Logística de plataformas petrolíferas
Introducción
La industria petrolera en España conforma un importante sector de la economía española, ya que está a cargo tanto de la producción de petróleo y artículos derivados de este, como de su comercialización. El país no dispone de explotaciones petrolíferas propias, por lo que la práctica totalidad del crudo que se consume es de importación. En la actualidad operan en suelo español un total de diez refinerías, estando la mayoría de ellas situadas en territorio peninsular.
Los inicios de la actividad petrolera en España pueden situarse en la década de 1860, aunque no sería hasta el siglo cuando se empezó a desarrollar una industria petrolífera de cierta entidad. El Estado llegó a promulgar un monopolio sobre el petróleo, que entró en vigor en la década de 1920 y que tuvo en la empresa CAMPSA a uno de sus principales actores. La primera refinería española se construyó en Santa Cruz de Tenerife en 1930, mientras que la primera refinería de la península se construiría en Escombreras en la década de 1940. El desarrollo industrial que vivió el país durante las décadas de 1960 y 1970 vino acompañado de la construcción de numerosas refinerías e instalaciones relacionadas con este sector. En esos años también se sentaron las bases del actual mercado petrolífero español.
En 2020, España fue el 87.º productor mundial de petróleo, con una producción propia casi nula.[1] En 2019 el país consumió 1,22 millones de barriles al día, siendo el 18.° consumidor más grande del mundo.[2][3] Así mismo, España fue el noveno mayor importador de petróleo del mundo en 2013 (1,22 millones de barriles al día).[1].
Historia
De los orígenes a la Guerra Civil
Se puede situar en torno a 1860 el inicio de la importación española de petróleo en cantidades considerables, destinado principalmente para su consumo por parte del alumbrado público. A lo largo de las siguientes décadas llegaron a desarrollarse algunas instalaciones relacionadas con los derivados del petróleo, como destilerías, factorías o almacenes. La primera de estas se levantó en Pasajes, en 1870, seguida años después por nuevas instalaciones en otros puntos del país.[7] No obstante, lo cierto es que durante ese período la demanda de este tipo de productos en España fue bastante baja. Por otro lado, la ausencia de yacimientos petrolíferos en España supuso que desde bien pronto el país tuviese serias dificultades para desarrollar una industria petrolera.[8] No sería hasta después de la Primera Guerra Mundial cuando se produjo un incremento considerable en la utilización de este combustible. Si en 1920 se consumían unas 162.000 Tm de petróleo, diez años después esta cifra había aumentado hasta las 822.000 Tm.[9] En este proceso influyeron factores como la expansión del parque automovilístico o el desarrollo de aquellas industrias que consumían productos petrolíferos.