Plan de arquitectura de hospicios urbana
Introducción
Un hospital o nosocomio es un establecimiento destinado para la atención y asistencia a enfermos por medio de médicos y de medicas, enfermería, personal auxiliar y de servicios técnicos durante 24 horas, 365 días del año y disponiendo de tecnología, aparatología, instrumental y farmacología adecuadas. Existen tres clases de hospitales: de Primer, Segundo y Tercer niveles, siendo su asistencia de menor a mayor complejidad. Dentro de ellos se atiende a pacientes con afectaciones que irán de simples a gravísimas, críticas, cuidados paliativos o incluso terminales.
Historia
Antigüedad clásica
Fa Xian, un monje budista chino que viajó por la India en el año 400, atestiguo instituciones de curación en la antigua India.[1]
Según el Mahavansha la antigua crónica de la realeza cingalés, escrita en el siglo d. C., el rey Pandukabhaya de Anuradhapura (437–367 a. C.) tenía casas y hospitales.[2] Un hospital y centro de formación médica también existía en Gundeshapur una ciudad importante del Imperio persa fundada en el 271 por Sapor I.[3] En la Antigua Grecia, templos dedicados al dios sanador Asclepio, conocido como Asclepeion, funcionaban como centros de asesoramiento médico, pronóstico y curación.[4] La Asclepeia se extendió al Imperio romano. Si bien la atención médica pública no existía en el Imperio Romano, existían hospitales militares llamados valetudinaria estacionados en cuarteles militares y servían a los soldados y esclavos dentro del fuerte.[5] Existe evidencia de que había algunos hospitales civiles, aunque no estaban disponibles para toda población romana. En ocasiones se construían de forma privada en hogares romanos extremadamente ricos ubicados en el campo para esa familia, aunque esta práctica parece haber terminado en el 80 DC.[6].
Edad Media
Cuando el cristianismo se convirtió en una religión aceptada en el Imperio Romano, se produjo una expansión en la atención de salud de las personas, motivada por el mandamiento cristiano de amar al prójimo "Amor al prójimo (cristianismo)"), en especial a los más pobres y necesitados. El Primer Concilio de Nicea, en el año 325 d. C., dio impulso a la construcción de un hospital en cada ciudad que tuviera una catedral. Así surgieron los hospitales construidos por San Sansón en Constantinopla y por el obispo de Cesarea, Basilio.[7] Estos hospitales estaban abiertos para atender a toda la población.