Palacio Barolo
Introducción
El Palacio Barolo (también llamado Pasaje Barolo o Galería Barolo) es un edificio de oficinas ubicado sobre la Avenida de Mayo, en el barrio de Monserrat "Monserrat (Buenos Aires)"), en Buenos Aires, Argentina. Fue diseñado por el italiano Mario Palanti e inaugurado en 1923.[1][2] Hasta los años 1930 fue el más alto de la ciudad y segundo de América del Sur ya que su hermano 'gemelo' el Palacio Salvo, midiendo 105 metros era el primero, construido por el mismo arquitecto en Montevideo. En 1997 fue declarado Monumento Histórico Nacional.[3] Incluye numerosas analogías y referencias a la Divina comedia, del poeta Dante Alighieri.[2] Fue pionero en el uso de hormigón armado dentro de un peculiar estilo ecléctico. En la cúspide posee un faro con 300 000 bujías. Tiene 100 metros de altura, ocupa una superficie de 1365 metros cuadrados y su frente es de 30,88 metros.[2].
Historia
El arquitecto italiano Mario Palanti construyó este palacio a pedido del empresario textil Luis Barolo, diseñando incluso los elementos de detalle como picaportes, lámparas y jaulas de los ascensores, en un caso de auténtico concepto integral.
Entre el 7 de julio de 1923, fecha de la inauguración,[1] y 1935 fue el edificio más alto de la ciudad, habiendo sido desplazado del primer puesto cuando se construyó el Kavanagh. Su altura en metros es equiparable a la de un vigesimocuarto piso actual.
Su propietario tuvo en mente construirlo para utilizar tres pisos y luego alquilar los demás. Hoy, funciona como un edificio de oficinas (tiene más de 300). En la cúspide posee un faro con una lámpara de 5000 watts, desde que fue puesto en valor en el año 2010 y declarado "Faro del Bicentenario". En sus inicios la luminaria era un arco voltaico con potencia de 300.000 bujías. La obra costó m$n 4.500.000, y para ella se utilizaron 650.000 kilos de acero, 3.500.000 ladrillos y 70.000 barricas de cemento Portland.[4].
Todos los materiales decorativos de su interior fueron importados, como por ejemplo, el mármol de Carrara utilizado para los revestimientos. En tanto, sus fachadas fueron revestidas en símil piedra París.
Ya que por la zona corre, entubado, el viejo Arroyo Tercero del Medio, fue necesario que los cimientos del edificio contemplaran el paso del curso de agua. Así, desde el sótano del Palacio Barolo es posible escuchar como corre el río por el entubamiento.