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La producción de energía eléctrica en España se hizo por primera vez a escala masiva con las grandes obras hidráulicas que regularon las principales cuencas hidrográficas desde los años 1920, como los saltos del Duero. La insistencia propagandística en la existencia de una pertinaz sequía y la construcción de pantanos caracterizaron al Franquismo, que en su fase final impulsó la construcción de la primera central nuclear española: la central nuclear José Cabrera en Almonacid de Zorita, provincia de Guadalajara (1965-1968,[27] incluso hubo planes de construcción del arma atómica).[28][29].
Ya en democracia, los gobiernos de la UCD continuaron un programa nuclear que se detuvo en lo relativo a nuevas construcciones con la llegada al poder del PSOE en 1982 (la llamada moratoria nuclear). En 2021 se encuentran en funcionamiento 5 centrales nucleares en España: Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Vandellós II y Trillo. En el año 2009 el 19 % de la energía eléctrica producida en España lo fue en nucleares.[7] El fin de la vida útil de las centrales viene produciendo desde el 2006 el cierre de las primeras, como la de Santa María de Garoña.
El 1 de diciembre de 2011 existían en el país 21 centrales térmicas de carbón. Tras el plan de cierre de las centrales térmicas de carbón en España, en 2022 quedarían en funcionamiento solo 2, Aboño, de EDP, y Es Murterar, de Endesa.[30].
Históricamente, la mayor parte de la energía eléctrica se había venido produciendo mediante la quema de combustibles fósiles, con procedimientos más o menos eficaces (centrales de ciclo combinado, de fueloil, de carbón). Sin embargo, desde el año 2010, las energías renovables (principalmente la energía hidráulica y eólica) son la principal fuente de generación eléctrica del país.[31][32][33].
Energías sin emisión de gases de efecto invernadero
Las energías renovables, sobre todo la energía solar y eólica, son impulsadas para reducir la dependencia externa y acercarse al cumplimiento del Protocolo de Kioto (muy alejado en el caso de España). Desde el final del siglo han sido fuertemente impulsadas desde el Gobierno. Así, el Plan de Fomento de las Energías Renovables (2000-2010) tiene como objetivo generar el 30 % de la electricidad para 2010 a partir de fuentes de energía renovable, proviniendo la mitad de esta cantidad de la energía eólica, el 12 % de la energía primaria y el 5,75 % con biocarburantes. En 2009, el 26 % del total de la demanda eléctrica se cubrió a partir de fuentes de energía renovable, estando más lejos del cumplimiento del 12 % de energía primaria (7,6 % en 2008).[35].
En 2018, el 40 % de la electricidad producida en España fue de origen renovable.[36] Respecto a la energía hidráulica, suponía el 92 % de la producción eléctrica en 1940, frente al 18 % de 2001, debido al fuerte aumento de la demanda.[35] Para 2030, se pretende que al menos el 42 % del consumo sea de producción renovable. Objetivo que ya se había alcanzado en 2020 con un 44 % de renovables.
La Ley 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico, y sus disposiciones normativas de desarrollo, establecieron el régimen jurídico de las actividades destinadas al suministro de energía eléctrica, consistentes en su generación, transporte, distribución, comercialización e intercambios intracomunitarios e internacionales, así como la gestión económica y técnica del sistema eléctrico, de acuerdo con las previsiones contenidas en la Directiva 96/92/CE. La Directiva 2003/54/CE ha sido incorporada al ordenamiento jurídico español mediante la Ley 17/2007, de 4 de julio, que modifica la Ley 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico.
A día de hoy, en España, la energía eólica es la principal fuente de energía renovable siendo Castilla y León, Andalucía, Castilla-La Mancha y Galicia las comunidades autónomas que más instalaciones reúnen ya que alrededor del 70 % de la energía eólica que se genera en España se concentra en estas comunidades. Además, España es uno de los países europeos que más potencia eólica tiene instalada con respecto a la potencia total instalada en Europa, con un 22,2 % del total solo por detrás del país verde, Alemania.
Con respecto a la energía solar, España genera alrededor de 13 000 GWh anuales de energía solar concentrándose mayoritariamente en Castilla-La Mancha, que genera aproximadamente el 20 % de la energía proveniente del sol del país. En 2017, este tipo de energía renovable aumentó en un 5,5 % con respecto al año anterior posicionando a España en 4.º lugar en potencia solar instalada en el país. Esto nos coloca muy por detrás del país líder, Alemania. Sin embargo, al contar con menos horas de sol, Alemania no es capaz de generar la misma cantidad de energía solar que los países europeos del sur como son Grecia e Italia que ocupan el primero y segundo lugar en energía solar generada con respecto a instalación solar hecha en el país.
España se encuentra en la línea de otros países de la OCDE respecto a la producción de energía eléctrica, siendo el 30 % de esta energía de origen hidráulico. La evolución de la energía hidroeléctrica en España en las últimas décadas ha sido siempre creciente aunque la participación de esta en el total de eléctrica producida ha ido disminuyendo (92 % en 1940 frente al 18 % en 2001). Esto se debe al incremento de la producción de energía térmica y nuclear de los últimos 50 y 30 años respectivamente. La potencia instalada en España en 2008 fue de 18 451 MW.[38].
La central hidroeléctrica con mayor potencia instalada es la de Cortes-La Muela, en el Júcar (Valencia), con 1720 MW, seguida por la de Aldeadávila, en el Duero (Salamanca), con 1139 MW, y la de Alcántara, en el Tajo (Cáceres), con 915 MW. Otros embalses con potencia por encima de los 500 MW son los de Villarino, en el Tormes (Salamanca), o Saucelle, en el Duero (Salamanca).[39].
La potencia instalada de energía hidráulica y de bombeo de los últimos años se ha mantenido estable porque su puesta en funcionamiento se dio principalmente a partir de los años 20, durante la Segunda República y el Franquismo, estando ya prácticamente aprovechada al máximo. La producción suele variar dependiendo si se trata de un año lluvioso o no.
La energía eólica es una fuente de energía muy importante en España. El plan energético español prevé generar el 30 % de su energía de las energías renovables hasta llegar a los 2,1 GW en 2010.[42] Se espera que la mitad de esta energía provenga del sector eólico, con lo que se evitaría la emisión de 77 millones de toneladas de metano a la atmósfera.[43].
Desde hace unos años en España la capacidad teórica de la energía eólica para generar electricidad es mayor que la de la nuclear y es el segundo productor europeo de energía eólica, después de Alemania. España y Alemania también llegaron a producir en 2005 más electricidad desde los parques eólicos que desde las centrales hidroeléctricas.
La penetración de la eólica se incrementó de forma constante hasta 2013, para luego estabilizarse, suministrando entre un 19 y un 22 % de la demanda nacional.[44][45][46][47][48][49][50].
Cabe señalar que durante el año 2009 la generación de energía de origen eólico fue superior a la del carbón (con un 13,8 % frente a un 12 % de esta última),[51] convirtiéndose así en la tercera fuente de energía con mayor producción por detrás del ciclo combinado y la nuclear.
El 29 de enero de 2015 se produjo el máximo histórico de producción instantánea con 17 553 MW a las 19:27h. Esta potencia equivale a más del doble de la capacidad de generación de las seis centrales nucleares que había ese año en España (7573 MW). Asimismo se produjo ese día el máximo de producción horaria con 17 436 MWh entre las 19 y las 20 horas.[52] A partir de 2018 tanto la potencia como la energía eólica generada han vuelto a crecer alcanzando su máximo en 2021.
El potencial de la energía solar en España es uno de los más altos de Europa debido a su privilegiada situación y climatología (cuenta con abundante irradiación la mayor parte de los días del año). De hecho, España fue en 2008 uno de los países con más potencia fotovoltaica instalada del mundo, con 2708 MW instalados en un solo año. Sin embargo, regulaciones legislativas posteriores frenaron la implantación de esta tecnología en años sucesivos.[53].
España construyó en 2008 varias de las mayores plantas solares del mundo, como las de Puertollano y de Olmedilla de Alarcón (Castilla-La Mancha), con potencias de 70 y 60 MW respectivamente,[54] pero el desarrollo alcanzado por la fotovoltaica en el resto del mundo las desplazó considerablemente de los primeros puestos mundiales.[55].
Desde finales de la década de los años 2000, la potencia solar fotovoltaica instalada aumentó hasta alcanzar los 6982 MW y cubrir el 4,9 % de la demanda de energía eléctrica en 2013. Durante los siguientes años, con el gobierno de Mariano Rajoy, del Partido Popular, la inversión en energía solar se detuvo debido al recorte en las ayudas a las renovables.[56] Desde 2018, tras la reducción de costes, la derogación del llamado «Impuesto al Sol», el cambio de Gobierno y el consenso político europeo alcanzado tras el Acuerdo de París, volvió a subir la inversión.[57][58] Siendo la potencia fotovoltaica instalada a mediados de 2022 de 16 563 GW. Si consideramos el total de energía solar, fotovoltaica y termosolar, ya es la tercera en potencia instalada 18 867 GW, superando a la hidráulica con 17 094 GW. El autoconsumo también ha crecido exponencialmente y empieza a ser significativo.[59] El autoconsumo empieza a ser significativo, reduciendo la demanda un 2 % siendo la potencia instalada a finales de 2022 de 5.249 MW y con una previsión de 3000 MW adicionales en 2023.[60].
En cuanto a la energía termosolar de concentración, una de las primeras centrales con torre solar y campo de helióstatos instalada en el mundo, se construyó en Sanlúcar la Mayor, provincia de Sevilla, Andalucía, la planta solar PS20 de Abengoa.[61] A partir de enero de 2008 se pusieron en marcha nuevos proyectos de energía termosolar, que fueron entrando en servicio entre 2010 y 2013, encontrándose actualmente en explotación plantas con una potencia conjunta cercana a los 3 GW, la mayoría con capacidad de almacenamiento de energía.[62]
Sin embargo, la termosolar, no aumenta su potencia desde 2015.[63][64][65][66][67].
En 2022, en España, existen siete reactores en 5 centrales nucleares en funcionamiento en distintos emplazamientos. Durante 2008, la producción bruta de energía eléctrica de origen nuclear fue de 58 971 GWh, lo que ha supuesto una contribución del 18,6 % al total de la producción nacional de electricidad. La producción aumentó, en este año, un 7 % respecto a 2007, debido a que en este ejercicio se realizaron algunas paradas prolongadas de las centrales existentes, para llevar a cabo trabajos planificados, y coincidieron en el año las paradas de recarga de 7 de las 8 unidades existentes.[69] En 2021 la producción se mantenía bastante estable con 54 041 GWh, una contribución del 20,8 % del total de la producción nacional de electricidad.[70].
Tanto la potencia instalada como la energía generada de nuclear se han mantenido estables desde la década de 1990 hasta 2006 porque se paralizó la construcción de nuevas centrales con la política de moratoria nuclear llevada a cabo en 1984 por el gobierno de Felipe González, del Partido Socialista Obrero Español. A partir de 2006 empezaron a cerrar las centrales más antiguas y de menor potencia.
Energías con emisión de gases de efecto invernadero
En la primera década del siglo se aposto por la creación de numerosas centrales de ciclo combinado (El gas, u otro combustible, se quema y los gases a alta temperatura mueven una turbina para generar energía eléctrica. El calor residual se usa para generar vapor de agua, que mueve otra turbina con la que también se genera energía eléctrica, aumentando el rendimiento del sistema). En 2008 fue el año de mayor producción, cubriendo el 31,5 % de la demanda.
En 2019, cubrió el 11 % de la demanda. El calor generado por el gas, u otro combustible, que se quema para generar energía eléctrica, se aprovecha para generar calentar estancias o edificios o viceversa, el calor generado por máquinas industriales con cualquier fin, se usa para generar energía eléctrica. También se usa como combustible primario el gas que se genera como consecuencia de la quema de residuos urbanos, como en la planta de Zabalgarbi, en Vizcaya, País Vasco. Una de las centrales de cogeneración más importantes del país fue la del grupo de fabricación de papel Sniace, en Cantabria, o la del Complejo Petroquímico de Tarragona, de Repsol, en Cataluña.
Con «fuel + gas» se refieren a las centrales térmicas que utilizan combustibles fósiles, que no son de ciclo combinado como: motores diésel, turbinas de gas, turbinas de vapor u otros. Desde 2011 solamente se genera electricidad con «fuel y gas» en los sistemas no peninsulares (Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla)[40] En la península se han sustituido por las centrales de ciclo combinado que también utilizan gas natural como combustible, pero que son más eficientes.
En 2021, el alto precio del gas, junto con el sistema marginalista de fijación de precios del mercardo mayorista de la electricidad y el aumento del precio de los derechos de emisión de CO2, hicieron que el precio de la factura de la electricidad en España se disparase a récords históricos.[71].
El 1 de diciembre de 2011 existían en el país 21 centrales térmicas de carbón. En los últimos años las eléctricas han ido planificando el cierre de las centrales térmicas de carbón en España, debido a la pérdida de competitividad producida por el aumento del coste del derecho de emisiones de CO2, como consecuencia de las políticas de la Unión Europea contra el cambio climático. En agosto de 2022 quedan en funcionamiento solo 5, la de Aboño y Soto de Ribera, en Asturias, de EDP, Los Barrios en Andalucía, de Viesgo, As Pontes en Galicia y la de Es Murterar, en las Islas Baleares, ambas de Endesa.[30] La mayoría operando con Coeficientes de utilización muy bajos. siendo su producción total anual en 2021 4986 GWh.[72].