Microhormigón
Introducción
El concreto reforzado con fibra de vidrio (GRC, del inglés glass reinforced concrete, o también GFRC, glass-fiber reinforced concrete) u hormigón reforzado con vidrio es un material de construcción compuesto por concreto reforzado con fibra de vidrio.
Origen
El hormigón es un material que no resiste los esfuerzos a tracción, por lo que para ser usado en construcción es preciso reforzarlo con barras o mallados de acero, constituyendo entonces el hormigón armado. Sin embargo, es necesario proteger las barras frente a la corrosión, pues el acero se oxida lentamente al contacto con el ambiente. Por este motivo, las piezas de hormigón armado deben disponer de varios centímetros de hormigón a cada lado de las barras, lo que deriva en un elevado grosor final de las piezas resultantes. El GRC se ideó por vez primera en Rusia, en la década de 1940, en un intento por reducir el grosor de las piezas de hormigón y hacerlas aptas para su uso en cerramientos de fachada. Para ello se sustituyó el refuerzo de acero por hebras de fibra de vidrio, que no requieren de dicha protección, obteniendo así paneles más finos (otra teoría, no documentada, sugiere no obstante que el empleo de fibra de vidrio surgió en un intento de ahorrar acero para la industria bélica durante la II GM).
A partir de la década de 1960, se empezó a utilizar fibra de vidrio en sustitución del asbesto, por el potencial cancerígeno de este último.[1] Pero hasta la década de 1990, con el auge de la construcción prefabricada, no ha empezado a popularizarse este material.
Existe una asociación internacional para regular el uso de este material, denominada GRCA (International Glassfibre Reinforced Concrete Association).[2].
Composición
El GRC es un composite o material compuesto: las fibras de vidrio se proyectan sobre una base de mortero de cemento en varias capas, creando un material final que reúne las cualidades de ambos.
Debido a que la finalidad de las piezas de GRC es la creación de paneles de «cara vista», en el mortero "Mortero (construcción)") se suele emplear hormigón blanco<!R1> (más claro que el genérico), y arenas de granulometría fina; razón por la que a también se le denomina «microhormigón». Además se suelen utilizar distintos aditivos en la mezcla para facilitar el desencofrado del molde, o para controlar mejor la evaporación de agua y evitar así la fisuración de las piezas. También admite el empleo de colorantes en la mezcla.