Edad Contemporánea
La generación fernandina es una continuación del siglo , su trazado responde a una cuadrícula de dimensiones muy reducidas, cruzada por algunas diagonales que unían las plazas. Las avenidas ofrecen perspectivas largas, lo que demuestra la influencia barroca.
La época de José Bonaparte
Silvestre Pérez fue el encargado de llevar a cabo reformas en Madrid, como arquitecto del rey José. Había sido discípulo de Ventura Rodríguez y a comienzos del siglo gozaba de gran prestigio. En 1801 había elaborado el proyecto de Puerto de la Paz de Bilbao, una auténtica ciudad portuaria nueva, articulada en torno a una gran plaza abierta a la ría, y con un trazado que algunos autores ven relacionado con el proyecto de Christopher Wren de 1666 para Londres.
Las actuaciones de la etapa anterior se habían centrado en el eje del Prado, y la bajada hacia el Manzanares desde Atocha, pero Madrid continuaba siendo una ciudad de trazado anárquico y sin hitos urbanos. El anticlericalismo de la ideología revolucionaria francesa, permitió llevar a cabo acciones impensables con anterioridad. Se prohibieron los enterramientos en las iglesias, creándose cementerios extramuros, como medida para evitar epidemias. También se procedió a la expropiación y derribo de conventos para despejar el entramado urbano, que pasaron a ser plazas (conservando el nombre del respectivo convento: Santa Ana, Santo Domingo, Los Mostenses o San Miguel). Disposiciones similares se adoptaron en otras ciudades como Sevilla, Valladolid o Salamanca (donde se abrió la plaza llamada de Anaya, frente a la fachada norte de la catedral). La gran densidad de las ciudades amuralladas solo permitía este recurso para ganar espacio, en una época en la que el derribo de las cercas todavía no se asumía como idea generalizada. Dos décadas después, la desamortización de Mendizábal volvería a permitir ganar terreno recurriendo al mismo procedimiento.
Sacchetti había advertido que el Palacio Real requería una plaza en su parte oriental y Sabatini había preparado un proyecto que no pudo ser llevado a cabo. La creación de una zona monumental en torno al Palacio, se convirtió en el trabajo más ambicioso de Silvestre Pérez. En el foro "Foro (arquitectura)") napoleónico debían dominar las formas geométricas puras. En Madrid tendría su realización mediante un eje que uniría el Palacio con la iglesia de San Francisco el Grande, convertida en sede de las Cortes del reino. Para ello se construiría una gran plaza en la fachada principal del Palacio, seguida de otra cuadrangular en el lugar que hoy ocupa la Almudena, y un puente sobre la calle Segovia que desembocaría en otra gran plaza con forma de circo romano ante la iglesia de San Francisco. La guerra impidió que el diseño de Silvestre Pérez produjese algún resultado, aunque algunas de las ideas que contenía servirían a sus sucesores para ordenar esa zona.
La ciudad del romanticismo
San Sebastián fue bombardeada por Wellington en 1813 y casi destruida en su totalidad. El proyecto de reconstrucción fue encargado por el ayuntamiento a Pedro de Ugartemendía, que diseñó una ciudad de trama regular, articulada en torno a una plaza octogonal que sería el centro de la vida social. La concepción sin segregación social por barrios no tenía en cuenta el anterior viario. Finalmente la colisión entre intereses públicos y privados hizo casi imposible la remodelación a fondo del viejo trazado y Ugartemendía tuvo que dirigir las obras de un proyecto hecho por el segundo alcalde Manuel Gogorza.
Isidro González Velázquez sucedió al exiliado Silvestre Pérez en el programa de ordenación de los alrededores del Palacio Real de Madrid. Ideó una plaza de planta circular, en la que una galería porticada perimetral serviría como nexo entre el Palacio Real y el Teatro Real aprovechando el espacio liberado, frente a la fachada oriental, por el derribo en la época josefina de 56 viviendas y de la Casa del Tesoro. El proyecto no pudo llevarse a cabo por dificultades presupuestarias, pero no obstante, está en la base de la plaza que se construyó en 1842, por iniciativa de Agustín Argüelles.
En 1854 finalizaron las obras de reconstrucción de la Plaza Mayor, siguiendo el proyecto de 1790 de Juan Villanueva, cuando un incendió la destruyó parcialmente.
La apertura de plazas intramuros se vio favorecida por la desamortización, que tuvo su punto álgido entre 1835 y 1837. En ciudades como Madrid o Málaga, las propiedades de la Iglesia ocupaban la cuarta parte de la superficie disponible, porcentaje que era aún mayor en ciudades más pequeñas. No obstante, esta solución solo suponía una componenda temporal ante la necesidad de terreno en las ciudades. Tan solo el retraso de la industrialización en España, permitió posponer el derribo de las murallas y la creación de ensanches hasta la década de 1850.
Otra traba importante era la ausencia de un marco legal adecuado. En 1834, Custodio Moreno confeccionó el primer plano topográfico detallado de Madrid pero hasta 1846 no se publicó una Real Orden que obligaba a las otras ciudades a dotarse de este instrumento. Algo parecido sucedía con la inexistencia de normas sobre alineamiento de las calles, que hasta 1859 no se hicieron obligatorios.
En Madrid, durante el periodo isabelino la Puerta del Sol "Puerta del Sol (Madrid)") (véase Historia de la Puerta del Sol), pasó a convertirse en nuevo centro de la vida urbana, tras el derribo de los conventos de San Felipe y la Victoria. La Puerta del Sol no sigue el modelo típico de Plaza mayor española, sin embargo, en esta época se asiste a una revitalización de este modelo tan característico, interpretado según el gusto clásico de Villanueva o de las plazas mayores vascas de finales del XVIII. La Plaza Real de Barcelona (1848) y la Plaza Nueva "Plaza Nueva (Sevilla)") de Sevilla, siguen este modelo llamado a desaparecer en los nuevos ensanches.
Nacimiento del urbanismo contemporáneo en España
En España, el retraso industrial durante el siglo , evitó el nacimiento de las ciudades carbón, desarrolladas en la Europa industrial y en los Estados Unidos. La cada vez mayor concentración de la población en algunas ciudades dio lugar a una escasez de viviendas y el descenso de las condiciones de vida. En Madrid sobre todo destacaron las casas corredor o corralas, estas eran las casas de los humildes, donde vivían los trabajadores urbanos. En ausencia de grandes concentraciones de obreros industriales, estrictamente hablando, se trataba más bien de una población artesana, a la que la propia vivienda servía a la vez de taller para sus trabajos.
Después de las guerras napoleónicas (1803-1815), la población española inició un proceso de crecimiento ininterrumpido que le hizo llegar hasta los 20 millones de habitantes en tan solo siglo y medio, reflejándose especialmente en las ciudades. La población conservaba una estructura preindustrial y en un primer momento se produjo la degradación de las condiciones de vida de la población urbana. La ciudad surgida de este proceso presentaba una grave situación de hacinamiento y de crisis en los servicios.
El hacinamiento de los habitantes en las ciudades era consecuencia de un crecimiento de la población unido a una falta de aumento paralelo del número de viviendas. Desde finales del siglo el crecimiento demográfico de las grandes ciudades se realiza a costa del número de personas por vivienda y de la aparición de realquilados. La subdivisión de las antiguas viviendas unifamiliares, la elevación de pisos, la ocupación para viviendas de la superficie de la parcela anteriormente sin edificar, la ocupación de parte del espacio de las calles mediante la proliferación de voladizos contribuyen a densificar gravemente el casco de unas ciudades que mantienen la trama viaria heredad de tiempos anteriores y en las que no eran infrecuentes las calles de menos de cuatro metros de anchura.
Ensanches de poblaciones
El derribo de las murallas no afectó solamente a las ciudades en expansión. Por ejemplo, en la Jaca de comienzos del siglo empezaba a cundir el uso de las pocas construcciones que surgían extramuros para las vacaciones y el descanso de los pudientes, pero apenas si había crecido desde que se levantó su recinto amurallado en el siglo . No obstante, fue objeto de un gran proyecto de reforma urbana, destinado a modificar radicalmente el aspecto de la ciudad. En 1917 el ayuntamiento jacetano empezó un plan que consistió en la demolición completa de las murallas, que habían llegado enteras hasta esa fecha, y en la alineación sistemática de las calles del casco medieval, a causa de la cual desaparecieron la mayor parte de las calles antiguas y de los edificios que las flanqueaban. Esta ambiciosa operación, por afectar a la práctica totalidad de la población, apenas encuentra paralelos en España. Como resultado, desapareció la práctica totalidad de la Jaca medieval y renacentista, de la que solo quedan vestigios en algún punto aislado como la plaza del Mercado o la pequeña calle del Arco.[8].
El tranvía
También hay unos espacios como los conjuntos suburbiales dedicados a las casas del proletariado, se ocupa por los emigrantes del pueblo rural. Habría un modelo dual: ensanches y suburbios. Esto llevó a una problemática ligada a las condiciones de vida de los arrabales por lo que fueron focos de enfermedad. También existía una problemática social pudiendo ser focos de activismo político que se podía contagiar al resto de la población.
Ante esta problemática surgen propuestas para solucionarlas, entre ellas destaca la de Ángel Fernández de los Ríos que propuso una vía de ferrocarril de circunvalación que fuera por el límite del ensanche y conectara los barrios obreros con la ciudad. Esta propuesta buscaba un ordenamiento racional del espacio periférico. Se dio la ciudad lineal de Arturo Soria que es una de las aportaciones más importantes a la ordenación urbanística de España, surgió en 1882 y se subraya que es una columna donde se instalan los edificios. Es una ciudad basada en la vivienda unifamiliar aislada con jardín, autosuficiente en servicios y dotaciones. Es el antecedente de la ciudad jardín. Tendrá que ser saludable y será un ámbito de unión de clases y una importante vía de comunicación.
En el ensanche de poblaciones fue de gran importancia la implantación de un nuevo sistema de transporte, el tranvía, que empieza con la tracción animal en Madrid (1871), Barcelona y Bilbao (1872), Santander (1875), Valencia (1876), Valladolid (1881), Cartagena "Cartagena (España)") (1882), Málaga (1884), Zaragoza (1885), Sevilla (1887), Palma de Mallorca (1891), Tenerife (1901)[9].
En 1879 la línea de tranvía Madrid-Leganés empieza a funcionar con tracción de vapor y en 1899 funciona la primera línea electrificada. En Barcelona se introduce la tracción por vapor en 1877 (a Sant Andreu), y la primera línea electrificada es de 1899. A mediados del siglo fueron desapareciendo, sustituidos por autobuses.
Cambio de siglo
En 1892 Arturo Soria publica su proyecto de Ciudad Lineal "Ciudad lineal (urbanismo)"), que se extendería entre las ciudades núcleo existentes. Soria se inspiró en el pensamiento de Fourier y de Fernández de los Ríos y se adelantó en seis años al movimiento de las ciudades-jardín de Howard, que vería la luz en 1898. La Ciudad Lineal nació de la superación del concepto de ensanche y su objetivo era construir una ciudad nueva, saludable, que mejorase la calidad de vida de sus habitantes, vertebrada en torno a una amplia avenida central en la que el tranvía actuaba como elemento de cohesión. Las viviendas se pensaron desde el principio unifamiliares, con grandes extensiones de jardín, huertos y zonas verdes. En la Ciudad Lineal habría lugar para la diferencia social, no todas las casas tenían por qué ser iguales, pero a diferencia de otros proyectos, no se relegaba a los menos pudientes a lejanos suburbios, sino a una segunda o tercera fila, siempre cerca de la avenida principal y del transporte. La dotación de servicios como escuelas o comercios fue otro punto de atención.
No solamente enunció un programa de ciudad ideal, sino que creó una compañía privada para llevarlo a la práctica. Pero en lugar de unir dos ciudades núcleo, como era la idea original, creó un anillo urbano de circunvalación que debería construirse en torno a Madrid. Los futuros habitantes podrían participar como propietarios de acciones de la entidad, en función de su capacidad económica. Un órgano de comunicación, "La Ciudad Lineal" se encargaba de difundir el proyecto y la ideología subyacente.
El primer tramo de la Ciudad Lineal se acabó, tras superar muchas dificultades financieras en 1911. El resultado fue la creación de una zona residencial y de recreo, en la que la burguesía gustaba de pasar los meses de verano, en el actual distrito de Ciudad Lineal. La Compañía Madrileña de Urbanización, como se llamaba la creada por Arturo Soria, siguió funcionando y explotando la línea de tranvía que daba servicio a la Ciudad lineal hasta 1951, en que acabó siendo absorbida por la Empresa Municipal de Transportes (EMT).
Ese modelo tuvo una buena acogida en Cataluña donde se plantearon al menos tres proyectos: una barriada en Barcelona, una articulación del eje Reus-Tarragona-Salou (que hubiera sido mucho más acorde con la idea inicial de Soria) y una colonia agrícola en Vilanova, que no llegaron a realizarse.
En Madrid, el ingeniero municipal Pedro Núñez Granés, intento unir de forma coherente la ciudad con los núcleos periféricos. El plan de Núñez Granés se terminó de elaborar en 1909, pero no recibió la aprobación municipal hasta 1916. Una ancha avenida transcurría en paralelo al paseo de ronda en la parte norte, y una vía de circunvalación discurría como cierre del proyecto por parte del trazado de la actual M-30. La prolongación de la Castellana, debía llevarse a cabo eliminando el hipódromo y corrigiendo su alineación para que tomase la orientación sur-norte. Este proyecto no llegó a realizarse, pero la idea de prolongación de la Castellana había calado en el ayuntamiento y fue uno de los puntos del pliego de condiciones del concurso que se convocaría en 1928.
Segunda República
La Segunda República, coincidió con el auge de la arquitectura racionalista, de la que García Mercadal fue el principal introductor. Participó en el congreso fundacional del CIRPAC en 1928, organizó la visita de Le Corbusier a Madrid y fue el promotor de la creación en 1930 del GATEPAC. El gobierno republicano proporcionó un fuerte impulso político al planeamiento urbano, especialmente bajo el mandato de Indalecio Prieto en Obras Públicas entre 1931 y 1933.
En 1932 se creó el Gabinete Técnico de Accesos y Extrarradio de Madrid, para mejorar los accesos por carretera y ferrocarril y ordenar los núcleos de población periféricos. El cerebro de este gabinete fue Secundino Zuazo, y sus realizaciones más significativas fueron el plan de accesos a Madrid y dos trabajos relacionados con los trabajos de prolongación de la Castellana: el túnel ferroviario entre Chamartín y Atocha y los Nuevos Ministerios.
Otro trabajo del Gabinete fue el Plan Regional de Madrid, en el que se contempla no solo la ciudad y su periferia inmediata sino una extensión territorial mucho más amplia.
El interior del término municipal de Madrid fue objeto de un plan de Extensión en 1933, que venía a suplir el fallido concurso de 1929. Se trata de un trabajo que establecía objetivos sobre zonificación, densidad, espacios verdes y sistema de transporte.
Por su parte, García Mercadal ganó en 1932 la plaza de jefe de la Oficina de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid. Su principal aportación urbanística desde su puesto es el Proyecto de Ciudad Verde del Jarama.
Donde éste se convirtió en arquitectura oficial, fue en Cataluña, impulsado por la Generalidad de Cataluña. El GATCPAC, liderado por Sert, será la referencia del urbanismo catalán republicano.
El primer proyecto de calado del grupo es la urbanización de la Diagonal (1931). Se trata de una exposición del racionalismo más ortodoxo, en el que la manzana cerrada Cerdà se sustituye por alienaciones longitudinales de bloques exentos. En 1932, se publica el de la "Ciutat de Repós", una colonia de vacaciones dentro de la preocupación del movimiento por la higiene y el ocio.
En 1934, se completó la redacción del proyecto más ambicioso, el "Plan Macià", para la creación de una nueva Barcelona, que contó con el apoyo de Le Corbusier. El crecimiento de la ciudad debería hacerse descartando las propuestas radiales tipo Jaussely y conservando la organización reticular de Cerdà, pero con un módulo mayor (una manzana nueva equivaldría a nueve antiguas). Se prestaba atención especial al cinturón litoral, a la zonificación y a la modificación de las ordenanzas urbanas.
Franquismo
Tras finalizar la guerra civil española comienza el conocido como período de la autarquía y durante el mismo se inicia un proceso de elaboración de la formulación conceptual parejo a la institucionalización administrativa del planeamiento urbanístico que culmina en 1956 con la progresista Ley del Suelo de España.
El Instituto Nacional de Industria (|INI) llevó a cabo proyectos industriales en ciudades medias (50 000 habitantes). Antes de esto y por la Guerra Civil, el régimen inspiró un plan nacional de reconstrucción industrial que tuvo escaso éxito debido a que los años 40 el gobierno se interesó más por el medio rural. El principal elemento fue el INI que acometió varias acciones como la intervención en Puertollano con la empresa Calvo Sotelo con factorías de pizarra bituminosa en 1942. También destaca las acciones en Madrid impulsando la creación de nuevos complejos industriales como el polígono industrial de Villaverde o de San Fernando de Henares.
También aparecen dos fenómenos en los 50 como la aparición del inversor que es un agente profesional que adquiere suelo y construye viviendas y la barriada o suburbios que colonizan los extrarradios de la ciudad que trabajan en la industria y son un asentamiento marginal, en muchos casos serán ilegales o con insuficientes condiciones de salubridad.
Los 1960 son años de explosión urbana asociada a la modernización económica, al crecimiento industrial y de servicios, crecimiento demográfico y llegada de inmigrantes. En el primer lustro de los 1970 el crecimiento demográfico se estanca por la crisis económica.
La fisonomía de la ciudad, teniendo en cuenta la normativa de los planes generales de ordenación urbana que provienen de la regulación del suelo de 1956 se aboga por el equilibrio territorial y construcción de ciudades con polígono de edificación abierta y bien equipados y comunicados. Lo que se hizo poco tuvo que ver con esto porque se abogó por una conquista del terreno para urbanizar con edificación masiva y la ley del suelo se supeditó a los intereses de los grupos de promotores. Los agentes económicos que tenían suelo y capital se lucraban. Este importante crecimiento urbanístico se trasladó a la morfología urbana con grandes complejos residenciales asentados en la periferia y serán para la clase media.
También está el fenómeno de los suburbios que se incrementa. Está ligado al crecimiento económico y surge el fenómeno de las áreas metropolitanas en Madrid, Barcelona y Bilbao con relaciones de las ciudades con su periferia. Este crecimiento de áreas metropolitanas sorprendió al gobierno y el crecimiento fue desordenado con ausencia de normativa en gestión o servicios.
En los 70 esto cambia por la crisis energética de 1973 y la ciudad tiene otro cariz en el que la preocupación del ciudadano empieza a contar y surge una nueva situación por el traspaso de competencias.
Desde 1975
En un primer momento la industria sufre las consecuencias de la crisis energética creciendo el paro. Ante la crisis, la industria reacciona de dos maneras, uno a nivel privado y otro estatal. A nivel particular se buscan nuevas localizaciones industriales relacionadas con productos que requieren mano de obra especializada como textiles o calzado. A nivel estatal destacan los planes de reconversión industrial buscando nuevas alternativas. A pesar de esto, los fenómenos más importantes son la llegada de la democracia y la sociedad neoliberal globalizada.
Respecto a la llegada de la democracia es la ordenación del territorio competencia autónoma con su propia legislación. También está la autonomía del ayuntamiento. Como nexo común está el que los ciudadanos tienen poder de decisión surgiendo asociaciones preocupadas por el tipo de ciudad que quieren.
En los años 90 se introduce la ciudad globalizada neoliberal en la que la ciudad se ve en situación de competencia en la que los fondos comunitarios cobran gran importancia y existen monopolios que controlan el espacio para su máximo beneficio. La diversidad de fenómenos da lugar a fuerte heterogeneidad.
• - Historia de las ciudades.
• - Historia del urbanismo en Europa.
• - Legislación urbanística de España.
• - Urbanismo en España.
• - Jürgens, Oskar.: "Ciudades españolas. Su desarrollo y configuración urbanística". MAP, 1992.
• - Hernando, Javier.: "Arquitectura en España 1770-1900". Cátedra, Madrid, 1989.
• - Fernando de Terán: "Planeamiento urbano en la España Contemporánea". Alianza Universidad, Madrid, 1980.
• - Urrutia, Ángel: "Arquitectura española del siglo XX". Cátedra, Madrid, 1997.