Mario Roberto Álvarez
Introducción
Mario Roberto Álvarez (Buenos Aires, 14 de noviembre de 1913 - ib., 5 de noviembre de 2011)[1] fue un arquitecto argentino de larga trayectoria, considerado uno de los más influyentes de la escuela arquitectónica del Movimiento Moderno internacional en su país. Fiel exponente de los principios del racionalismo "Racionalismo (arquitectura)"), ha desarrollado su labor en una amplia variedad temática: viviendas unifamiliares, edificios de oficinas, sedes bancarias, sanatorios, teatros "Teatro (arquitectura)"), laboratorios, galerías comerciales, edificios de propiedad horizontal y proyectos de urbanización. Entre sus obras más destacadas se encuentran el edificio del Teatro General San Martín, la sede social de SOMISA, el edificio IBM y la Torre Le Parc, en la ciudad de Buenos Aires.[2].
Formación
Mario Roberto Álvarez realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires e inició la carrera de arquitectura en la Universidad de Buenos Aires en 1932, egresando con medalla de oro en 1936, destacándose como un estudiante muy aplicado que llegó a Presidente del Centro de Estudiantes, y que cuestionaba duramente a sus docentes por anteponer sus obligaciones laborales a la docencia.[3].
En 1938 recibió el premio Ader, patrocinado por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UBA, de la que dependía la Escuela de Arquitectura "Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Universidad de Buenos Aires)"). Este reconocimiento -otorgado a los mejores promedios de sus egresados- le posibilitó realizar un viaje por Holanda, Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica e Italia para estudiar la problemática de las viviendas económicas y de los hospitales en dichos países. El viaje se extendió hasta marzo de 1939, y durante su travesía Álvarez realizó una gran cantidad de croquis, bocetos, perspectivas y análisis detallados de todo tipo de edificios, particularmente los modernos, de las ciudades visitadas.[4] Años más tarde, sus cuadernos de viaje serían publicados en un conjunto de libros, reflejando la profundidad y el detalle obsesivo con el cual relevaba las nuevas construcciones, y la calidad de los bocetos retratando escenas callejeras en 115 ciudades distintas.[5][6] Además, consiguió entrevistarse con importantes arquitectos de la época, como Walter Gropius, Erich Mendelsohn y Albert Speer.[7].