Lectores de huellas dactilares
Introducción
Un sensor de huella digital también conocido sensor de huella dactilar o lector de huella dactilar es un dispositivo que es capaz de leer, guardar e identificar las huellas dactilares generalmente del dedo pulgar, aunque la mayoría no tiene problemas en aceptar los demás dedos. Todos los sensores de huellas dactilares cuentan mínimamente con una pieza que es sensible al tacto. Estos dispositivos se han hecho populares a raíz de que los últimos teléfonos inteligentes, tabletas "Tableta (computadora)") y dispositivos móviles en general han incorporado dicho sistema, pues es el que mayor seguridad aporta.
En la actualidad, las contraseñas proporcionan algo de protección, pero recordar y saber dónde están guardados los diferentes códigos de cada máquina es un problema en sí mismo. Con una tarjeta inteligente sucede algo similar: ya no tenemos que memorizar nada, pero si perdemos nuestra tarjeta no podremos hacer uso de las facilidades que brinda.
Parecería lógico utilizar algún identificador que no se pudiese perder, cambiar o falsificar. Las técnicas de la biometría se aprovechan del hecho de que las características del cuerpo humano son únicas y fijas. Los rasgos faciales, el patrón del iris del ojo, los rasgos de la escritura, la huella dactilar, y otros muchos son los que se utilizan para estas funciones, incluyendo el ADN.
Ópticos reflexivos
Se basan en la técnica más antigua, consiste en colocar el dedo sobre una superficie de cristal o un prisma que está iluminado por un diodo led. Cuando las crestas de las huellas del dedo tocan la superficie, la luz es absorbida, mientras que entre dichas crestas se produce una reflexión total. La luz resultante y las zonas de oscuridad son registradas en un sensor de imagen.
En la práctica existen algunas dificultades con esta técnica: las imágenes obtenidas con dedos húmedos y secos son muy diferentes y, además, el sistema es sensible al polvo y a la suciedad de la superficie. La unidad tiene un tamaño considerable, poco práctico y caro. Este sistema es fácil de engañar y si la piel está deteriorada o dañada, la huella no se reconoce correctamente. El reconocimiento de la huella dactilar de las personas mayores también es difícil de hacer ya que la piel no es lo suficientemente elástica. En algunas circunstancias esto puede producir un reconocimiento falso. Si la huella almacenada fue tomada con menos presión, se pueden producir aceptaciones falsas.