Mercado inmobiliario
Introducción
La inversión inmobiliaria es aquel tipo de inversión que se realiza en bienes inmuebles con el objetivo de generar un beneficio económico.
Las formas en las que tradicionalmente se ha hecho inversión en bienes raíces (bienes inmuebles) se da a través de la compra de inmuebles tales como una casa, un apartamento, un local comercial o un terreno esperando captar una valorización o plusvalía del mismo.
"Tener bienes raíces ha sido considerado por mucho tiempo como una inversión a largo plazo, cargando consigo una buena carga de protección frente a la inflación"[1].
La premisa es que el valor del inmueble comprado puede aumentar su valor y al venderlo posteriormente se obtiene una ganancia con un nivel de riesgo menor que en otros tipos de inversión.[2].
Esa es una manera de monetizar la inversión en bienes raíces pero también se encuentra el caso del alquiler o renta de las propiedades para tener, además de la valorización propia del activo inmueble, una renta periódica.
En caso de terrenos, y dependiendo de su zonificación, hay la posibilidad de su explotación agropecuaria, venderlos cuando aumenten de precio, o desarrollarlos (construir sobre ellos) con el fin de vender o alquilar la propiedad posteriormente. Además, se pueden enumerar una serie de formas indirectas de obtener beneficios en este tipo de inversión.[3].
Generalmente se considera a los bienes raíces como una de las principales alternativas de inversión, ya que permite al inversor adquirir un activo que históricamente tiende a apreciarse, y que, por tanto, posiblemente crezca en valor al venderse o se pueda alquilar con un buen retorno de la inversión. Así, el precio de las viviendas existentes en los Estados Unidos de América, aumentó un 3,4% anual de 1987 a 2009, en promedio.[4].
Tipos de inversión inmobiliaria
Algunas de las principales formas de inversión inmobiliaria son las siguientes:.
Plataformas digitales de inversión inmobiliaria colectiva
En los últimos años, han surgido plataformas digitales que permiten invertir en proyectos inmobiliarios de forma fraccionada, sin necesidad de adquirir una propiedad completa. Este tipo de inversión inmobiliaria indirecta ha ganado popularidad por facilitar el acceso a mercados internacionales, montos mínimos reducidos y procesos 100 % en línea.