Paisajes contemplativos
Introducción
La contemplación es la observación atenta y detenida de una realidad, especialmente cuando es tranquila y placentera. También es el estado espiritual que aparece en el ser humano cuando practica el silencio "Silencio (sonido)") mental.[1].
Etimología
La palabra contemplación se deriva de la palabra latina contemplatio, en última instancia, de la palabra latina templum, un terreno consagrado para la toma de auspicios, o un edificio para el culto. Este último deriva de la raíz protoindoeuropea *tem- ("cortar"), sobre la noción de "lugar reservado o cortado", o de la raíz *temp- ("estirar, ensartar"), por lo tanto refiriéndose a un espacio despejado (medido) frente a un altar.[2][3] La palabra latina contemplatio se usó para traducir la palabra griega θεωρία (theōría).
La práctica
La práctica se puede acompañar de lecturas que inspiren a la persona a continuar en el silencio interno y lo ilustren de cómo otros lograron que ese estado espiritual sucediera. Aparece, ya que no lo podemos provocar voluntariamente, solo meditando en silencio sin buscarlo.
En las diferentes culturas
Se pueden encontrar formas de contemplación diversas en diferentes culturas y épocas de la humanidad, desde los chamanes o brujos de las tribus, hasta los tiempos actuales, como los sufíes, los monjes tibetanos, los maestros zen, los gurus de la India, etc.
Para que aparezca la contemplación, primero se debe librar la mente de interferencias de todo tipo (pensamiento, imaginación, etc.). La maravilla de la contemplación surge en el propio acto de contemplación, sin dar nombre a lo contemplado. Contemplar no tiene nada que lo rodee, nada que lo envuelva; es la magia de la propia contemplación sin ser magia. Como contemplación no necesita nada más.
Contemplación cristiana
Se trata de hacerse consciente de las realidades sobrenaturales, centrando la mente en Dios.