Descripción
Contenido
El parque tiene una extensión de 17,18 hectáreas. Se trata de un terreno devónico, formado por estratos de pizarra "Pizarra (roca)") y caliza.[10] Gaudí siempre procuraba lograr una perfecta integración de sus obras en la naturaleza y este parque es un perfecto exponente de ello. En su diseño se aglutinan de forma óptima los elementos naturales y arquitectónicos, sin ángulos rectos, todo está resuelto con formas onduladas.[36].
Cuando Gaudí se hizo cargo del proyecto la zona estaba deforestada —como indicaba su nombre de «montaña Pelada»—, por lo que mandó plantar nueva vegetación, para lo que escogió especies mediterráneas autóctonas, las que mejor se adaptaban al terreno: pino, algarrobo, encina, roble, alcornoque, eucalipto, palmera, ciprés, olivo, higuera, almendro, ciruelo, mimosa, lentisco, hiedra, maquia, coscoja, retama, jara, romero, tomillo, lavanda, salvia, laurel, etc.[37].
Gaudí concibió el parque con un sentido religioso a la vez que orgánico y urbanístico, ya que aprovechó el desnivel de 60 metros que tiene la montaña —cuya altura oscila de 150 a — para proyectar un camino de elevación espiritual, que conduciría a una capilla en su cima —que finalmente no se construyó—, en el lugar que actualmente ocupa el monumento al Calvario (o colina de las Tres Cruces).[15].
El parque se divide entre la zona monumental —la proyectada por Gaudí— y una zona forestal en la vertiente norte del monte Carmelo, que cuenta como elemento más destacado con la fuente de San Salvador de Horta: de origen remoto, es una mina natural de agua, situada en un paraje de plátanos, robles, fresnos y madroños. En la pared del surtidor destaca un plafón de cerámica con la imagen de san Salvador de Horta arrodillado frente a la Virgen con el Niño.[38] El entorno fue remodelado en 1984 por Joaquim Casamor.[39].
Otros rincones del parque son el mirador de Joan Sales —dedicado a este escritor—, desde donde hay una excelente perspectiva de Barcelona, y la plaza de Moragas, donde hay un área infantil y de pícnic y una estela dedicada al pedagogo Jeroni de Moragas, obra de Rafael Solanic de 1969.[40] Cerca de esta plaza, junto a la entrada de la avenida del Coll del Portell, se hallan los restos del castillo d'en Frey, una mansión señorial construida en 1928 por el arquitecto Xavier Turull y derruida en 1963, de la que solo queda el muro, una puerta y un capitel.[41].
Entre las especies vegetales, con posterioridad a la intervención de Gaudí las más plantadas han sido pitósporos y magnolios. Otras especies presentes en el parque son: acanto, adelfa, adelfilla, albahaca, alfalfa arbórea, aligustre, almez, aloe, arauja, árbol del amor, arrancamoños, bledo rastrero, brasera, campanita, castañuela, cebada, centranto, cerraja, cerrillo, chumbera, dondiego de noche, durillo, espárrago triguero, espino blanco, espino de fuego, euforbia, heliotropo, hiedra del cabo, hinojo, jazminorro, magarza, malva, mastuerzo marítimo, mijo negrillo, palmito, panizo velloso"), pino carrasco, plumbago, pita, tipuana, tomatillo del diablo, trébol hediondo, tuya, viborera y zarzaparrilla.[42].
De la fauna del parque destacan especialmente las aves, de las que hay censadas unas sesenta especies. Algunas de ellas habitan allí todo el año (paloma, mirlo, gorrión, jilguero, garza, petirrojo, pinzón, estornino, carbonero, vencejo, verdecillo), mientras que otras se establecen temporalmente, sobre todo en épocas cálidas (golondrina, abubilla). El departamento de Parques y jardines de Barcelona fomenta la presencia de aves con la colocación de cajas-nido, comedores y abrevaderos.[43] Además de las aves, se encuentran reptiles como la lagartija ibérica, la salamanquesa común y la rosada; mamíferos como la rata y el ratón o diversas especies de murciélagos; e insectos como abejas, avispas y mariposas.[44].
El parque cuenta con tiendas, bares y servicios, además de áreas infantiles, zona para perros, pistas de petanca y patinaje y áreas de pícnic.[45].
La entrada
El acceso al parque presenta una estructura alegórica de gran simbolismo donde, dentro de los parámetros conceptuales que compartían Gaudí y el conde Güell, centrados en el catalanismo político y en la religión católica, se presenta la urbanización como una alegoría que representa lo más elevado del mundo terrenal y espiritual, con referencias tanto al avance de la industria y el desarrollo de la burguesía como a la cultura de tradición clásica grecorromana y, especialmente y por encima de todo, la presencia de la religión: el acceso al parque representa la entrada al Paraíso, al lugar utópico donde reina la calma y el bienestar.[15].
Gaudí situó la entrada en la parte más baja de la montaña (calle de Olot), la más cercana al núcleo urbano. Como acceso ideó una entrada monumental con un par de gacelas mecánicas que se abrirían con las dos puertas, pero que no llegó a construirse. En su lugar se instaló una puerta de madera hasta que, en 1965, se colocó una puerta de hierro forjado —con un modelado inspirado en las hojas de palmito— que fue trasladada al parque procedente de la casa Vicens, una de las primeras obras de Gaudí (1883-1888).[46] El parque cuenta con otros ocho accesos: dos laterales en cada extremo de la calle de Olot, uno en la avenida del Santuario de San José de la Montaña, en la bajada de la Gloria, en la avenida del Coll del Portell, en la carretera del Carmelo, en el camino de Can Móra y en la calle del Torrent del Remei.[45].
En los dos lados de la reja de entrada se sitúan dos pabellones, que estaban destinados uno a portería y otro a administración y mantenimiento de la urbanización, así como a la recepción de visitas.[47] Junto a los pabellones nace un muro que tenía que envolver el recinto, aunque solo se construyó parcialmente. Tiene una longitud de y una altura variable de entre 2 y .[3] Está construido con piedra rústica del lugar y rematado con cerámica, en alternancia de franjas blancas y rojas, y cuenta con unos medallones con las inscripciones «Park» y «Güell». Hay un total de 15 medallones de diferentes colores, de forma circular y de diámetro.[48] Tanto el muro como los pabellones se construyeron entre 1900 y 1903.[49].
En la entrada se sitúa un vestíbulo de para organizar los accesos al parque, a cuyos lados se sitúan dos áreas de servicio a modo de grutas: la de la izquierda estaba pensada para garaje y almacén, aunque actualmente alberga un bar y unos aseos; la de la derecha estaba destinada a refugio de carruajes.[50] Esta última tiene una sala circular de bóveda tórica sostenida por una columna central de forma cónica "Cono (geometría)"), con una estructura que recuerda las patas de un elefante; dicha columna es semejante a la de la cripta del monasterio de Sant Pere de Rodes, posible lugar de inspiración del arquitecto.[51] Ambas áreas de servicios tienen unos muros revestidos de cerámica de trencadís de diversos colores, rematados por almenas.[50].
Los pabellones
Los pabellones de entrada son del más puro estilo gaudiniano, con una estructura orgánica reflejo del profundo estudio que Gaudí hacía de la naturaleza. Realizados con mampostería de piedra del lugar, destacan por sus bóvedas en forma de paraboloide hiperbólico,[52] cubiertas con cerámica de vivos colores. Gaudí utilizó la técnica de la bóveda catalana o «bóveda tabicada», que consistía en la superposición de varias capas de ladrillos con argamasa.[53] Algunas de las estructuras eran prefabricadas y luego instaladas en sus lugares correspondientes, con lo que Gaudí se adelantó de nuevo a las técnicas de construcción actuales.[54].
El pabellón de portería mide en planta y tiene una altura de . Está realizado en mampostería, con recubrimiento de trencadís en las ventanas, las cornisas y las almenas. El edificio está formado por dos cuerpos, uno de forma alargada que da a la calle y otro posterior, que cuenta con un porche de entrada con una columna de piedra. Tiene tres plantas: la baja está formada por tres crujías "Crujía (arquitectura)") con columnas ochavadas que sostienen arcos "Arco (arquitectura)") parabólicos "Parábola (matemática)") y cuenta con cuatro habitaciones (vestíbulo, comedor, cocina y sala de estar); en una entreplanta están los aseos; en el segundo piso se hallaban los dormitorios, en un total de cuatro; y en el tercer piso se halla el desván, cubierto con bóvedas hiperboloidales y con dos terrazas con almenas. En las ventanas del desván hay unas cruces de trencadís de formas alabeadas.[55] Corona el edificio una torre con mirador, con una cúpula en forma de sombrerete acampanado que semeja un hongo —probablemente una amanita muscaria—.[56] En la fachada que da a la calle hay unos plafones con la inscripción Park Güell, como en el muro de entrada. Por la parte posterior y en un ángulo del edificio Gaudí instaló un urinario exterior rematado por un cono "Cono (geometría)") de trencadís.[55] En la actualidad en este edificio se halla el Centro de interpretación del Park Güell, dependiente del Museo de Historia de Barcelona.[57].
El pabellón de administración tiene una altura de y planta de . Tiene dos plantas: en la inferior había una gran sala cuadrada que ahora está dividida en dos habitaciones, más otras dos estancias de forma absidal; de aquí parte una escalera curvilínea en cuyo tramo medio se encuentran los aseos en entreplanta; en el segundo piso hay una sala equivalente a la inferior, flanqueada de dos terrazas almenadas, con un remate de cúpula en forma de hongo, como el edificio anterior. Destaca en este edificio la torre situada en un lateral, de forma hiperboloidal y revestida de trencadís en ajedrezado blanco y azul. Está coronada por la típica cruz gaudiniana de cuatro brazos, que señala los cuatro puntos cardinales. De de altura, esta cruz fue destruida en 1936 y reconstruida con posterioridad a la Guerra Civil. En 1952 fue restaurada a causa de unas grietas, a cargo del arquitecto Adolfo Florensa. Este edificio tiene también unos medallones con las palabras .[58] En la actualidad se dedica a librería y tienda de suvenires.
Escalinata
Del vestíbulo de entrada parte una escalinata que conduce a la sala Hipóstila —pensada como mercado de la urbanización—, construida entre 1900 y 1903. Dividida en dos ramales, tiene 45 escalones, en tres tramos de once escalones y uno de doce, con una longitud total de y una anchura de .[61] Los muros que circundan la escalinata son de forma elíptica, con una altura máxima de .[62] Son de cerámica, en alternancia de placas convexas blancas y otras cóncavas de colores variados, con una superficie de forma alabeada; estos muros están rematados por almenas, sobre una cornisa de piedra rústica que contiene jardineras de plantas colgantes.[63] Muchas de estas piezas cerámicas fueron diseñadas por Pau Pujol, de la fábrica Pujol i Bausis.[64] En su zona central alberga tres fuentes con conjuntos escultóricos, que representan los Países catalanes: Cataluña norte (francesa) y Cataluña sur (española).[65].
La primera fuente tiene forma trapezoidal, con una composición naturalista de falsos troncos, estalactitas y vegetación por donde cae el agua a una pequeña alberca.[66] Su forma parece evocar un lugar llamado L'Argenteria, en el desfiladero de Collegats en el curso del río Noguera Pallaresa.[67] En esta fuente Gaudí situó un círculo como símbolo del mundo y un compás "Compás (herramienta)") como símbolo del arquitecto.[65].
La segunda fuente tiene forma de medallón de marco tórico y contiene el escudo de Cataluña y una serpiente, como alusión a la medicina —o bien en representación de la serpiente Nejustán que llevaba Moisés en su cayado "Cayado (bastón)")—,[68] rodeados de frutos de eucalipto. En su parte posterior tiene un banco de obra recubierto de trencadís blanco, de forma semicircular.[69].
En la tercera fuente se halla un dragón o salamandra hecho de ladrillo rasilla revestido de trencadís de colores, de de longitud.[70] Existen diferentes versiones sobre su significado: puede representar la salamandra alquímica, que simboliza el elemento fuego; el mitológico Pitón "Pitón (mitología)") del templo de Delfos "Templo de Apolo (Delfos)"); o bien el cocodrilo que aparece en el escudo de la ciudad de Nîmes, lugar donde se crio Güell.[71] Esta figura se ha convertido en el emblema del jardín y uno de los de Barcelona.[72] Una réplica de esta figura se encuentra en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid desde 1969.[73] Sobre esta figura hay una pequeña construcción en forma de trípode, en alusión al utilizado por la pitonisa de Delfos.[74] En el centro de este trípode hay una piedra que podría representar el onphalos, el «ombligo del mundo» del oráculo de Delfos.[75].
En el último tramo de la escalinata se sitúa un banco en forma de odeón, situado de forma que le da el sol durante el invierno y la sombra durante el verano.[65].
A uno de los lados de la escalinata se sitúa el colegio CEIP Baldiri Reixac (antigua casa del conde Güell), mientras que al otro se encuentra el jardín de Austria, proyectado en los años 1960 por Lluís Riudor i Carol.[34] Su nombre proviene de una donación de árboles efectuada por las autoridades de ese país con motivo de la exposición , celebrada en 1977.[76] En 1981 se plantó aquí un cedro conmemorativo llamado (), donado por el vicegobernador de la provincia de Estiria, Franz Wegart.[77].
Sala hipóstila
Sobre la escalinata se sitúa la sala Hipóstila o Sala de las cien columnas —también llamada templo Dórico—, de , que sirve de soporte a la plaza superior. Con de longitud, tiene planta cuadrada, excepto en el lado de la escalinata, donde está recortada en los laterales a modo de chaflanes.[78] Construida entre 1908 y 1909, esta sala fue pensada para funcionar como mercado para el barrio residencial que Gaudí estaba creando, pero tal función quedó desestimada tras el fracaso del proyecto.[79].
Está compuesta por 86 columnas estriadas, de de alto y de diámetro, confeccionadas de mortero "Mortero (construcción)") y escombro simulando mármol, y tienen revestimiento de trencadís, hasta una altura de .[79] Las columnas exteriores están ligeramente inclinadas para lograr un mejor equilibrio estructural. Son de orden dórico, aunque de ábaco "Ábaco (arquitectura)") octogonal en vez de cuadrado, y un equino "Equino (arquitectura)") circular pero aplastado.[80] El techo está confeccionado con bóvedas semiesféricas convexas revestidas con trencadís blanco.[81].
Originalmente esta sala debía albergar 90 columnas, pero Gaudí eliminó cuatro de ellas y, en el espacio libre dejado en el techo, situó cuatro grandes plafones circulares a modo de rosetas "Roseta (decoración)"), de de diámetro, que representan las cuatro estaciones del año, con dibujos de soles de 20 puntas, de distintos colores. Estos se complementan con 14 plafones más pequeños en el centro de las bóvedas, de un metro de diámetro, que representan el ciclo lunar, con dibujos de remolinos, hélices y espirales.[82] Los plafones fueron obra de Jujol, el colaborador de Gaudí con más fantasía creativa, realizados en trencadís de cerámica y materiales de desecho.[83].
La plaza
El punto central del parque lo constituye una inmensa plaza —la plaza de la Naturaleza— de forma oval "Óvalo (geometría)") de ( de largo por de ancho), construida entre 1907 y 1913.[84] Según el plano original, la plaza central debía ser un teatro griego "Teatro griego (arquitectura)"), apto para las reuniones comunitarias y para la celebración de eventos culturales y religiosos.[85] En su parte exterior contiene una cornisa cubierta de gárgolas "Gárgola (arquitectura)") con forma de cabeza de león para desaguar la lluvia, así como triglifos y pequeñas figuras en forma de gota de agua.[86].
En el borde exterior, que sirve de balcón a la escalinata y la entrada del parque, se halla un banco de forma ondulada, de de longitud, recubierto de pequeñas piezas de cerámica y cristal obra de Josep Maria Jujol, con una de las técnicas preferidas del arquitecto, el trencadís.[87] En el otro extremo la plaza termina en un muro excavado en la montaña, que hace el efecto de un anfiteatro, sobre el cual hay un paseo de palmeras cerrado en la vertiente montañosa por un muro de columnas con forma de palmera. En esta pared había unas cuevas naturales que hoy día se utilizan como servicios.[88].
El banco ondulante está formado por una sucesión de módulos cóncavos y convexos de , con un diseño ergonómico adaptado al cuerpo humano.[89] La base es de trencadís blanco y se corona con una decoración cerámica que recuerda los collages dadaístas o surrealistas, con motivos generalmente abstractos, pero también algún elemento figurativo, como los signos del zodíaco, estrellas, flores, peces o cangrejos. Jujol incluyó también rosas y frases alegóricas en homenaje a la Virgen María, en catalán y en latín, así como cruces y la letra J de Jujol.[90] El trencadís se construyó con materiales de desecho, baldosas, botellas y trozos de vajilla. Predominan los colores azul, verde y amarillo, que para Gaudí simbolizaban la Fe "Fe (virtud)"), la Esperanza "Esperanza (virtud)") y la Caridad "Caridad (virtud)").[91].
Esta plaza está sin pavimentar, debido a que el agua que recoge procedente de precipitaciones "Precipitación (meteorología)") es drenada y canalizada por las columnas que la sostienen y es acumulada en un depósito subterráneo de 1200 m³,[92] para posteriormente ser empleada para regar el parque. Si el depósito sobrepasa un límite determinado, el agua sobrante es expulsada por el dragón que da la bienvenida al parque. Había también un manantial, el cual, debido al fracaso de la urbanización, el conde Güell decidió en 1913 comercializar el agua bajo la marca SARVA (sar y va son dos letras en sánscrito, iniciales de Śiva y Viṣṇu, dioses hindúes que significan el Todo).[93].
Los caminos y viaductos
Gaudí construyó una serie de viaductos para transitar por el parque, lo suficientemente anchos para el paso de carruajes y con unos caminos porticados por debajo para el paso de transeúntes. Los caminos tienen una longitud total de tres kilómetros, que salvan el desnivel de la montaña () y comunican de forma óptima el nivel inferior con el superior. Hay también unos pequeños senderos de piedra que intercomunican estos viaductos a modo de atajos, a veces con escalones. Cada variante de camino tiene un ancho distinto: para la avenida principal, para las calles y de 1 a para los senderos.[94] Gaudí procuró integrar estos viaductos en la montaña de la forma más natural posible, por lo que no hizo desmontes, sino que adaptó los caminos a la topografía y añadió donde era preciso muros de contención.[95].
Los viaductos están realizados con ladrillo y revestidos de piedra rústica, y tienen soluciones estructurales diferenciadas, inspiradas en distintos estilos arquitectónicos: el inferior (viaducto del Museo o pont de Baix) en estilo gótico, el intermedio (viaducto del Algarrobo o pont del Mig) barroco y el superior (viaducto de las Jardineras o pont de Dalt) románico.[96] El inferior tiene dos hileras de columnas inclinadas y en su parte superior alberga bancos y jardineras; el intermedio tiene tres hileras de columnas, las exteriores también inclinadas, y cuenta como elemento anecdótico con el tronco de un algarrobo que Gaudí decidió conservar (está catalogado como árbol de interés local de Barcelona); el superior también tiene tres hileras de columnas y alberga en la calzada una sucesión de bancos y de pilares de de altura rematados con tiestos que contienen pitas.[97].
El camino principal, llamado del Rosario por tener una hilera de bolas de piedra a modo de cuentas de un rosario "Rosario (cristianismo)"), va desde la entrada por la carretera del Carmelo hasta la de la avenida del Santuario de San José de la Montaña, y atraviesa la plaza central. Tiene diez metros de ancho y se construyó sobre una antigua calzada romana que conducía a San Cugat del Vallés, conocida antiguamente como camino de San Severo.[98] Las bolas del rosario son esféricas, de de diámetro, hay 150 y originalmente servían para separar el camino de los carruajes y de los transeúntes.[99] En 1968 se colocó en la entrada de la avenida del Santuario de San José de la Montaña una puerta con reja de hierro procedente de la torre Mateu de Llinars del Vallès, una obra de cuya autoría se duda entre Gaudí y su ayudante Francesc Berenguer, que fue demolida en 1962.[25].
Entre la plaza del teatro griego y la casa Larrard se halla el llamado «pórtico de la Lavandera», apodado así por una columna de tipo cariátide esculpida en forma de lavandera "Lavandera (oficio)"), aunque otros estudiosos ven en la forma de esta columna una imitación de La portadora de ofrendas, una famosa estatuilla egipcia conservada en el museo del Louvre.[100] Este pórtico tiene forma de claustro románico —posiblemente inspirado en el de la catedral de Elne—, soportado por columnas dobles, las exteriores verticales, con forma de palmera, y las interiores inclinadas para soportar mejor el peso. La conjunción de estas columnas inclinadas con el muro interior curvado —inclinación procedente del talud natural de las tierras— crea un efecto como de ola marina.[101] Un segundo tramo del pórtico es una rampa en forma de espiral, con columnas helicoidales "Hélice (geometría)").[102] En total, este pórtico tiene un recorrido de de longitud.[103] En la entrada del pórtico se encuentra una puerta de hierro con forma de «hígados de ternera», según una famosa frase de Salvador Dalí.[104].
El Calvario
En un promontorio de la parte alta del parque, en un lugar llamado antiguamente turó de les Menes ('colina de las Minas', por unas minas de hierro que se encontraban en el lugar), a de altura, Gaudí pensaba construir una capilla, que debido al fracaso de la urbanización finalmente no se llevó a cabo. Esta capilla habría tenido un diámetro de , con forma lobulada, como una flor de seis pétalos, similar a la cripta de la Colonia Güell.[105] Cuando este proyecto no se realizó, Gaudí diseñó en su lugar una monumental cruz con las insignias de la Pasión de Jesús: la cruz la coronaría una J con la corona de espinas y la inscripción Aleluya; en el travesaño se situarían los clavos de la crucifixión —en la intersección— y las letras griegas alfa y omega (símbolo del principio y el fin) en los extremos; y debajo se encontrarían los instrumentos de tortura del Nazareno (el látigo y la lanza de Longino "Longino (santo)")) y la inscripción Amén. Por un esbozo que dejó Gaudí, donde situaba una persona al pie de la cruz, se puede apreciar que esta habría tenido una altura de unos y un ancho de unos en el travesaño horizontal.[106].
Finalmente, en el lugar donde se habría situado la capilla, Gaudí construyó un monumento en forma de Calvario de tres cruces. Inspirado por el hallazgo de unas cuevas prehistóricas donde se hallaron restos fósiles, Gaudí concibió el Calvario como un monumento megalítico, al estilo de los talayots de la prehistoria balear.[107] El monumento tiene planta circular y dos rampas de escaleras, en cuya cima se sitúan las tres cruces y desde donde hay una magnífica panorámica de Barcelona. Hay dos cruces más bajas (de ) y una más alta (), una de las cuales termina en forma de flecha. La orientación de las cruces indica los cuatro puntos cardinales y la que acaba en flecha apunta hacia el cielo, lo que da lugar a que se realicen especulaciones sobre su significado. Las cruces fueron destruidas en 1936, al inicio de la Guerra Civil, y reconstruidas en 1939.[108] En 1995 el monumento fue restaurado.
Los jardines de alrededor del Calvario tienen una estructura de terrazas con elementos de rocalla. Fueron diseñados por Lluís Riudor i Carol.[109].