Instrumentos para reducir los Gases de Efecto Invernadero
Energías renovables
La transición hacia fuentes de energía renovable es fundamental para reemplazar los combustibles fósiles, principales responsables de las emisiones de CO2. Si bien, antes de 2010 padecía el problema de ser más costosa que la energía de fuentes convencionales, en 2023, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), el coste de las renovables cayó entre 2010 y 2022 y la electricidad procedente de fuentes solares y eólicas es, actualmente, competitiva frente a la obtenida a través de combustibles fósiles.[8].
Aunque la energía fotovoltaica y la eólica siguen presentando el problema de su variabilidad,[9] se puede paliar con un adecuado mix de centrales termosolares, centrales térmicas de biomasa "Biomasa (energía)") o centrales hidroeléctricas reversibles. La variabilidad de las energías renovables también se puede manejar adecuadamente con sistemas de inteligencia artificial combinados con baterías.[10].
Gracias a la reducción de costos y a la preocupación por el cambio climático, la inversión en fuentes renovables y la producción de energía a través de ellas han crecido significativamente en los últimos tiempos.[11] En 2018, el presidente de la compañía eléctrica española, Iberdrola, estimó[12]en 20 billones de dólares norteamericanos las inversiones necesarias de 2019 a 2044 para la completa descarbonización de la economía mundial. Además, independientemente del efecto en la biosfera de las emisiones de GEI, el problema creciente del pico petrolero también se ha esgrimido como un motivo suficiente para una transición a una economía hipocarbónica.
Según IRENA, las economías del mundo deben incorporar una media de 1000 GW de electricidad renovable anualmente hasta 2030 para alcanzar el objetivo de limitar el aumento de temperatura del planeta a 1,5 °C.
Eficiencia energética
Paralelamente, la mejora de la eficiencia energética en edificios, vehículos o procesos industriales se ha convertido en otro pilar fundamental para conseguir una economía hipocarbónica. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicados en 2023, en las últimas dos décadas las mejoras en eficiencia energética han reducido a la mitad las emisiones de CO2, y se estima que hasta 2030 evitarán la emisión de alrededor 10 Gt/año de CO2.[13].
La mejora de la eficiencia energética afecta a todos los sectores, incluyendo la construcción de edificios más eficientes, mejora de estándares de eficiencia de maquinaria industrial y electrodoméstico, y el fomento de prácticas de consumo de energía más eficiente en hogares y empresas.
Captura y almacenamiento de carbono
Las CAC, o CCS por su nombre en inglés, son un conjunto de tecnologías que permiten capturar el dióxido de carbono de las emisiones industriales y almacenarlo de forma segura, habitualmente en formaciones geológicas subterráneas. Esta tecnología se encuentra aún en fase de desarrollo y los costos que conlleva, especialmente la captura de emisiones, son elevados. Las CAC pueden utilizarse para capturar el CO2 de centrales eléctricas, industria y otras fuentes de emisiones.
En 2023, la capacidad mundial de captura de carbono se sitúa alrededor de los 50 Mtpa.[14][15].
Movilidad sostenible
La movilidad sostenible es uno de los instrumentos fundamentales para alcanzar una economía hipocarbónica, ya que el transporte es uno de los sectores económicos que genera más emisiones de GEI.[16].
Según La Asociación Internacional para la Defensa del Transporte Sostenible y Bajo en Carbono, si queremos alcanzar el objetivo de no sobrepasar los 1,5° de calentamiento global, es necesario una reducción del 59% de las emisiones de gases de efecto invernadero liberados por el transporte.[17].
Para reducir las emisiones de GEI del sector transporte, se están adoptando diferentes estrategias como fomentar el uso de modos de transporte más eficientes y menos contaminantes, mejorar la eficiencia energética de vehículos o reducir la demanda global de transporte mediante el desarrollo de políticas de planificación urbana que promuevan la proximidad y accesibilidad.
Políticas y legislación
Las políticas y la legislación son fundamentales para la transición a una economía hipocarbónica. Estas medidas pueden ayudar a incentivar la inversión en energías renovables, la eficiencia energética y otras tecnologías y prácticas bajas en carbono.
Los objetivos climáticos son un compromiso político que establecen un límite para las emisiones de gases de efecto invernadero. Estos objetivos pueden ser vinculantes o no vinculantes, y pueden establecerse a nivel nacional, regional o internacional.[18].
Uno de estos documentos de compromiso a nivel mundial es el Acuerdo de París, adoptado por 196 partes durante la COP21, en 2015, y que entró en vigor en noviembre de 2016. El objetivo de este tratado es limitar el calentamiento global muy por debajo de 2°, preferiblemente a 1.5° Celsius, en comparación con los niveles preindustriales.
En términos regionales, la Ley Europea del Clima presenta el compromiso vinculante para todos los estados de la Unión Europea de alcanzar la neutralidad climática en 2050, así como un objetivo intermedio de reducir las emisiones en un 55% de 2018 a 2030.[19].
El precio del carbono también es un mecanismo que se ha demostrado eficaz en la lucha contra las emisiones de carbono y pueden ayudar a reducir las emisiones al encarecer los combustibles fósiles y hacer que las energías renovables puedan ser más competitivas.
En la Unión Europea, el Régimen de Comercio de Emisiones, creado sobre la base del principio “el que contamina paga”, permite a las empresas comprar derechos de emisión de gases de efecto invernadero.[20].
Los subsidios y subvenciones para energías renovables son otras medidas de política pública que tienen el objetivo de fomentar el desarrollo de energías renovables frente a las basadas en combustibles fósiles.
Inversión verde y finanzas sostenibles
Las finanzas sostenibles son un enfoque en la gestión y asignación de recursos financieros que busca apoyar la transición hacia una economía baja en carbono. Este enfoque considera los impactos ambientales y sociales de las inversiones, y tiene el potencial de influir significativamente en la mitigación del cambio climático. Las finanzas sostenibles incluyen la inversión en energías renovables y tecnologías bajas en carbono, lo que contribuye al desarrollo de soluciones eco-amigables y al crecimiento económico responsable. Al mismo tiempo, estas prácticas financieras desalientan las inversiones en industrias contaminantes, fomentando una transición hacia sectores más sostenibles.
Concienciación y participación ciudadana
Protestas como el movimiento global “Fridays For Future”, han contribuido a poner el cambio climático en el centro de la agenda política, presionando a los gobiernos para que adopten medidas climáticas más ambiciosas.
Las campañas de concientización sobre el cambio climático son una forma importante de informar a la población sobre el problema del calentamiento global y sus impactos. Estas campañas pueden utilizar diferentes canales, como los medios de comunicación, las redes sociales y la educación.
Otro ejemplo de campañas son las iniciativas como “Compra local”, que promueve el consumo de productos locales reduciendo así las emisiones de GEI asociadas al transporte, y “La hora del planeta”, que invita a los ciudadanos a apagar las luces durante una hora para concienciar sobre el consumo de energía”.