Norma de protección arqueológica
Introducción
Un yacimiento arqueológico (del francés gisement; también denominado asentamiento, zona o sitio arqueológico) es una concentración de restos arqueológicos (materiales, estructuras y restos medioambientales). En él podemos encontrar una concentración de restos de actividad humana y está constituido por la presencia de artefactos, elementos estructurales, suelos de ocupación y otra serie de anomalías. Estos restos se pueden encontrar mediante una mera prospección de superficie o, si el asentamiento ha sido enterrado, con una prospección de subsuelo.[1].
Formación de yacimientos
Contenido
Los yacimientos se forman por procesos de abandono o enterramiento unas veces y otras porque se arrasa para continuar viviendo encima (ocupación continuada).[1] Los tell es un ejemplo de yacimiento de varias ocupaciones. Intervienen procesos físicos, biológicos y culturales en su formación:.
Tells
Los yacimientos más significativos y que mejor muestran su formación son los tells. En oriente se encuentran este tipo de yacimientos de hábitat, utilizados con algún material como el adobe, y que con el paso del tiempo forman falsos cerros.[2] Tenemos algún ejemplo como el de Çatalhöyük.
Clasificaciones de yacimientos
Los yacimientos arqueológicos se clasifican atendiendo a ciertos criterios:.
Tipos de actuaciones en yacimientos
La normativa española (Reglamento de Actividades Arqueológicas), establece seis tipos de actividades en yacimientos arqueológicos, que necesitan autorización.