Protecciones contra la contaminación
La renovación del aire interior permite combatir la contaminación interna y los pozos provenzales contribuyen al limitar las pérdidas térmicas, los contaminantes evacuados por ésta tienen diversas formas gaseosas y pueden ser de origen humano, por la respiración, como el dióxido de carbono o de origen natural como el radón. El radón no es el único gas que se desprende del suelo pero representa un peligro sanitario al ser más pesado que el aire y, sobre todo, un contaminante radiactivo. Está presente de modo natural en todos los continentes y regiones, principalmente las de composición granítica, volcánica o uranífera y las autoridades nacionales (Francia) la mencionan[5]. Debido a sus características tiende a acumularse en las depresiones (cuevas o lugares poco ventilados): el riesgo aumenta proporcionalmente con su concentración en el aire respirado, y es muy cancerígeno, en particular, para los pulmones. Se enfatizar durante el diseño del pozo el cuidado en el nivel de permeabilidad del tubo y las uniones respecto a este gas para evitar que el sistema se convierta en un difusor del gas en la edificación. Un pozo en funcionamiento diluye las infiltraciones gaseosas casuales con el aire fresco disminuyendo las concentraciones de radón a un máximo aceptable (con una radioactividad menor a 150 Bq/m³[6]). Cuando se utiliza de forma intermitente o después de un abandono prolongado este gas, debido a su densidad, se puede infiltrar y acumular en el tubo, por lo que es una buena práctica un purgado inicial del tubo mediante una válvula que arroje el contenido al exterior sin pasar por la construcción. Otra solución puede ser revertir los flujos de aire de la casa. Es importante notar que esto se produce naturalmente si la ventilación del pozo es detenida sin que éste sea obstruido.
La proximidad de una zona industrial clasificada[7] prevé normalmente un plan de acción en caso de catástrofe que incluye medidas de confinamiento como el paro de los sistemas de ventilación. En estos casos la ventilación debe de poder ser detenida rápidamente, sin importar si es natural o mecánica. Si es natural el pozo y su válvula, deben de ser fácilmente obstruidos; si es artificial, debe de existir un interruptor accesible, un fusible o un interruptor automático diferencial dedicado en el panel de electricidad que permitan un paro rápido del sistema. Después de una catástrofe industrial química se debe de revisar cuidadosamente el estado del pozo antes de su puesta en marcha, ya que el tubo puede haber acumulado gases tóxicos pesados (por ejemplo: dicloro).
Si no está protegido por una rejilla y filtros, el pozo provenzal puede servir de entrada para animales y partículas perjudiciales para el hogar (roedores, reptiles, insectos, polen...) que pueden ser causa de enfermedades o molestias. Los filtros son instalados desde el exterior hacia el interior a través de mallas cada vez más finas, que en último caso, como los utilizados contra el polen, requieren mayor atención y renovación periódica si se quiere mantener la eficiencia del sistema. Al impedir el acceso de animales y partículas, la acumulación de materia orgánica está limitada pues se impide la acumulación de heces, alimentos, tierra o materia vegetal para la construcción de nidos, también impiden que el tubo aspire las hojas y el polvo suspendidos en el aire. Sin estos la acumulación con el paso del tiempo de una mezcla de todos los elementos anteriores y el agua condensada podrían formar un substrato para el crecimiento de hongos, moho y/o bacterias. Los malos olores que siguen a la reactivación de un pozo después de un abandono prolongado indican la presencia de materia en descomposición o fermentación.
La evacuación de los condensados de los pozos, si se drenan por los conductos cloacales, necesita la instalación de un sifón. La aspiración creada por una VMC no separará el aire proveniente del pozo y el aire viciado del drenaje creando un riesgo sanitario y malos olores en todo el edificio ventilado. Para mantener su eficacia y no ser foco de contaminación el sifón debe ser efectivo y el agua no debe estancarse, algo difícil en la práctica y que genera la necesidad del monitoreo de la instalación.
El buen mantenimiento y la prevención son el mejor modo de evitar la contaminación durante la vida útil de la instalación. El mantenimiento periódico consiste en reemplazar y/o limpiar los filtros para evitar las pérdidas de potencia y el aumento del consumo eléctrico si existen instalaciones mecánicas. La prevención se refiere a examinar el estado del tubo cada determinado tiempo, tres años por ejemplo, para conocer sus propiedades e integridad sobre todo en las zonas de pérdida de carga, como en los codos (que deben evitarse todo lo posible o ser reemplazados por curvas abiertas).