaba nada realmente sustancial. Lo mismo para algunos videojuegos de autos o deportes que llevan décadas usando el mismo programa base y que podrían ser solamente actualizados con los nombres de cada año, sin embargo se opta por sacar un juego literalmente "nuevo" que incluye algunas mejoras o en algunos casos el mismo juego base intacto. También puede existir obsolescencia programada en cajeros automáticos y dispositivos médicos.
Obsolescencia alimentaria
El sistema de etiquetado de «fecha de consumo preferente». además de la fecha de caducidad, puede considerarse un tipo de obsolescencia artificial o psicológica.[33]Ya que muchos alimentos que siguen conservando la integridad de sus virtudes nutritivas y sanitarias no lo podrían ser por su apariencia, textura, aroma o color. Cuando esto, se desechan para comprar otros. El economista de la teoría del decrecimiento Serge Latouche señala que es también una estrategia de obsolescencia programada frecuente en el consumo de lácteos y yogures, pero también en el de cualquier otro alimento envasado. El uso de colorantes, conservantes y otros excipientes de ciclo corto en el envasado también poseen esta función.[34]Toneladas de comida acaban en la basura a causa de pésimas pautas de calidad, cánones estéticos demasiado estrictos o malos hábitos acorde a su planificación.
Obsolescencia en la ciencia ficción
La película Blade runner, basada en una narración de Philip K. Dick, habla de los problemas éticos al existir un tipo de obsolescencia entre replicantes (un tipo de androide) que han caducado bajo los estándares de una sociedad más avanzada, al igual habla sobre la sustitución del trabajo humano por servomecanismos robóticos que volverán obsoletos a sus creadores en la llamada Cuarta revolución industrial o robótica (tras la del vapor, la electricidad y la electrónica): destruirá muchos más puestos de trabajo de los que creará, según el Foro Económico Mundial de Davos, uno de cuyos estudios prevé la desaparición de más de 5 millones de puestos de trabajos en los 15 países más industrializados del mundo,[35] mientras que, por otro lado, la mayoría de los medios de comunicación demandan la extinción de las ayudas sociales para los efectos que sobre la población humana causa la tecnificación.