Modular
Introducción
La modularidad es la característica de un sistema que permite que sea estudiado, visto o entendido como la unión de varias partes que interactúan entre sí y que trabajan solidariamente para alcanzar un objetivo común, realizando cada una de ellas una tarea necesaria para la consecución de dicho objetivo. Cada una de esas partes en que se encuentre dividido el sistema recibe el nombre de módulo. Idealmente un módulo debe poder cumplir las condiciones de caja negra "Caja negra (sistemas)"), es decir, ser independiente del resto de los módulos y comunicarse con ellos (con todos o sólo con una parte) a través de entradas y salidas bien definidas.
Modularidad en Ciencias de la Computación
Modularidad en Ciencias de la computación es la característica por la cual un programa de computador está compuesto de porciones que se conocen como módulos "Módulo (programación)"). El diseño estructurado es la técnica de diseño de algoritmos en que se basa la programación modular, paradigma de programación que persigue desarrollar programas modulares.
Modularidad en Biología
En biología, la modularidad es una propiedad de los organismos (y de sus partes) por la cual estos pueden descomponerse en módulos. Los módulos son unidades coherentes que a su vez forman parte de unidades más amplias: las células son parte de los tejidos "Tejido (biología)"), que a su vez son partes de los órganos "Órgano (biología)"), que a su vez son partes de los organismos. La modularidad aparece también en el desarrollo; son módulos los campos morfogenéticos, los patrones de desarrollo, los discos imaginales, los linajes celulares") o los parasegmentos de los insectos.
Modularidad en el Derecho, en la Economía y en la Empresa
En economía y en la empresa, la modularidad de los organismos y procesos, y de productos y servicios, es un factor clave en el desarrollo tecnológico, económico y social.[1][2].
En el diseño organizacional, la modularidad es una corriente de literatura relativamente "nueva". A partir del trabajo seminal de Daft y Levin (1993), los académicos han dedicado mucho más esfuerzo al desarrollo de nuevos paradigmas para ¨organizaciones de aprendizaje flexibles que cambian continuamente y resuelven problemas a través de procesos de autoorganización interconectados¨. Estas formas organizacionales se caracterizan por jerarquías más planas, descentralizadas, toma de decisiones, mayor capacidad de tolerancia a la ambigüedad, límites internos y externos permeables, empoderamiento de los empleados, capacidad de renovación, unidades autoorganizadas y mecanismos de coordinación auto integradores.[3].