Plan de arquitectura conmemorativa crítica urbana
Introducción
El Ensanche de Madrid (también conocido como Plan Castro) es un plan de ensanche realizado en Madrid a mediados del siglo .[1] El ensanche fue aprobado en 1860 y realizado a partir de 1871. La denominación «Plan Castro» es en honor a Carlos María de Castro, uno de sus urbanistas promotores. La idea de acomodar el crecimiento ordenado de la ciudad a una separación de barrios por clases sociales era una idea subyacente.[2].
La redacción del anteproyecto se inició en 1857, cuando Madrid contaba con 271.254 habitantes, y la planificación alcanzaba una previsión de 100 años, al cabo de los cuales, según estimaba Castro, la ciudad alcanzaría los 450.000 habitantes, aunque esa previsión se vio rápidamente desbordada por el fuerte crecimiento demográfico auspiciado por el desarrollo industrial. Atacado desde el principio por propietarios de núcleos de edificación preexistentes no respetados por los trazados propuestos, criticado por prestigiosas figuras, como Ángel Fernández de los Ríos, y sometido desde sus inicios a presiones de intereses económicos, el plan de Castro se vio pronto inmerso en un continuo proceso de modificaciones.
Historia
Contenido
Aunque el ensanche tuviera una fecha de inicio, responde a la necesidad de adecuar la ciudad de Madrid al crecimiento de población que va ocurriendo durante el siglo . El ensanche dio lugar a la nueva construcción de barrios en la periferia del casco urbano existente antes de 1800. El ensanche no nació tan solo por la necesidad de una urbe más industrial y mercantil.[3].
Cronología
08.04.1857: Real Orden, promovida por el ministro de Fomento Claudio Moyano, disponiendo que se estudie un proyecto de ensanche para Madrid.
18.05.1857: Se encarga a Carlos María de Castro el estudio y formación del proyecto de ensanche de Madrid.
19.07.1860: Aprobación por Real Decreto del “Anteproyecto de Ensanche de Madrid” elaborado por Carlos María de Castro.
06.04.1864: Real Decreto, promovido por Cánovas del Castillo, por el que se eleva de tres a cuatro el número de plantas previstas en el Anteproyecto; se reducen del 50% al 30% los espacios dedicados a patios y jardines en áreas superiores a 10.000 m², y al 20% para las inferiores; y se establece que se compute en estos porcentajes la superficie destinada a calles particulares.