En disposiciones más concretas como en la Ordenanza real de Carlos I de España en 1523, se va conformando un corpus legal donde se configura con regularidad el trazado en plan hipodámico de la fundación de las nuevas ciudades. Esta Ordenanza establece:.
Se delimita el modelo de ciudad fundada por los colonizadores españoles, que responde al modelo clásico de trazado geométrico regular, el denominado plan hipodámico, que fue el modelo que se expandió desde las poleis griegas, pasando por las ciudades romanas y que desembocaría, pasando por el modelo teórico renacentista, hasta el patrón que, con variantes, se consolidaría en la traza de la ciudad granadina de Santa Fe "Santa Fe (Granada)"), fundada por los Reyes Católicos en 1491. A este antiguo campamento temporal cristiano que asediaba la ciudad nazarí de Granada, los reyes se empeñaron en hacerlo ciudad, de sólida construcción, como prueba de que esta vez iba a ser el lugar desde donde se efectuara el último y definitivo asalto, y la conquista de Granada en 1492, último reducto musulmán en la península ibérica.
El trazado urbano de Santa Fe se aproxima a las formas ortogonales, en ángulos rectos, organizándose a partir de dos calles longitudinales y una transversal en cuyo cruce aparece la plaza, donde se ubican edificios civiles y eclesiásticos. Un poco posteriormente, la ciudad de San Cristóbal de La Laguna en la isla de Tenerife, fundada entre 1496 y 1497 por el adelantado Alonso Fernández de Lugo, sigue los procedimientos de «nueva población» que la Corona de Castilla establecía en las expediciones de conquista. Este modelo, en forma de retícula, fue experimentado en las recientemente conquistadas islas Canarias y serviría también como antecedente de la gran mayoría de las nuevas ciudades virreinales durante las posteriores conquistas de los castellanos en América y Asia.[9].
Sin embargo, la idea de trazar una ciudad en forma de parrilla no es exclusiva de los europeos. La idea también se encuentra en América, especialmente en las ciudades antiguas de los aztecas y mayas.[10].
A partir de 1496 los habitantes de la ciudad de La Isabela empezaron a marcharse y a emigrar a otras partes de la isla y en 1500 había sido abandonada del todo, y nunca más volvió a ser habitada. La ciudad virreinal de Santo Domingo, hoy en la República Dominicana, fue fundada en 1498, considerada la ciudad más antigua del Nuevo Mundo todavía existente y es un excelente arquetipo de este estilo urbanístico y arquitectónico virreinal, con sus calles en parrilla.
Con respecto a la planificación de las ciudades, sucesivas ordenanzas tenían detalles sobre la ubicación preferida de una nueva ciudad y su ubicación en relación con el mar, las montañas y los ríos. También detallaba la forma y medidas de la plaza central tomando en cuenta el espaciamiento para propósitos comerciales, así como el espaciamiento para las fiestas o para los militares, que en ocasiones implicaban la utilización de caballos. Además de especificar la ubicación de la iglesia "Iglesia (edificio)"), la orientación de las vías que desembocan en la plaza principal, o hasta el ancho de las calles en relación con las condiciones climáticas. También se especificaba el orden en que se debía construir la ciudad.[11].
En 1510 se fundó la ciudad de Nombre de Dios "Nombre de Dios (Colón)") (Panamá); en 1515, Cumaná (Venezuela); en 1519, La Habana (Cuba); León (Nicaragua) "León (Nicaragua)") y Granada (Nicaragua) "Granada (Nicaragua)") en 1524; Panamá y Villa Rica de la Vera Cruz (México); en 1525, Santa Marta "Santa Marta (Colombia)") (Colombia); en 1531, Guadalajara "Guadalajara (México)") (México); en 1533, Cartagena de Indias (Colombia); en 1534, San Francisco de Quito (Ecuador); en 1535, Lima (Perú); en 1536, Santa María del Buen Aire (Argentina); en 1537, Asunción (Paraguay); en 1538, Santa Fe de Bogotá (Colombia) y Villa de La Plata de la Nueva Toledo (Bolivia); en 1541, Santiago de Chile (Chile) en 1542, Mérida de Yucatán (México) en 1545, Potosí (Bolivia), en 1548, Nuestra Señora de La Paz (Bolivia); en 1548, Mendoza "Mendoza (Argentina)") (Argentina); en 1565, San Agustín de la Florida (Estados Unidos).[12] También en el continente asiático, se fundó en 1571 la ciudad virreinal de Intramuros, hoy un distrito de Manila (Filipinas).
La impresionante fundación de ciudades, en tan poco espacio de tiempo, se debió a la expansión y dinámica de la propia conquista, tanto desde un punto de vista militar (aprovisionamiento, cadena de comunicaciones, base para futuras exploraciones), político (centros administrativos), económico (reparto de tierras, comercio) o social (contacto entre colonos y nativos, adoctrinamiento social y religioso).[13] Hacia 1575 el Consejo de Indias realizó un inventario y reconocimiento de los dominios donde constaba la importante emigración hacia «Las Indias», de alrededor de 100.000 españoles hasta el momento, lo que facilitó la fundación de las más de 500 ciudades en el conjunto de los territorios indianos.[14] El número de ciudades fundadas alcanzó, con documentación fehaciente, las 230 en 1580 y hasta 330 ciudades en 1630, todas con asentamiento estable, y otras muchas sin estar convenientemente documentadas, por lo que el número real, probablemente sea de más del doble.[13].
En 1573, Felipe II dicta, por medio del Consejo de Indias, las Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias, que recopilaba las ordenanzas y cédulas que desde ochenta años antes se habían ido emitiendo, incluyendo las emitidas por Carlos I en 1523. En ellas, buscando la estabilidad y el seguimiento de su poder, se precisa y reelabora el modelo urbanístico, reflejando la experiencia existente hasta entonces, aunque hay que tener en cuenta que la mayoría de las ciudades ya habían sido erigidas.[15] Regulan, con inspiración vitrubiana y renacentista, el modelo de «ciudad ideal», la ordenación de los elementos que se van a encontrar en todas las ciudades del continente, como el trazado ortogonal de la malla vial, el ancho y orientación de las calles de acuerdo con el clima, la dimensión de las manzanas urbanas, la manzana urbana vacía para ser usada como plaza municipal y la situación de las iglesias principales y secundarias, la construcción de la iglesia sobre el costado oriental de la manzana, porque el rito católico requiere que el altar se encuentre orientado hacia el este. También se regula la ubicación de las plazas en función de que la localidad sea costera o esté en el interior, además de las correspondientes reservas de terrenos comunales y otras.[16].
Las primeras fundaciones, por las necesidades del momento, fueron factorías fortificadas, que sirvieron de plataforma de intercambios comerciales y de seguridad, y la base sobre la que se lanzaron a la exploración de nuevos territorios. Cuando la situación se pensaba estabilizada, se procedía a poblamientos, en los que se fue imponiéndose el modelo ordenancista. Así, principalmente, por la urgencia en dar cobijo a los primeros colonos españoles, hubo fundaciones de ciudades que, al principio, no se ajustaron al modelo definitivo hipodámico, como en La Isabela, la primera fundación de Santo Domingo, Caparra "Caparra (Puerto Rico)") (Puerto Rico) en 1508, Sevilla la Nueva (Jamaica) en 1509 o Santa María la Antigua del Darién (Panamá) en 1510. En la segunda fundación de Santo Domingo ya se evidenciaría la forma en parrilla y la ubicación de los edificios principales junto a la plaza.[16].
Para lograr tanto un efecto de inspirar asombro entre los pueblos indígenas de América, como de crear un paisaje legible y gestionable militarmente, los primeros colonizadores utilizaron y ubicaron la nueva arquitectura dentro de los paisajes urbanos planificados y los complejos dedicados a las misiones "Misión (cristianismo)"). Muchas de las ciudades levantadas se acomodaron en centros ya existentes de las grandes civilizaciones indígenas, aunque sin aprovechar casi nunca su diseño original. En otros casos, su ubicación se estableció por razones económicas, como es el caso de explotaciones mineras o por ser estratégicas comercial y militarmente, como el caso de las ciudades con puerto de mar.[15].
El acto de fundación y poblamiento estaba regulado y debía recogerse en un acta notarial que incluía «la asignación de los solares destinados a vivienda, el trazado de calles y plazas, el repartimiento de ejidos, tierras de labor y ganado, la constitución del primer cabildo, la fijación de tributos y las encomiendas de indios.»[12].
La ciudad virreinal española fue la base de la vida administrativa y política del territorio asignado a los virreinatos españoles, y surge, entre otras, de la necesidad de organizar, política, social, económica y militarmente, la gestión de los nuevos territorios que se van descubriendo. En ellas, en su caso, se situaron las sedes de los organismos civiles y eclesiásticos.