Detonante coyuntural: los incendios de 1957.
Las familias que dieron origen a la Población La Victoria provenían de campamentos callampas que se encontraban situados en los bordes del Zanjón de la Aguada desde el año 45’. Para 1957 se contaba con alrededor de unas 35.000 personas que vivían en condiciones de hacinamiento, divididas en aproximadamente 10 poblaciones .
Existían diversas desventajas de la zona en la que el campamento estaba ambientado, y si las familias se mantenían era debido a sus esfuerzos más que por ayuda del Gobierno, que si bien había dado permiso para que se mantuvieran ahí, no había ayudado con la situación. Es más, durante los años en que se mantuvieron los pobladores en el Zanjón, fueran testigo de diferentes promesas de diversos Gobiernos que jamás se cumplieron .
Un factor determinante del lugar era la predisposición a los incendios, aumentado el riesgo debido a la extrema polución de las aguas del Zanjón, que corrían a tajo abierto. Muchos siniestros eran incluso producidos por la inflamación de los materiales químicos que llevaba esta, en diez años se habían producido nueve incendios que habían afectado a 600 casas aproximadamente .
A mediados de octubre de 1957 se produjo un siniestro que debido a las condiciones de hacinamiento arrasó con 16 viviendas dejando afectada a 32 familias. Se realizaron diferentes colectas y beneficencias, más el estado crítico en que se vivía llevó a la convocación de un Cabildo Abierto de parte de los pobladores a la municipalidad, pidiendo una solución integral a sus condiciones. El día anterior a éste, la explosión de una curtiembre se produjo un segundo incendio que perjudicó a 200 familias, dejando en un situación aún más precaria el campamento .
El cabildo contó con alrededor de mil personas, entre los que contaban autoridades como el alcalde, diputados, etc. Los pobladores utilizaron la instancia para poder evidenciar su demanda y las constantes burlas del Gobierno al prometerles una solución y luego negárselas. Los damnificados alcanzaban a 1.100 familias y aunque se realizaron diversas actividades para recolectar elementos de primera necesidad, la principal preocupación era la preocupación de sus viviendas, pues muchos de ellas se encontraban durmiendo en la intemperie .
Diversos factores se conjugaron para que los pobladores decidieran que no querían reconstruir sus hogares en el mismo lugar. Y fue así, como se concibió la idea de construir una nueva población en uno de los terrenos que el Gobierno había expropiado con la promesa que sería para ellos. Los terrenos se ubicaban en Lo Valledor y La Feria, y la municipalidad les dio una suma de dinero para la reconstrucción, solicitando los permisos correspondientes para el traslado de las familias. Independiente de tal permiso, se había dado lugar a una nueva forma de demanda de vivienda: la toma organizada de terrenos .
30 de octubre: la Toma de la Chacra La Feria.
Previo al 30 de octubre y tras el primer incendio, los pobladores se habían estado reuniendo con la CORVI para poder ocupar los terrenos correspondientes a Lo Valledor y La Feria, pero esta tenía el inconveniente que se encontraban sin agua potable. Los pobladores no lo veían como un impedimento puesto que otras poblaciones habían sido entregadas sin el acceso a ella, además podía ser entregada por la Municipalidad. Con estas reuniones, se dejaron los terrenos zanjados y a la espera de poder ocuparlos, mas el segundo siniestro fue el detonante que activó la emergencia y necesidad del acceso a ellos.
Es así, cuando a la una y media de la mañana del 30 de octubre, los pobladores comenzaron desde el Zanjón de la Aguada a trasladarse a los terrenos prometidos en La Feria. En carretas con ruedas forradas con trapos para evitar el ruido, o simplemente cargando las pertenencias, se movilizaban hacia su objetivo. En un inicio fueron aproximadamente 1.200 familias, aunque la prensa intentó bajar constantemente la magnitud, lo cierto es que durante los primeros días ya se reconocía que el número había aumentado a dos mil familias en la toma .
Lo que vino a continuación fue un aislamiento por parte de Carabineros hacia la toma, que derivó en condiciones miserables para sus ocupantes. Se vivieron grandes problemas de salubridad y falta de atención médica, así como se prohibió el acceso de madera, camas, frazadas, y otros elementos de primera necesidad. Los decesos de un lactante y una señora de setenta años evidenciaron las crudas condiciones en que se encontraban las familias participantes .
La respuesta legal a la toma era el desalojo inminente, y así era la intención del Presidente Ibáñez en un comienzo. Sin embargo, el Cardenal Caro el mismo día 30 fue a una entrevista personal con Ibáñez haciéndolo desistir de tal medida, intercediendo por los pobladores, e incluso consiguió autorización para que el Hogar de Cristo construyera viviendas de emergencia, con la condición que el número de familias no aumentara: “Por instrucciones de S.E. el Presidente de la República (…) suspende el desalojo de las personas que ocuparon terrenos en la Población La Feria. Para formular esta petición, visitó esta tarde al primer mandatario el Cardenal Primado (…) quien pidió al Jefe de Estado interceder en favor de estas personas. El Presidente de la República expresó que había ordenado autorizar al Hogar de Cristo para que construya habitaciones provisionales para las 140 familia que continúan en esos terrenos”.
El problema que quedaba a resolver era de una solución definitiva para los pobladores. El gobierno afirmaba que no contaban con recursos para dar una solución total. El Gobierno constantemente trató de “trasladar” a las familias alegando la falta de servicios básicos de la zona y que los terrenos no estaban urbanizados. El Hogar de Cristo se comprometió a construir viviendas de emergencias junto con la propuesta de autoconstrucción de los mismos pobladores. Finalmente, el gobierno cedió en la ocupación y pasó a tratarse de un “proyecto de población”, en donde sus ocupantes ese mismo día de triunfo ante el Gobierno la bautizaron como “La Victoria”, (Cuyo nombre viene de cuando los pobladores, al recibir la noticia de que el Gobierno les cedío el terreno empezaron a gritar ''esta es la victoria'') marcando una nueva fase en donde el acceso a la vivienda comienza por el acceso a suelo. Asimismo, destaca el grado de organización demostrado por los pobladores en la ocupación del terreno, así como en su mantención, creando Comités Generales –parecidos a las organizaciones del Partido Comunista, para ese entonces, ilegal debido a la Ley Maldita-, comités de vigilancia para controlar el acceso y consumo de alcohol, y sus constantes negociaciones que permitieron oficializar la toma de una manera pacífica .
Con esto, la Toma de La Victoria, pasaría a ser la primera toma de terrenos en el país en salir exitosa y lograr que los pobladores obtuvieran el acceso a suelo para poder autoconstruir sus viviendas, luego de más de 10 años de promesas incumplidas y constantes desilusiones.
Rol del PC.
Un factor preponderante dentro de la Toma es comprender el rol que jugó el Partido Comunista y sus militantes en el accionar de los pobladores. Pese a que para el momento en que se dio lugar a los acontecimientos se encontraba vigente la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, a través de la clandestinidad el PC supo hacerse presente en el movimiento de pobladores y específicamente en la Victoria. Se expresó a través del Frente de Acción Popular (FRAP), y también de modo más indirecto en la dimensión organizacional e identitaria en la conformación de la población.
La coalición del FRAP representaba a las ideologías socialistas y comunistas en el período de dispersión debido a la Ley Maldita , de este modo, la acción más directa que podemos encontrar de los militantes en la época se observa por medio de éste. Para el Frente, el problema de la Toma era uno netamente político en donde el gobierno represivo de Ibáñez tenía la culpa. De esta manera, el FRAP además de criticar el manejo institucional con el tema de la vivienda, también hacía clara una posible solución por medio de un cambio de gobernante . Así, la coalición brindó su apoyo a la causa y ayudó a la emergencia de la situación en que se encontraban los pobladores, y también promocionando a su candidato, Salvador Allende, quien incluso fue a entrevistarse con los pobladores .
Por otro lado, el PC desde su clandestinidad trataba de encontrar su lugar en este nuevo escenario político que se estaba desarrollando en Chile. Pues históricamente, su doctrina se identificaba con la clase obrera y masas trabajadoras, la cual no incluía originalmente a los demás movimientos sociales como el de los pobladores . Ya para el año 57’, el Partido vio inminente un cambio de escenario y se preparó para disponer sus fuerzas de acorde al momento político que se estaba viviendo, dando lugar a los sectores marginales, como los pobladores .
El diagnóstico era desalentador, puesto que las nuevas masas marginales tenían, a sus ojos, poco nivel político y un comportamiento inmaduro, proclives a liderazgos populistas y a explosiones incontrolables como las sucedidas en la Batalla de Santiago el 2 de abril. En sus palabras, se trataba de: “Masas atrasadas de los trabajadores campesinos o provenientes del campo, de las decenas de miles de mujeres incorporadas a la industria, de las decenas de miles de trabajadores jóvenes que eran niños hace diez o quince años […] y que no tienen suficiente claridad sobre los problemas, ni tradición de lucha, ni mayor experiencia. Estos nuevos trabajadores forman una inmensa masa popular, gran parte de la cual votó por Ibáñez” .
El objetivo, por tanto era elevar la política dentro de los pobladores y guiarlos hacia el FRAP o PC, dado que era la ideología acorde con su lucha, sin reconocer una autónoma emanada desde dentro del mismo movimiento . La influencia de los comunistas se hizo sentir de manera indirecta dentro de la población, en donde se destacan dos formas principales: dimensión organizacional e identitaria.
La primera, puede verse expresada claramente a través de las estructuras de jerarquía dentro de La Victoria, traspasando su capital organizativo de lo sindical a lo poblacional . De esta manera podemos hablar de una cultura organizativa con patrones comunistas, como se puede ver, por ejemplo, en que la máxima autoridad dentro de los Comités Generales de los pobladores era un Secretario General, o la prensa victoriana que fue una de las primeras tareas llevadas a cabo y que expresaban: “dar vida a un periódico que fuera el vocero auténtico de las clases trabajadoras que viven y sufren heroicamente, sin desmayar en nuestra Población” . Si bien, se trata de una cultura a todas luces novedosa creada por los mismos pobladores, no se puede negar la importante influencia comunista evidenciada anteriormente .
Por otra parte, la dimensión identitaria permite ver la creación de un “ethos victoriano” relacionado intrínsecamente con la ideología comunista cuyo principal énfasis se encontraba en la acción del poder popular. La identidad victoriana no puede ser comprendida sin la Toma, donde la población ya no es solo un telón de fondo, sino es el objeto de apropiación del mismo pueblo que representa una forma radical de lugarización de su espacio, donde el terreno deja de ser una mera mercancía y adquiere una significación en la identidad. Esta ruptura con la institucionalidad por medio de la Toma, exige un autogobierno y autorrepresentación, pudiendo hablar de una “Pequeña República”. En otras palabras, solo mediante la organización y cohesión social del pueblo se hace posible la mantención de la Toma, que llevan a la aplicación y creación de dinámicas creativas y novedosas, como las mencionadas en la dimensión organizacional en las que la influencia del PC es innegable .
El rol jugado por los comunistas es trascendental para entender la organización y consolidación de la identidad victoriana, pero es menester recalcar que los verdaderos protagonistas de la población fueron y siguen siendo sus pobladores . El papel desempeñado por el PC fue de uno asistencialista, ya que siempre vieron al movimiento social de pobladores como uno que debía subyugarse a la lucha reivindicativa de la masa popular en pos de los intereses de la clase obrera .
Rol de la Iglesia.
La misión social de las instituciones católicas se expresó en la ayuda que brindaron para el desarrollo y mejoramiento de las precarias condiciones de existencia en la Toma, a través de la prestación de material constructivo, personal de trabajo, conocimientos técnicos y de la impresión de un ethos comunitario entendido a partir de la “doctrina social de la iglesia” (La Victoria será “símbolo de la superación y solidaridad humanas” ).
En esta misión el padre Del Corro, representando la figura del Hogar de Cristo, cobra un rol fundamental. Esto, pues será a través de él que la Iglesia católica accionará dentro del territorio mismo llevando a cabo un plan de construcción de casas de emergencia, mediaguas y casas sólidas, con personal de la fundación y con materiales para el levantamiento que provenían, principalmente, de la “Fábrica de paneles” de la misma.
Se puede observar la visión valórica del cristianismo católico sobre el proceso de construcción de la toma: El trabajo del misionero se presenta como una labor ejemplificadora para el poblador: “El estímulo, la enseñanza y el ejemplo, avivan el interés de los pobladores. [...] Ahora aquel hombre que aparecía aplastado en medio de una población callampa desorganizada e insalubre se lanza con entusiasmo a levantar su nuevo hogar sobre una tierra que sabe propia y con la ayuda de quienes nada les piden, sino su propia superación” .
La solidaridad de afuera respecto a la Toma.
La solidaridad expresada por diferentes organizaciones marcó un precedente en la dinámica social puesto que se abandonaba la lógica asistencialista para con los pobres, dando paso a un apoyo activo en pro de una solución . Dicho apoyo lograba dar una relevancia de primera categoría al problema de los pobladores, pero aún más importante, legitimaba la ocupación de terrenos .
Algunas instituciones o sectores sociales que entregaron su apoyo y solidaridad a la causa de la ocupación de terrenos fueron:.
Pobladores: la identidad victoriana.
Un aspecto fundamental para comprender la población de La Victoria hasta la actualidad es entender su proyecto identitario que nace en la coyuntura de la Toma de terrenos. Los incendios producidos en el Zanjón de la Aguada crearon un sentimiento de solidaridad y además identificación entre los pobladores del sector, la autoconstrucción ya no era solo de unas casas, sino de una población entera, puesto que se hablaba de “nosotros, los pobladores del Zanjón”, por tanto se creó una identidad nacida por compartir el mismo hábitat y las características que éste conllevaba, y el mismo objetivo, el cual era la obtención del a vivienda digna .
Así, la identificación era con los pobladores pobres de Santiago, delimitado por su lugar y vivienda. Pero ese no era el único elemento que servía para delimitar este sentido de identidad, un factor trascendental en este sentimiento victoriano era precisamente el antagonista de los pobladores, que vendría a ser la institucionalidad que tantas veces prometió soluciones y no cumplió, los organismos públicos –como la Caja de Habitación- eran el enemigo que representaba la nula solución estatal a la problemática de la vivienda .
El sentimiento identitario además podía verse expresado en las constantes declaraciones, donde siempre primaba la colectividad por sobre el individualismo:“Lo único que pedimos es que nos dejen tranquilos. Hemos esperado mucho tiempo y nadie se ha acordado de nosotros. Queremos demostrar que somos capaces de levantar con nuestro esfuerzo los hogares que siempre nos han prometido” .
Así, se observa el predominio del plural, eran ellos mismos los encargados de resolver sus propios problemas, de ahí el dicho “Nada por caridad, todo mediante nuestro propio esfuerzo” . De este modo, se alejan de recibir ayuda por limosna, y se da el énfasis a la autoconstrucción de su propia población, donde sus actores, identificados con ella, la llevarían a cabo.
Una vez ocurrida la Toma, esta ocuparía un lugar privilegiado en la consolidación del “ethos victoriano”, debido a que su carácter deja de lado el espacio físico como un mero fondo, y lo traspasa a un objeto de apropiación del poblador que lo dota de una autenticidad única . La ruptura con la institucionalidad realizada por los pobladores de La Victoria les daba precisamente su lugar en la sociedad como actores independientes, que se veían obligados al autogobierno y cuya fuerza residía en su organización y cohesión social .
Hasta nuestros días, los habitantes de La Victoria tienen diferentes mecanismos para mantener vivo el sentimiento identitario de la población, entre los que cuentan, por supuesto, el nombramiento de las calles cuyos nombres representan a diferentes personajes o ideologías relacionadas con la Toma, mostrando el intento de ligar la biografía de la población con la historia de sus ocupantes . También todos los años en el aniversario de la Toma se realiza la reconstitución de la Toma de terrenos en el Estadio Municipal, proyectando documentales y relatos de los actores directos de la Toma, encargados de transmitir la epopeya victoriana con el fin que su identidad permanezca viva con el mismo espíritu que en aquellos días de toma de terrenos .