Fundación Legado Chile ha realizado durante el año 2017 un Plan de Acción Medioambiental, que es la adaptación de los Estándares Abiertos para la Conservación, que involucra procesos de manejo adaptativo y que provee un marco conceptual de trabajo para el diagnóstico, diseño, implementación, monitoreo y evaluación de proyectos ambientales.[5][6][7][8][9] Este plan es un prototipo de innovación social que basa su funcionamiento en la participación de las comunidades, donde ellas mismas, en conjunto con tomadores de decisiones y expertos, definen sus problemáticas ambientales y formulan los proyectos requeridos, facilitando la gestión y el financiamiento de proyectos con base en diagnósticos consensuados, y contando con el apoyo constante de profesionales urbanistas, planificadores territoriales y ecólogos.[5][6][8] De este trabajo con la comunidad, Fundación Legado Chile identificó 10 lugares prioritarios de conservación en Llanquihue, de los cuales se han creado planes de trabajo para seis: Humedal Baquedano, Humedal El Loto, Humedal Los Helechos, Humedal Las Ranas, Estero Teodosio Sarao y desembocadura del Río Maullín.[2].
Adicionalmente, el mismo año se conformó la organización ciudadana "La Rueda" de Llanquihue, que tiene por objeto velar por el desarrollo sustentable de la ciudad. Los integrantes de La Rueda son vecinos de la localidad y algunos miembros de instituciones como Legado de Chile y ONG Canales, además de funcionarios municipales y vecinos en general, por lo cual, es una organización transversal para tratar los intereses de la comunidad llanquihuana.[10].
También han trabajado en la zona la consultora Patagua y la ONG Servicio País.
La fundación, en conjunto con el Magíster de Arquitectura del Paisaje de la Universidad Católica y el municipio han implementado un plan para proyectar para la ciudad un potencial aproximado de 800 mil metros cuadrados de áreas verdes urbanas, lo cual implicaría un índice de cerca de 50 m² por habitante.[11][12] Con esto, Llanquihue se transformaría en la ciudad en Chile con mayor índice de áreas verdes por habitante. Con casi 10 mil m² de superficie y un presupuesto de 92 millones de pesos chilenos, el proyecto Parque Humedal Baquedano es el primer proyecto del plan de infraestraestructura verde adjudicado por el Municipio de Llanquihue para su financiamiento al Fondo Regional de Iniciativa Local, un fondo del Gobierno Regional de la región de Los Lagos. La construcción del Parque Humedal Baquedano, la cual se llevará a cabo durante el año 2018, busca poner en valor este ecosistema por ser uno de los humedales con mayor presión y en peor estado de conservación.[2] El proyecto consiste en equipar al Humedal Baquedano con un sistema de pasarelas que formarán un paseo peatonal, dando gran importancia a este espejo de agua tanto para la comunidad y el medio ambiente.[12].
Actualmente. los escombros que se desechan y los microbasurales que se forman en el interior de los humedales y la progresiva disminución de sus superficies desde el año 1960, tienen a los humedales en un muy mal estado de salud.[7] Específicamente, el humedal Baquedano ha sufrido rellenos en torno a sus bordes, lo que ha empobrecido considerablemente la presencia de vegetación nativa, quedando expuesto a la contaminación y a su degradación.[12].
La fundación llevará a cabo un sistema de monitoreo a través de metodologías tradicionales tradicionales, como por ejemplo medidas de temperatura, ph y registro de invertebrados. Además, se realizará un monitoreo de los humedales a través del con Internet de las Cosas, buscando posicionar a Llanquihue como una ciudad inteligente.[8] A la fecha el lago ha alcanzando la declaratoria destino turístico inteligente (DTI).[13][14].
Para efectos del monitoreo, se utilizarán sensores que se instalarán en los humedales y medirán las siguientes variables:.
A nivel internacional, en 2015, la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen, entre otras metas, la eliminación de la pobreza, el combate al cambio climático y el diseño de las ciudades. Específicamente, la meta desarrollo sostenible (ODS) número 15, que incluye detener la pérdida de biodiversidad, tiene por uno de sus objetivos el siguiente: "Para el año 2020, velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y los servicios que proporcionan, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales".[15].
Sin embargo, a diciembre del año 2017, la municipalidad aún no presenta su ordenanza para el cuidado de los humedales,[7] lo cual ha permitido que todavía se construya encima de estos ecosistemas amenazados. En efecto, el Centro de Formación Técnica que ha propuesto el segundo gobierno de Michelle Bachelet se emplazará justo enfrente del Humedal el Loto,[16][7] lo cual generará impacto ambiental en los sitios de anidamiento de las aves. Por lo mismo, las senadoras Isabel Allende (PS), Adriana Muñoz (PPD), así como los senadores Alfonso de Urresti (PS), Patricio Walker (DC) y Víctor Pérez (UDI), han presentado un proyecto de ley que obliga a los municipios a dictar ordenanzas municipales para el cuidado de los humedales, además de integrarlos a la ley 19.300 sobre Bases Generales de Medio Ambiente y en la Ley General de Urbanismo y Construcciones de Chile.[17].
En el año 2017, se aprobó una norma que considera la protección de los humedales naturales y artificiales en el marco del proyecto que crea el Servicio de Biodiversidad y el Sistema de Áreas Protegidas").[18][19][20][21] A pesar de que dicho proyecto es una de las primeras 50 medidas de los primeros 100 días del segundo gobierno de Bachelet, el proyecto aún no es ley de la república, lo cual ha generado llamados de parlamentarios a aprobarlo.[22] El Senador De Urresti (PS) se ha abogado por la defensa por los humedales urbanos en dicho proyecto y en otras instancias.[23][17].
En definitiva, a diciembre del año 2017, estos humedales no gozan ningún tipo de protección especial más que el derecho de propiedad que tiene la municipalidad o los privados sobre ellos, pudiendo ser rellenados e impermeabilizados sin necesidad de autorización previa o ningún estudio de impacto ambiental.