Obsolescencia ecológica
Introducción
La obsolescencia es el estado de ser que ocurre cuando un objeto, servicio o práctica ya no se mantiene o no se requiere aunque todavía esté en buen estado de funcionamiento.[1][2].
La obsolescencia ocurre con frecuencia porque se dispone de un reemplazo que tiene, en suma, más ventajas en comparación con las desventajas en que se incurre al mantener o reparar el original. Obsoleto también se refiere a algo que ya está en desuso, descartado o anticuado.[3] Por lo general, la obsolescencia está precedida por una disminución gradual de la popularidad.
Tipos
La obsolescencia es la condición o estado en que se encuentra un producto que ya ha cumplido con una vigencia o tiempo programado para que siga funcionando. Los tipos reconocidos de obsolescencia son:[4].
Obsolescencia técnica: los productos se vuelven técnicamente obsoletos desde el punto de vista de ingeniería (el producto ya no es de última generación) y desde el punto de vista de la usabilidad (el producto no es cómodo de usar).[5] Cuando las nuevas tecnologías sustitutivas dejan a un producto anticuado en favor del siguiente, como en el caso de la regla de cálculo y la calculadora electrónica, el telégrafo y el teléfono, de cintas de cassette y discos compactos, el sistema de vídeo VHS frente al DVD, etc. Es también consecuencia directa de las actividades de investigación y desarrollo que permiten en tiempo relativamente breve, fabricar y construir equipos mejorados con capacidades superiores a las de los precedentes. El paradigma, en este caso, lo constituyen los equipos informáticos capaces de multiplicar su potencia en cuestión de meses.
Obsolescencia ecológica: los productos se vuelven obsoletos ecológicos cuando contaminan el medio ambiente según las posibilidades técnicas.[5] En cuanto a la obsolescencia tenemos que considerar aspectos ambientales. Por un lado, la obsolescencia puede ayudar a ahorrar energía/consumo de agua y, por otro lado, la obsolescencia conduce a un mayor uso de recursos y más desperdicio al acortar el ciclo de vida de los productos.[4] Esta última categoría está altamente relacionada con el greenwashing o lavado de cara «verde» empresarial.
Obsolescencia económica: los productos se vuelven obsoletos desde el punto de vista económico cuando su relación calidad-precio es menor en comparación con un producto nuevo (por ejemplo, el costo total de propiedad, incluidos los costos de compra, instalación, operación, mantenimiento y eliminación)[5].