Fachada vegetal
Contenido
En total, las fachadas del Bosco Verticale albergan 711 árboles, 5000 arbustos de grandes dimensiones y 15 000 plantas perennes y de hoja caduca, que se densifican en altura hasta recubrir una superficie equivalente a dos hectáreas (20 000 m²) de vegetación.[25] Hay 94 especies vegetales distintas: de estas, 59 son útiles para los pájaros, 60 son árboles y arbustos y 33 son se hoja perenne.[25].
Beneficios
La vegetación aporta numerosísimos efectos benéficos a las dos torres y al ambiente urbano que las rodea, tanto desde el punto de vista ambiental como climático. El Bosco Verticale contribuye a la constitución de un microclima que genera humedad, filtra las partículas en suspensión (o desvía su recorrido), atenúa notablemente la contaminación acústica, depura el aire eliminando CO de la atmósfera y emitiendo O, protege de la radiación solar a través de la sombra de las hojas y protege del viento a través de la acción rompeviento de las plantas.[26].
Desde el punto de vista de la fauna, el Bosco protege la biodiversidad a través de la creación de hábitats biológicos. Las numerosísimas especies vegetales distribuidas en las fachadas constituyen un verdadero ecosistema capaz de atraer pájaros e insectos (en 2014 se contaron 1600),[25] «convirtiéndose en un sensor urbano de la recolonización vegetal y animal espontánea de la ciudad».[27].
El Bosco Verticale también es un dispositivo contra la dispersión urbana que «contribuye a controlar y reducir la expansión urbana»: si se distribuyera uniformemente sobre el territorio en la forma de casas unifamiliares, cada una de las dos torres ocuparía una superficie de unos 50 000 m².[27].
En palabras de Stefano Boeri:.
Disposición de las especies y policromía
Otra peculiaridad del Bosco Verticale es la cambiante policromía de los árboles que revisten sus fachadas. Con el paso de las estaciones, las plantas no solo renuevan sus colores, sino también los de toda la arquitectura: es así que durante la primavera las dos torres asumen delicadas tonalidades pastel, mientras que en otoño, al final de la temporada de crecimiento, emergen los colores cálidos.[29].
Tampoco la distribución de las especies es producto del azar. En este sentido, las plantas fueron colocadas en razón de varios criterios de naturaleza formal y estética; se citan, por ejemplo, sus cualidades ornamentales, las estaciones de floración, la potencial alergenicidad, el desarrollo de la arquitectura del follaje y el tronco, y la facilidad de mantenimiento. De este modo, las plantas de hoja perenne están colocadas en el lado suroeste, mientras que en el lado noreste están colocadas las de hoja caduca.[30].
Un buen compendio de lo que acabamos de decir nos lo da Laura Gatti, la agrónoma paisajista que junto con Emanuela Borio supervisó la fachada vegetal del complejo:[31].
A continuación se reproduce una tabla que muestra los colores asumidos por algunas de las especies vegetales durante las cuatro estaciones.[32].
Recipientes
Cada uno de los recipientes en los que se plantan las especies ha sido diseñado para no influir excesivamente en el crecimiento de las raíces, evitando la aparición de defectos. Las dimensiones del recipiente varían según las exigencias hídricas y radicales de la planta; en el caso de los árboles, tienen una longitud de 1,10 metros y la misma anchura, mientras que para los arbustos se adoptaron recipientes de 0,5 metros de longitud y profundidad como mínimo.[33].
Todos los recipientes están realizados en cemento y dotados de un estrato impermeable bituminoso y un revestimiento protector capaz de limitar eficazmente la radicación. A lo largo de las superficies interiores hay un estrato de separación y drenaje para separar el sustrato de la membrana impermeabilizante, colocada en el fondo del contenedor: esta última está formada por elementos filtrantes de tejido no sintético, respectivamente una tipología de geotextil y una funda anti-raíz de polietileno.[34].
Para anclar las plantas se recurrió a un sólido bastidor de acero soldado, capaz de anclar eficazmente la tierra afectada por la radicación;[34] en el caso en el que el árbol en cuestión alcanzara dimensiones considerables, se adoptaron otros sistemas de enganche en acero, esta vez aéreos.[35] Los sistemas de anclaje, entre otras cosas, no involucran solo a los recipientes, sino también a las plantas, protegidas por dispositivos de enlace temporal para impedir su vuelco o su caída, especialmente en condiciones ambientales extremas e imprevistas.[36].
El sustrato de cultivo de toda la flora del Bosco se compone de sustancias orgánicas e inorgánicas mezcladas:[37] destaca el magistral uso de lapilli, escoria volcánica porosa que por sus características presenta una elevada retención hídrica, óptimas capacidades de intercambio catiónico y una sustancial durabilidad en el tiempo.[33].
Códigos identificativos
Cada una de las plantas presentes en el Bosco está identificada inequívocamente por una secuencia de números y caracteres alfabéticos. Para encontrar este código basta determinar con precisión el nombre científico de la planta y la ubicación (piso y terraza), como por ejemplo:.
Los dos primeros caracteres son las iniciales del nombre científico de la especie (en este caso, la encina, o Quercus ilex); los dos conjuntos de caracteres posteriores identifican el número de piso (el segundo) y el código de la terraza (V01) donde se sitúa.[38].
Riego
El riego de los árboles se realiza mediante un sistema de riego por goteo de mantenimiento centralizado. El agua que usa no es potable, sino que es recuperada de las aguas grises producidas por el edificio o de la falda acuífera.[39] Esta, una vez acumulada en una cisterna, fluye a través de una red de conductos de riego a la vista que presentan una bajísima resistencia a las bajas temperaturas y bloquean automáticamente el régimen hídrico en el caso de que haya menos de cero grados;[40] este control es completado por una serie de sondas a monitorización remota que también pueden identificar eventuales averías.[41].
El suministro de agua a cada planta está garantizado por un dispositivo de control compuesto por una válvula de escape, un regulador de la presión y una unidad filtrante. El riego, accionado eléctricamente, también tiene en cuenta las necesidades reales de la vegetación: cada válvula es independiente de las otras, de manera que garantice el flujo ideal del agua. En este punto, una válvula automática de aire y un ala de goteo permiten el riego del sustrato de cultivo de cada planta.[40].