Lixiviación
Introducción
La lixiviación (del latín lixivia, -ae, "lejía"[1]) o extracción sólido-líquido es una operación unitaria que consiste en la separación de una o varias sustancias (solutos) contenidas en una matriz sólida (fase portadora), usualmente pulverizada, mediante el uso de disolventes líquidos. Se le denomina material de extracción a la materia prima formada por la fase portadora sólida junto con el soluto o mezcla de solutos.[2] Si la sustancia de interés es aquella que se disuelve en el solvente, el proceso se llama extracción; si lo que se pretende disolver son las impurezas y la sustancia de interés es el sólido, el proceso se denomina lavado.
Principios químicos
La lixiviación es un proceso por el cual se extrae uno o varios solutos de un sólido, mediante la utilización de un disolvente líquido.
Ambas fases entran en contacto íntimo y el soluto o los solutos pueden difundirse desde el sólido a la fase "Fase (materia)") líquida, lo que produce una separación de los componentes originales del sólido.
La lixiviación está basada en la solubilidad del soluto en el disolvente que se usará para extraerlo. Para que la lixiviación sea efectiva, el soluto debe ser más afín a la fase líquida que a la fase sólida en la que se encontraba originalmente.[3] Al ser un equilibrio entre fases, la lixiviación, al igual que la extracción líquido-líquido, pueden ser cuantitativas (>99.9 %) pero nunca totales (100 %); esto quiere decir que la fase sólida siempre contendrá una porción del soluto.
El proceso consiste en cuatro etapas:[4].
Algunos ejemplos son:.
La lixiviación tiene una gran importancia en el ámbito de la metalurgia, ya que se utiliza frecuentemente en la extracción de algunos minerales como oro, plata y cobre. También se utiliza en tecnología farmacéutica.
Factores que afectan a la extracción
Existen cuatro factores determinantes en la velocidad de la extracción:[4].