Legislación e iniciativas para abandonar el carbón
Grandes economías
El 8 de junio de 2015 varios diarios publicaron un artículo por el que los líderes del G-7 (o G7: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos) acordaban abandonar los combustibles fósiles para 2100, como parte de los esfuerzos para mantener el aumento de temperatura mundial por debajo de 2 °C.[54][55] Esto se hizo como preludio a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático 2015 (también conocida como COP 21) celebrada en París en diciembre de ese mismo año.
Australia
El partido Verdes Australianos ha propuesto abandonar la generación eléctrica con carbón. Los verdes de Nueva Gales del Sur propusieron una moratoria inmediata de las centrales térmicas de carbón y quieren acabar con toda la minería del carbón y los subsidios a la industria del carbón. Los Verdes australianos y el Partido Laborista Australiano también se oponen a la energía nuclear. Los gobiernos federal y del estado de Victoria quisieron modificar las centrales de carbón existentes para convertirlas en limpias, pero 3 intentos en este sentido fallaron consecutivamente y la idea se abandonó.[56] En todo caso producir electricidad con una central de carbón "limpia" contamina 700 veces más que producirla con sol o viento.[57] El Gobierno de Australia, laborista, amplió los objetivos de energía renovables obligatorios, una iniciativa para asegurar que la nueva generación eléctrica es más probablemente eólica, solar o de otras fuentes de energía renovable en Australia. Este país es uno de los mayores consumidores de carbón per cápita, y también el mayor exportador. La industria, los sindicatos y el Partido Liberal de Australia (que pasó a gobernar tras las elecciones de septiembre de 2013) se opusieron firmemente a estas propuestas.[58].
Canadá
En 2005 Canadá quemó 60 millones de toneladas de carbón, principalmente para generación eléctrica, con un aumento del 15 % anual.
En noviembre de 2016 anunció planes para abandonar la generación eléctrica de carbón para 2030.[59].
La legislación canadiense para abandonar el carbón se inició en 2005 en Ontario.[60] Esta provincia consumía anualmente 15 millones de toneladas de carbón en grandes centrales como complemento a centrales nucleares. La central de Nanticoke era una fuente importante de contaminación del aire, y Ontario padeció días de esmog durante el verano.[61].
En 2007, el gobierno liberal de Ontario se comprometió a abandonar toda generación de carbón en la provincia para 2014. El presidente de la provincia Dalton McGuinty declaró: «Para 2030 habrá aproximadamente 1000 centrales térmicas de carbón más en este planeta. Solo hay un lugar del mundo que esté abandonando la generación con carbón, y lo estamos haciendo nosotros aquí, en Ontario».[62] La Autoridad Energética de Ontario proyecta que, en 2014, sin generación de carbón, las fuentes más grandes de producción eléctrica en la provincia serán: nuclear (57 %), hidroeléctrica (25 %) y gas natural (11 %).[63] En abril de 2014 Ontario fue la primera jurisdicción de América del Norte en eliminar el carbón en la generación de electricidad.[64] La última central térmica de carbón de Ontario, Thunder Bay, dejó de quemarlo en abril de 2014.[65].
China
Actualmente no hay planes nacionales para abandonar la generación eléctrica con carbón en la República Popular China.
La extremadamente alta demanda energética china ha impulsado la relativamente barata generación eléctrica con carbón. Cada semana se conectan otros 2 GW de esta generación a la red eléctrica china. El carbón satisface aproximadamente el 80 % de las necesidades energéticas chinas, y se espera que esta proporción continúe, pues el uso de electricidad crece rápidamente. Este uso masivo del carbón ha producido un serio deterioro de la calidad del aire y muchas ciudades chinas padecen severos episodios de smog tóxico.[66].
Como consecuencia la región de Pekín ha decidido abandonar la generación con carbón para finales de 2015.[67].
En 2009 China tenía 172 GW de potencia hidroeléctrica instalada, la mayor del mundo, que producía el 16 % de la electricidad de China. El undécimo plan quinquenal ha fijado un objetivo de 300 GW para 2020. China construyó la central eléctrica (de cualquier tipo) más potente del mundo, la Presa de las Tres Gargantas (22,5 GW).
Además de las enormes inversiones en térmicas de carbón, China tiene 32 nucleares en construcción, el número más alto en el mundo.[68].
Un análisis de 2016 muestra que el consumo de carbón de China parece haber tocado techo en 2014.[69][70].
Unión Europea
En julio de 2014, la rama europea de la Red de Acción por el Clima, la oficina de política europea del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la Alianza por la Salud y el Clima (HEAL por su acrónimo en inglés), el Despacho Medioambiental Europeo (EEB por sus siglas en inglés) y la Alianza Alemana por el Clima publicaron un informe que pide el cierre de las 30 centrales térmicas de carbón más contaminantes de Europa.[71].
Como parte de su plan de política climática, Dinamarca declaró que para 2030 abandonará el petróleo para calefacción, y el carbón para cualquier finalidad. Además, su objetivo es suministrar un 100 % de sus necesidades de electricidad y calefacción con energía renovable 5 años más tarde (i.e. 2035).[72].
En diciembre de 2017, para luchar contra el calentamiento global, Francia adoptó una ley que prohíbe nuevas explotaciones de combustibles fósiles y proyecta cerrar las actuales para 2040 en todos sus territorios. Francia se convirtió así en el primer país que programa el fin de la explotación de estos combustibles.[73][74].
Durante mucho tiempo la minería de carbón duro ha sido subvencionada en Alemania, alcanzando un pico de 6,7 millardos de euros (€) en 1996 y cayendo a 2,7 millardos de € en 2005 debido al descenso de la producción. Estos subsidios representan una carga sobre las finanzas públicas e implican un sustancial coste de oportunidad, quitando dinero a otras inversiones públicas más beneficiosas.[75].
En 2007 Alemania anunció planes para abandonar los subsidios a la industria del carbón para 2018, un paso que se espera acabe con dicha industria en ese país.[76][77][78][79] Esta salida es posterior al fin mandatado por la UE (2014).[80] Las energías eólica y solar son renovables importantes en Alemania: generaban en 2013 alrededor del 15 % del consumo y seguían creciendo.[81] El carbón es todavía la mayor fuente energética del país.
En 2007 la canciller alemana Angela Merkel y su partido acordaron legislación para cerrar las minas de carbón. Esto no significa que apoyen el abandono del carbón en general. Existían planes para construir aproximadamente 25 nuevas centrales térmicas de carbón. La mayoría de las centrales térmicas de carbón alemanas se construyeron entre 1960 y 1970, y su eficiencia energética era baja. El sentimiento popular contra algunas de estas centrales está creciendo, y se ha parado la construcción o los planes de varias. Otras siguen construyéndose. No hay en marcha ningún plan concreto para reducir la generación con carbón. En octubre de 2015, las térmicas de carbón todavía planeadas incluyen: Niederaussem, Profen y Stade. Las que se encuentran en construcción incluyen: Mannheim, Hamm D, Datteln, y Willhelmshaven. Entre 2012 y 2015 se conectaron a la red 6 nuevas centrales. La potencia de todas estas centrales se encuentra entre 600 y 1 800 MW.[82].
En 2014 el consumo de carbón cayó por primera vez en Alemania, habiendo aumentado cada año desde el mínimo de la recesión de 2009.[83].
India
India es el tercer mayor consumidor de carbón del mundo. Su ministro de energía está planeando dejar de importar carbón para generación eléctrica en 2018.[96] El informe anual del Ministerio de Energía tiene un plan para aumentar la potencia instalada en aproximadamente 80 GW como parte de su 11º plan quinquenal. El 79 % de este crecimiento será en centrales alimentadas con combustibles fósiles, principalmente carbón.[97] India planea 4 nuevas "ultra mega" térmicas de carbón como parte de este crecimiento, cada una de 4 GW. En 2015 se estaban construyendo en la India 6 reactores nucleares. En la primera mitad de 2016 la potencia preplanificada de generación con carbón cayó 40 GW, según los resultados publicados por el Seguimiento mundial de las térmicas de carbón (ver Enlaces externos abajo del todo).[98] En junio de 2016 el Ministerio de Energía declaró que en los siguientes 3 años no se requerirían más centrales, y que «cualquier central cuya construcción estuviera por empezar debería retrasarse».[99].
En producción de cemento se está empleando biomasa, neutra en emisiones (el dióxido de carbono que al quemarse emite a la atmósfera es el mismo que retiró al crecer la planta), para reducir drásticamente la huella de carbono.[100][95].
Nueva Zelanda
En octubre de 2007, el Gobierno de Helen Clark (Partido Laborista de Nueva Zelanda) introdujo una moratoria de 10 años en nueva generación eléctrica con combustibles fósiles[101] Esta prohibición solo tenía efecto sobre compañías eléctricas públicas, aunque se consideró extenderla al sector privado. El siguiente Gobierno, del conservador John Key (Partido Nacional de Nueva Zelanda), tras las elecciones de noviembre de 2008, derogó esta legislación.
En 2014 casi el 80 % de la electricidad producida en Nueva Zelanda era sostenible (renovable + biocarburantes).[102] El 6 de agosto de 2015 la compañía Genesis Energy Limited anunció que cerraba de sus 2 últimas centrales eléctricas alimentadas con combustibles fósiles en Nueva Zelanda.[103].
Sudáfrica
En 2007 el sector energético sudafricano es el 8º mayor emisor mundial de CO.[104] En 2005/2006, el 77 % de la demanda energética sudafricana se satisfacía directamente con carbón,[105] y a corto plazo, cuando las centrales actualmente en construcción se conecten a la red, esta proporción aumentará todavía más.
No hay planes para abandonar las térmicas de carbón en Sudáfrica; antes bien, el país está invirtiendo en construir cantidades de nuevas centrales de este tipo para satisfacer la demanda energética, así como en modernizar las existentes para que contaminen menos.
El 6 de abril de 2010 el Banco Mundial aprobó un préstamo de 3,75 millardos de $ a Sudáfrica para apoyar la construcción de la 4ª térmica de carbón más grande del mundo, en Medupi.[106] Este préstamo incluye una cantidad relativamente pequeña —260 millones de $— para energía eólica y solar.
De 4,8 GW de potencia, la central de Medupi se uniría otras gigantescas térmicas de carbón que ya operan en el país, concretamente Kendal (4,1 GW), Majuba, de la misma potencia, y Matimba (4 GW). Kusile, de igual potencia que Madupi, se encuentra en construcción. Se conectará a la red eléctrica por etapas, empezando en 2012, mientras Medupi espera empezar a conectarse en 2013, alcanzando su plena capacidad en 2017. Estas fechas son provisionales y pueden cambiar.
En 2008 el Gobierno de Sudáfrica empezó financiar instalaciones de agua caliente solar. En enero de 2016, había 400 000 de estas instalaciones en los hogares de este país, con instalación gratuita de calentadores solares de agua de baja presión para casas de bajo coste u hogares de bajos ingresos con acceso a la red eléctrica, mientras que otras instalaciones se subvencionaban.[107].
Reino Unido
Ed Miliband, durante su mandato como ministro (secretario) de energía del 3 de octubre de 2008 al 11 de mayo de 2010, anunció que no se construirían nuevas térmicas de carbón en Gran Bretaña de 2009 en adelante, salvo que capturaran y enterraran al menos el 25 % de sus emisiones de gases de efecto invernadero inmediatamente y el 100 % para 2025, aunque en ese momento esto era más una declaración de intenciones que algo que fuera capaz de aplicar.[108].
Chris Huhne, ministro de energía del 12 de mayo de 2010 al 5 de febrero de 2012, confirmó que estaba elaborándose la legislación requerida para que su ministerio aplicara los estándares de emisiones.[109].
El Reino Unido también está sujeto a la directiva europea 2001/80/EC, sobre grandes plantas de combustión, que se refiere a emisiones distintas del CO, y que se espera ocasione el cierre de la mayoría de las centrales térmicas más viejas, pues resulta demasiado caro actualizarlas.[110].
Amber Rudd, ministra de energía y cambio climático de 2015 a 2016, anunció el 18 de noviembre de 2015 que para 2025 habrían cerrado todas las centrales térmicas de carbón del Reino Unido. Esto no significaría un abandono de los combustibles fósiles, porque las reemplazarán nuevas centrales de ciclo combinado a gas natural.[111].
El cierre en marzo de 2016 de la última térmica de carbón terminó con este tipo de generación en Escocia.[112].
Estados Unidos
En 2017 los combustibles fósiles proporcionaron el 81 % de la energía consumida en los Estados Unidos, un descenso desde el 86 % en 2000.[113].
En 2007 se encontraban en proyecto 154 nuevas térmicas de carbón en 42 estados.[114] En 2012 habían caído a 15, mayoritariamente debido a la nueva normativa contra las emisiones de mercurio (algunos carbones contienen pequeñas cantidades de mercurio que, al quemarse el carbón, se libera al aire), y a la limitación de las emisiones a 1000 libras "Libra (unidad de masa)") de CO por MWh de electricidad producido.[115].
En julio de 2013 el ministro de energía estadounidense Ernest Moniz perfiló la política de la administración Obama sobre los combustibles fósiles:.
Otro ministro de energía estadounidense, Steven Chu, e investigadores del Laboratorio Nacional de Energías Renovables, han señalado que una mayor generación eléctrica por renovables no despachables, como eólica y solar fotovoltaica, también aumentará la necesidad de centrales flexibles de ciclo combinado a gas natural, para suministrar electricidad durante el tiempo en que la generación eólica y solar es insuficiente.[117][118] Estas centrales tienen la capacidad de aumentar y reducir rápidamente la potencia que generan para satisfacer una demanda cambiante.[119].
En los Estados Unidos, muchas de las iniciativas de abandono de los combustibles han tenido lugar a nivel estatal o local.
La ley SB 1368 de california creó la primera moratoria gubernamental sobre nuevas térmicas de carbón en los Estados Unidos. La ley fue firmada en septiembre de 2006 por el entonces gobernador republicano "Partido Republicano (Estados Unidos)") Arnold Schwarzenegger.[120] Entró en vigor para las centrales propiedad de inversores en enero de 2007, y para las compañías eléctricas públicas, en agosto de 2007. La SB 1368 se aplica a inversiones a largo plazo (5 años o más; las centrales eléctricas tienen un horizonte típico de más de 20 años[121]) de las compañías californianas, ya se encuentren en el estado o fuera. Esta ley fija la emisión máxima de gases de efecto invernadero en 1 100 libras de dióxido de carbono por MWh, igual a las emisiones de un ciclo combinado de gas natural. Se crea así una moratoria de facto para nuevas térmicas de carbón, pues sus emisiones son mucho mayores;[122]
solo podrían construirse si emplearan captura y almacenamiento de carbono, una tecnología que en 2018 todavía es experimental y muy cuestionada.[123].
El 15 de abril de 2008 el gobernador de Maine, John E. Baldacci, firmó la «Ley para minimizar las emisiones de dióxido de carbono de nuevas instalaciones eléctricas e industriales alimentadas con carbón» (LD 2126). Esta ley, patrocinada por el republicano W. Bruce MacDonald, deBoothbay (Maine) "Boothbay (Maine)"), ordena a la Junta de Protección Medioambiental de Maine que desarrolle estándares de emisión de gases de efecto invernadero para instalaciones de gasificación del carbón. También impone una moratoria sobre la construcción de dichas instalaciones hasta que los estándares estén desarrollados.[124].
Japón
Japón, la tercera economía más grande del mundo, dio en 2012 un paso importante para aumentar su consumo de combustibles fósiles, cuando, tras el desastre nuclear de Fukushima, cerró temporalmente sus centrales nucleares, para revisar su seguridad. Estas centrales, que habían suministrado el 30 % de la electricidad japonesa de 1987 a 2011, solo produjeron el 2 % en 2012 (la hidroelectricidad suministró el 8 %). La generación nuclear se reemplazó temporalmente con electricidad de fuel, carbón y gas natural procedente de plantas de regasificación. Como resultado, la generación de electricidad con combustibles fósiles aumentó al 90 % en 2012.[141] Posteriormente se han reabierto algunos reactores.[142].
En enero de 2017 el Gobierno japonés anunció planes para construir 45 nuevas centrales térmicas de carbón en los siguientes 10 años, principalmente para reemplazar la electricidad cara de centrales de fuel.[143].