Norma de corredores ecológicos
Introducción
La biogeografía insular es un campo dentro de la biogeografía que establece y explica los factores que afectan la riqueza de las especies de comunidades naturales aisladas. En este contexto una isla puede ser cualquier área de hábitat rodeado por áreas inadecuadas para las especies; pueden no ser islas verdaderas rodeadas por el océano, sino también, montañas rodeadas por desiertos, lagos rodeados por la tierra firme, fragmentos de bosques rodeados por paisajes alterados por los humanos. Este campo de estudio fue creado en los años 60 por los ecólogos Robert MacArthur y E. O. Wilson quienes acuñaron el término teoría de la biogeografía insular para referirse a las predicciones acerca del número de especies que podrían existir en una isla recién creada.
Conservación
Pocos años después de publicada la teoría se empezó a poner en práctica su aplicación en el campo de la biología de la conservación, dando lugar a numerosos debates entre los ecólogos.[5] La comprensión de que las reservas y parques nacionales forman islas dentro de paisajes alterados por los humanos (fragmentación de hábitats) causó gran preocupación porque significaría que estas islas pueden perder especies cuando se aproximan al equilibrio en número de especies. Este problema es especialmente grave cuando se trata de especies de mayor tamaño físico, las que en general necesitan mayores extensiones de terreno. Un trabajo de William Newmark, publicado en Nature y resumido en el diario The New York Times mostró una fuerte correlación entre el tamaño de parques nacionales protegidos de los Estados Unidos y el número de especies de mamíferos presentes.
Esto llevó a un debate conocido como «solo grande o varios pequeños» (SLOSS, por sus siglas en inglés, single large or several small') descrito por el escritor David Quammen en La vanción del dodo como «la versión ecológica gentil de la guerra de trincheras».[6] En los años subsiguientes a la publicación de los trabajos de Wilson y Simberloff los ecólogos han encontrado más ejemplos de la relación especies-área. Por eso los planes de conservación han adoptado la perspectiva de que una reserva grande puede mantener mayor número de especies que varias pequeñas y que las reservas grandes deberían ser la norma en diseño de reservas ecológicas. Esta visión ha sido adoptada en especial por Jared Diamond. A su vez, algunos ecólogos, incluyendo a Daniel Simberloff consideraron que ésta es una simplificación no justificada que puede llegar a dañar los esfuerzos de conservación. La diversidad de hábitats puede ser más importante que el tamaño de un área en la determinación del número de especies protegidas..