La pirámide o jerarquía de la movilidad es una estrategia de planificación urbana que establece una jerarquía de preferencia entre los diferentes modos de transporte que coexisten en las ciudades. Su objetivo principal es promover la equidad y sostenibilidad en el espacio público, dando prioridad a las personas usuarias más vulnerables y a aquellos medios de transporte que son más eficientes, sostenibles y menos dañinos para el medio ambiente. El enfoque es poner en primer lugar a las personas peatonas y ciclistas, seguidos del transporte público, y dejando al final los automóviles privados. [1].
Estructura de la Pirámide
La pirámide de movilidad se presenta generalmente como una pirámide invertida, donde en la parte superior se encuentran los modos de transporte más vulnerables y menos contaminantes, y en la base, los modos de transporte que generan más externalidades negativas, como la congestión vehicular y la contaminación.[2] La jerarquía,[3] comúnmente, sigue este orden:.
Objetivos y beneficios
El principal objetivo de la pirámide de movilidad es revertir la histórica priorización del automóvil privado en las políticas de movilidad urbana, favoreciendo modos de transporte que promuevan la equidad, seguridad vial y sostenibilidad ambiental.[5] Entre los beneficios más destacados de la implementación de esta jerarquía están:.
Aplicación en el mundo
Contenido
Este enfoque ha sido adoptado en diversas ciudades alrededor del mundo como una herramienta clave para el desarrollo de políticas de movilidad.[6].
México
En Ciudad de México, la jerarquía de movilidad ha sido incorporada en el Manual de Calles de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), el cual promueve un diseño vial enfocado en una movilidad sostenible y equitativa.[7] Este enfoque prioriza a los peatones, ciclistas y usuarios del transporte público sobre el uso de vehículos motorizados. Iniciativas como la expansión de ciclovías y el fomento del uso de transporte público reflejan la aplicación de estos principios.
Norma de movilidad ciclista
Introducción
La pirámide o jerarquía de la movilidad es una estrategia de planificación urbana que establece una jerarquía de preferencia entre los diferentes modos de transporte que coexisten en las ciudades. Su objetivo principal es promover la equidad y sostenibilidad en el espacio público, dando prioridad a las personas usuarias más vulnerables y a aquellos medios de transporte que son más eficientes, sostenibles y menos dañinos para el medio ambiente. El enfoque es poner en primer lugar a las personas peatonas y ciclistas, seguidos del transporte público, y dejando al final los automóviles privados. [1].
Estructura de la Pirámide
La pirámide de movilidad se presenta generalmente como una pirámide invertida, donde en la parte superior se encuentran los modos de transporte más vulnerables y menos contaminantes, y en la base, los modos de transporte que generan más externalidades negativas, como la congestión vehicular y la contaminación.[2] La jerarquía,[3] comúnmente, sigue este orden:.
Objetivos y beneficios
El principal objetivo de la pirámide de movilidad es revertir la histórica priorización del automóvil privado en las políticas de movilidad urbana, favoreciendo modos de transporte que promuevan la equidad, seguridad vial y sostenibilidad ambiental.[5] Entre los beneficios más destacados de la implementación de esta jerarquía están:.
Aplicación en el mundo
Contenido
Este enfoque ha sido adoptado en diversas ciudades alrededor del mundo como una herramienta clave para el desarrollo de políticas de movilidad.[6].
La ciudad ha avanzado en la implementación de esta pirámide de movilidad con la creación de corredores peatonales, ciclovías y el impulso a sistemas como Ecobici "Ecobici (Ciudad de México)") (bicicletas compartidas) y el Metrobús (transporte público en carriles exclusivos). Además, la Ley de Movilidad de 2014 establece explícitamente la prioridad en infraestructura y políticas, poniendo primero a peatones y ciclistas, seguido por el transporte público, y finalmente, los vehículos motorizados.[8].
Países Bajos
La pirámide de movilidad prioriza a los peatones y ciclistas, fomentando un enfoque de transporte sostenible y seguro. Los peatones tienen la mayor prioridad, con amplias aceras, zonas de baja velocidad y cruces diseñados para su seguridad. Los ciclistas también ocupan un lugar destacado gracias a una extensa red de ciclovías segregadas y estaciones de aparcamiento para bicicletas. El transporte público juega un papel clave, con un sistema integrado y eficiente. En cambio, los automóviles privados tienen menor prioridad, y su uso se desincentiva mediante medidas como altos costos de estacionamiento y la reducción de carriles en zonas urbanas densamente pobladas.
[4] ↑ Tanikawa-Obregón, Kei; Paz-Gómez, Diana Marcela (2021). «El peatón como base de una movilidad urbana sostenible en Latinoamérica: una visión para construir ciudades del futuro». Boletín de Ciencias de la Tierra (50): 33-38. Consultado el 7 de octubre de 2024.: https://www.redalyc.org/journal/1695/169575355004/html/
En Ciudad de México, la jerarquía de movilidad ha sido incorporada en el Manual de Calles de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), el cual promueve un diseño vial enfocado en una movilidad sostenible y equitativa.[7] Este enfoque prioriza a los peatones, ciclistas y usuarios del transporte público sobre el uso de vehículos motorizados. Iniciativas como la expansión de ciclovías y el fomento del uso de transporte público reflejan la aplicación de estos principios.
La ciudad ha avanzado en la implementación de esta pirámide de movilidad con la creación de corredores peatonales, ciclovías y el impulso a sistemas como Ecobici "Ecobici (Ciudad de México)") (bicicletas compartidas) y el Metrobús (transporte público en carriles exclusivos). Además, la Ley de Movilidad de 2014 establece explícitamente la prioridad en infraestructura y políticas, poniendo primero a peatones y ciclistas, seguido por el transporte público, y finalmente, los vehículos motorizados.[8].
Países Bajos
La pirámide de movilidad prioriza a los peatones y ciclistas, fomentando un enfoque de transporte sostenible y seguro. Los peatones tienen la mayor prioridad, con amplias aceras, zonas de baja velocidad y cruces diseñados para su seguridad. Los ciclistas también ocupan un lugar destacado gracias a una extensa red de ciclovías segregadas y estaciones de aparcamiento para bicicletas. El transporte público juega un papel clave, con un sistema integrado y eficiente. En cambio, los automóviles privados tienen menor prioridad, y su uso se desincentiva mediante medidas como altos costos de estacionamiento y la reducción de carriles en zonas urbanas densamente pobladas.
[4] ↑ Tanikawa-Obregón, Kei; Paz-Gómez, Diana Marcela (2021). «El peatón como base de una movilidad urbana sostenible en Latinoamérica: una visión para construir ciudades del futuro». Boletín de Ciencias de la Tierra (50): 33-38. Consultado el 7 de octubre de 2024.: https://www.redalyc.org/journal/1695/169575355004/html/