Piso de Vinilo
Introducción
El suelo de PVC o suelo vinílico es un tipo de revestimiento plástico continuo utilizado en lugares sin excesivo tránsito que precisan una limpieza frecuente, como laboratorios, o escuelas infantiles. Está fabricado a partir del policloruro de vinilo, conocido abreviadamente como PVC.
Origen
El suelo de PVC es el sustituto moderno del linóleo, pues su instalación y propiedades son muy similares, siendo el vinilo un material más resistente y duradero, y con un mejor comportamiento ante el fuego.
El vinilo se desarrolla como pavimento a principios de la década de los 50. Inicialmente aparece como simple componente en mezclas heterogéneas fijadas a una base de fieltro.[1] Y ya en 1960 se comercializa en formato de superficie continua (en rollos),[1] pero este material no alcanza su madurez hasta mediados de la década de los 70, con el desarrollo de los suelos de vinilo homogéneos.[1]
Desde entonces, este tipo de pavimentos ha experimentado un continuo desarrollo con la adición de otros compuestos químicos y diferentes tratamientos superficiales para conseguir mayor resistencia a la abrasión, resistencia a agentes químicos, incombustibilidad, características antideslizantes, o mejoras en el aspecto estético.
Recientemente también han cobrado interés como solución alternativa para el reciclaje de otros materiales de PVC.
Características
Contenido
Como ocurre con la mayoría de productos sintéticos, las propiedades de este material pueden variar mucho en función de su composición química y del proceso de fabricación. Sin embargo, como características comunes a los suelos de vinilo o PVC se pueden mencionar la buena resistencia a la abrasión, la impermeabilidad, y la fácil limpieza. El suelo de PVC puede clasificarse en dos grandes grupos: suelo continuo (flexible) y suelo de losetas (rígido). Aunque el PVC no sea un material repelente al agua, su baja porosidad hace que esta se deslice con facilidad por su superficie, lo que permite que esta no sea absorbida.[2].