Limpieza y restauración de fachadas
Introducción
La fachada de la Acibecharía es la fachada norte de la catedral de Santiago y fue construida por Lucas Ferro Caaveiro, en sustitución de la anterior románica llamada Paraíso, que había sido construida por Mestre Bernardo") en 1122. Es el acceso a la catedral de los peregrinos que siguen el camino francés, primitivo e inglés a través de la Porta Francíxena.
Debe su nombre al gremio de artesanos de Azabache, que trabajaban en la calle que accede a la plaza frente a la que se abre la fachada, hoy llamada plaza de la Inmaculada.
Fachada románica
Contenido
La portada románica había sido construida en 1122 por Bernardo, maestro de obras de la catedral, pero gran parte de las esculturas que la componían se atribuyen al Maestro Esteban, autor también de algunas esculturas en Praterías. Alejandro Barral describe así el estilo del maestro Estevo: "Son figuras vigorosas, con rostros de pómulos hinchados, ojos saltones y labios gruesos, con el pelo en guedellas onduladas. La cuidada anatomía se transparenta bajo la ropa convencional, paralelamente a la U". -pliegues, como firma del maestro". En el Códice Calixtino se da una descripción detallada portada románica.[1].
La fachada original tuvo que ser derribada tras sufrir un incendio en 1758. Tras la restauración, muchas de las esculturas fueron trasladadas a otras zonas de la catedral, especialmente en la fachada de Pratarías, y otras pasaron a formar parte de la colección del Museo Catedralicio. Lamentablemente otros han desaparecido o no están identificados.
Entre las imágenes identificadas que se pueden contemplar hoy en el pórtico de Praterías se encuentran el Cristo en majestad y el símbolo del evangelista Mateo, la Expulsión del Paraíso, el Sacrificio de Isaac, Mujer con cachorro de león, Joven montado en un gallo, el Mes de febrero, Sagitario y Piscis. El Museo Catedralicio conserva el relieve de la Reconvención de Adán y Eva, Mes de febrero y Mujer con un racimo de uvas, así como una figura sentada cuyo estado de conservación no permite relacionarla con la descripción del Códice Calixtino. La Reconvención de Adán y Eva fue identificada por Antonio López Ferreiro hacia 1900 en una casa particular de Santiago. Posteriormente pasó a la colección Blanco-Cicerón y, con el tiempo, quedó depositada en el Museo. El relieve del fue identificado por Serafín Moralejo hacia 1961, quien relacionó la referencia del Código a los con representaciones de trabajos y actividades propias de cada mes; este relieve representa una figura sentada, calentándose junto al fuego.