Movilidad compartida inteligente
Introducción
Movilidad como un servicio (en inglés, Mobility as a Service, abreviadamente, MaaS) describe un alejamiento de la modalidad de transporte personal en vehículo propio hacia soluciones de movilidad que se usan como servicio. Esto está habilitado por la combinación de servicios de transporte de proveedores de transporte público y privado, mediante una puerta de enlace unificada que crea y gestiona el viaje, el cual pueden pagar los usuarios con cargo a una sola cuenta. Los usuarios pueden pagar por viaje o bien un coste mensual para una distancia limitada. El concepto clave detrás de MaaS es ofrecer, a los viajeros, soluciones de movilidad basadas en sus necesidades de viaje.
El planeamiento del viaje típicamente comienza en un planeador de viaje. Por ejemplo, un planeador de viaje puede mostrar que el usuario puede llegar de un destino a otro utilizando una combinación de autobús/tren. El usuario entonces puede escoger su viaje preferido basándose en el coste, el tiempo y la comodidad. En este punto, cualquier reserva necesaria (p. ej. llamar a un taxi, reservar un asiento en un tren de larga distancia) se llevará a cabo como una unidad.[1] Se espera que este servicio permitirá la itinerancia (roaming), esto es, la misma aplicación de usuario final funcionaría en ciudades diferentes, sin que el usuario necesite familiarizarse con una nueva aplicación o registrarse en nuevos servicios.
Tendencias MaaS
El movimiento hacia el MaaS es alimentado por una miríada de nuevos e innovadores proveedores de servicios de movilidad, tales como servicios de transporte compartido y de e-hailing, programas de bicicletas compartidas y servicios de transporte compartido de automóviles, así como servicios de autobuses "pop-up" bajo demanda. Por otra parte, la tendencia está motivada por la anticipación de los coches de autoconducción, lo que pone en duda el beneficio económico de poseer un coche personal en comparación con el uso de servicios de coches a la carta, que se espera que sean significativamente más asequibles cuando los coches puedan conducir de forma autónoma.
Este cambio se ve facilitado por las mejoras en la integración de múltiples modos de transporte en cadenas de viaje sin fisuras, con reservas y pagos gestionados colectivamente para todos los tramos del viaje[2] En Londres, los viajeros pueden utilizar una tarjeta bancaria de pago sin contacto (o una tarjeta de viaje dedicada llamada Oyster card) para pagar su viaje. Entre los múltiples modos, viajes y pagos, los datos se recopilan y utilizan para ayudar a que los viajes de las personas sean más eficientes[3] En el espacio gubernamental, los mismos datos permiten la toma de decisiones informadas cuando se consideran las mejoras en los sistemas de tránsito regionales. La programación del transporte público y el gasto de los dólares de los consumidores pueden justificarse mediante la obtención y el análisis de datos basados en las tendencias de la movilidad urbana moderna[4].