La práctica de demoler viviendas tiene su origen en el Mandato británico de Palestina (1920-1948), durante el que el gobierno británico dio autoridad al comandante militar para confiscar y demoler "cualquier vivienda, edificio o terreno (...) de cuyos habitantes esté convencido de que han cometido (…) cualquier violación contra estas Normas que haya llevado aparejada violencia."[18] Durante la revuelta árabe de Palestina entre 1936 y 1939, el ejército británico demolía con frecuencia hogares de localidades implicadas en actividad rebelde y en ocasiones llegó a destruir aldeas enteras. Unos 2000 hogares árabes palestinos fueron demolidos durante el tiempo que duró la revuelta.[19] En 1945, las autoridades del Mandato aprobaron las Normas de Defensa (de Emergencia), y la Norma 119 ponía la demolición de hogares a disposición del comandante militar local sin límite o capacidad de apelación. La Norma 119 establecía que:.
Frente a la insurgencia judía contra los británicos en los años cuarenta, las autoridades británicas tan solo emplearon esta medida en una ocasión. En agosto de 1947, ante el fracaso a la hora de aplastar la insurgencia judía, el ejército británico recibió permiso del Alto Comisariado para derribar viviendas judías. Poco después se demolió una casa judía en el barrio jerosolimitano de Givat Shaul en la que se habían encontrado armas durante una redada rutinaria.[20].
En 1968, después de que Israel ocupase Cisjordania y la Franja de Gaza, Theodor Meron, asesor legal del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí "Ministerio de Relaciones Exteriores (Israel)"), informó mediante un memorándum secreto a la oficina del primer ministro de que la demolición de viviendas, incluso las de sospechosos de terrorismo, supone una violación del Cuarto Convenio de Ginebra de 1949 en lo referente a la protección de civiles en tiempos de guerra.[14][15] Aplicar estas medidas como si supusiesen una continuidad con las normas de emergencia del Mandato británico podría ser útil desde el punto de vista de la hasbará (propaganda) pero era "poco convincente desde un punto de vista legal".[14][15] La opinión de Theodor Meron fue ignorada.[15] Según el periodista estadounidense Gershom Gorenberg, casi todos los académicos de derecho internacional comparten este punto de vista, incluidos importantes expertos israelíes.[15].
La práctica de demoler viviendas palestinas comenzó tan solo dos días después de la conquista israelí de la ciudad vieja de Jerusalén en 1967 y, más en concreto, del barrio marroquí, adyacente al Muro de las Lamentaciones. Una de las primeras medidas adoptadas, carente de autorización legal, fue el desahucio de 650 palestinos de sus hogares en el corazón de Jerusalén y la demolición de sus hogares y santuarios para dejar hueco para la construcción de una plaza.[21].
Antes de la Primera Intifada (1987-1993) la demolición de hogares se aplicaba solamente en circunstancias excepcionales, pero durante esta revuelta se volvió una práctica habitual, ya que dejó de requerir la aprobación del Ministro de Defensa "Ministerio de Defensa (Israel)") para quedar a la discreción de los comandantes regionales. Israel voló 103 viviendas en 1987, y al año siguiente la cifra se disparó hasta las 423.[22] Se demolieron 510 viviendas palestinas de hombres supuestamente implicados en o condenados por delitos relacionados con la seguridad de Israel, o bien porque se acusó a las casas de servir como pantallas para acciones hostiles contra el ejército israelí o los colonos. Otras 110 fueron bombardeadas bajo la suposición de que se encontraban hombres armados en su interior, y otras 1497 fueron demolidas por carecer de permisos de construcción israelíes, dejando a unos 10 000 niños sin hogar. En una carta oficial de 1987, las autoridades británicas aclararon que la legislación que regula las demoliciones de hogares había sido revocada en 1948.[23] Pese a ello, la revocación no fue publicada en el Palestine Gazette, lo que era necesario en aquel tiempo, e Israel todavía mantiene la polémica política de demoliciones militares punitivas de hogares bajo la orden británica DER 119 DE 1945.
Según un informe de Amnistía Internacional de 1999, la demolición de viviendas se realizaba por lo general sin previo aviso y los habitantes de la vivienda contaban con poco tiempo para evacuarla.[24] Entre septiembre de 2000 y finales de 2004, el ejército israelí demolió 4100 viviendas palestinas; 628 de estas demoliciones, que dejaron sin hogar a 3983 personas, fueron llevadas a cabo como una medida de castigo a un miembro de la familia que había estado implicado en actos relacionados con la Segunda Intifada. De 2006 al 31 de agosto de 2018, Israel derribó al menos 1360 viviendas palestinas en Cisjordania (sin contar Jerusalén Este), dejando sin hogar a 6115 personas, incluidos al menos 3094 menores. De estas demoliciones, 698 fueron llevadas a cabo en el Valle del Jordán, dejando sin hogar a 2948 palestinos (1334 de ellos, menores). Las violaciones de las leyes de construcción son un delito criminal según la ley israelí, que se extendió a Cisjordania en 2007. Israel ha derribado (u obligado a que sus dueños las derriben) 780 viviendas en Jerusalén Este entre 2004 y 2018, dejando al menos a 2766 personas sin hogar, de las que 1485 eran menores de edad. Se calcula que el número de hogares derribados en el resto de Cisjordania entre 2006 y el 30 de septiembre de 2018 es de al menos 1.373, lo que ha dejado sin hogar a 6133 palestinos, incluidos 3103 menores. Ningún colono israelí ha sido nunca perseguido por cometer tales infracciones, y sólo el 3 % de las violaciones de las leyes de construcción cometidas por colonos ha llevado aparejada la demolición de sus viviendas.[25] Incluso casetas de pastores cuyos impuestos han sido debidamente pagados pueden ser demolidas.
Durante la Segunda Intifada, el ejército israelí adoptó la política de demolición de hogares tras una oleada de atentados suicidas. Israel justificó esta política en base a la disuasión antiterrorista, para proporcionar un incentivo que haga que las familias de los potenciales suicidas intenten disuadirlos de realizar sus actos. Las demoliciones de hogares también se llevaron a cabo en el curso de batallas. Durante la Operación Escudo Defensivo, varios soldados soldados israelíes murieron durante incursiones en las que buscaban viviendas que estuviesen dando cobijo a milicianos palestinos. El ejército israelí comenzó entonces a rodear dichas viviendas, exigir a sus ocupantes que salieran (ya fuesen civiles o milicianos) y derribar después las viviendas sobre aquellos que se hubiesen negado o no hubiesen podido salir. En algunas de las batallas urbanas más cruentas, como en la Batalla de Yenín en 2002 o en la Operación Arcoíris de 2004 en Rafah, buldócers Caterpillar FDI 9 del ejército israelí derribaron numerosas viviendas de civiles palestinos para ampliar las calles o las carreteras, descubrir túneles o para asegurar la posición de sus propias tropas. El resultado fue un uso indiscriminado de demoliciones de viviendas civiles en casos que nada tenían que ver con el terrorismo, y que dejó a más de 1000 personas sin hogar tan solo en el campamento de refugiados de Rafah.[10][26] Según un informe de Human Rights Watch de 2004, muchas familias de Rafah poseen un "grupo de casas". Por ejemplo, una familia puede tener una "pequeña casa de sus primeras épocas en el campamento, a menudo con poco más que un tejado de asbesto". Cuando los hijos se independizan, construyen sus casas cerca de esta.[27] Según la ONU, aproximadamente 1500 casas fueron demolidas por el ejército israelí tan solo en la ciudad palestina de Rafah entre 2000 y 2004.[28].
En febrero de 2005, el Ministerio de Defensa ordenó acabar con la demolición de viviendas como castigo a las familias de los terroristas suicidas a no ser que haya "un cambio extremo de las circunstancias".[29] Sin embargo, la demolición de viviendas ha continuado por otros motivos.[30] En 2009, después de una serie de ataques suicidas en Jerusalén, la Corte Suprema de Israel dictaminó a favor de la política del ejército israelí de sellar con cemento las casas de las familias de los terroristas palestinos como medida de disuasión contra el terrorismo.[31].
Según doctores que han estudiado a una serie de habitantes cisjordanos cuyos hogares fueron demolidos, la pérdida de sus hogares les ocasiona un segundo trauma que les retrotrae a la Nakba ("catástrofe" en árabe), la expulsión o huida de más de 700 000 palestinos antes, durante y después de la guerra árabe-israelí de 1948, un traumático suceso que ha quedado grabado en la identidad del pueblo palestino.[32] Desde el comienzo de la ocupación de los territorios palestinos en 1967 hasta 2019, según un cálculo del Comité Israelí Contra la Demolición de Viviendas (Israeli Committee Against House Demolitions, ICAHD por sus siglas en inglés), Israel ha demolido 49 532 edificios palestinos, con el consiguiente desplazamiento de cientos de miles de palestinos.[15][33].