Pavimento técnico elevado
Introducción
Un suelo técnico elevado (también conocido como pavimento técnico) es una estructura que crea un suelo sobreelevado sobre una base sólida —generalmente una losa de hormigón o baldosas—, dejando un espacio oculto inferior destinado al paso de instalaciones mecánicas, eléctricas y de comunicaciones.
Este tipo de suelo se utiliza ampliamente en edificios de oficinas modernos, y especialmente en zonas especializadas como los centros de proceso de datos (CPD) o salas de control"), donde es necesario canalizar servicios, cableado y suministro eléctrico.
Descripción general
El suelo técnico puede instalarse con diferentes alturas, desde unos pocos centímetros (±5 cm) hasta más de un metro, según el espacio requerido para los servicios que alberga. Cuando la altura lo permite, se puede acceder al espacio inferior para tareas de mantenimiento.
En los Estados Unidos y Europa es común el uso del suelo técnico como parte del sistema de distribución de aire por el suelo") (underfloor air distribution), que utiliza el espacio bajo el pavimento como plénum para la climatización. El aire acondicionado circula por debajo del suelo y asciende por baldosas perforadas situadas bajo los equipos o puestos de trabajo, garantizando una refrigeración eficiente y uniforme.
Diseño y estructura
El suelo técnico tradicional consiste en una rejilla metálica o subestructura con pedestales ajustables en altura, sobre los cuales se apoyan paneles desmontables (habitualmente de 60 × 60 cm). La altura de los pedestales depende del volumen de cableado o conductos a alojar, con una holgura mínima de unos 15 cm, aunque lo normal es entre 60 y 120 cm.
Los paneles suelen fabricarse en aglomerado recubierto de acero o acero con núcleo de cemento, y pueden revestirse con moqueta, laminado, mármol, piedra o materiales antiestáticos (frecuentes en salas informáticas).