Nordex
Introducción
Las energías renovables en Alemania representaban uno de los sectores más pujantes del suministro eléctrico del país.[1][2] La contribución de las fuentes de energía renovable al suministro eléctrico en Alemania ha crecido de forma constante desde un 6.3% en el año 2000, hasta más del 30% en 2014.[3][4].
La importancia económica de esta industria ha aumentado notablemente en años recientes. De acuerdo a estadísticas oficiales, en 2010 unas 370.000 personas estaban empleadas en el sector de las energías renovables en el país, especialmente en pequeñas y medianas empresas, un incremento del 8% respecto a 2009 (339.500 empleos), y muy por encima de 2004 (160.500 empleos).[5][6] Ya en 2024, las tasas eléctricas al consumidor alemanas eran las más altas de Europa.[7].
Mantiene Alemania las emisiones de dióxido de carbono más altas de la Unión Europea (en 2014 emitió casi el 23% de las emisiones totales de CO2 del continente).
Política
El sector de las energías renovables se vio beneficiado por la entrada de Los Verdes en el Gobierno federal entre 1998 y 2005, especialmente por la ley que obliga a las empresas a comprar prioritariamente electricidad generada por fuentes renovables. Quienes producen energía en su propia casa, tienen la garantía por parte del Estado de que pueden vender su “producto” a precios fijos durante 20 años. Ello ha creado un gran auge en la producción de energía limpia.
Para el periodo 2005-2010 el Gobierno Federal ha destinado cerca de 800 millones de euros a la investigación científica en el país. Dicha investigación va a estar enmarcada en políticas de desarrollo duradero.
En 2011 el gobierno de Merkel procedió al cierre de 8 centrales nucleares, su energía fue reemplazada por las centrales de carbón. Alemania posee 7 de las 10 centrales de carbón más contaminantes de Europa que usan lignito y para extraerlo se está destruyendo uno de los mayores bosques primarios de Europa.
La política energética alemana se enmarca dentro de la de la Unión Europea, así en el Consejo Europeo de marzo de 2007 en Bruselas aprobó un plan energético obligatorio que incluye un recorte del 20% de sus emisiones de dióxido de carbono antes del año 2020 y consumir más energías renovables para que representen el 20% del consumo total de la UE (contra el 7% en 2006).[8] El acuerdo reconoció indirectamente el papel de la energía nuclear - que no es renovable - en la reducción de la emisión de gas de efecto invernadero, correspondiendo a cada Estado miembro decidir si recurrirá o no a esta tecnología.