Jørn Utzon
Introducción
Jørn Utzon (Copenhague, 9 de abril de 1918-Copenhague, 29 de noviembre de 2008) fue un arquitecto danés, conocido principalmente por haber realizado el proyecto de la Ópera de Sídney, y por ser el ganador del Premio Pritzker en 2003.[1].
Nació como hijo de un ingeniero naval. Realizó sus estudios en la Academia Real de Bellas Artes de Dinamarca. Pasó los años de la Segunda Guerra Mundial estudiando con Erik Gunnar Asplund. Después realizó viajes extensos por Europa, los Estados Unidos y México. A su regreso se estableció como arquitecto en Copenhague. Falleció en 2008 debido a un paro cardíaco.[2].
Primeros años y carrera
Utzon nació en Copenhague, hijo de un ingeniero naval, y creció en Aalborg, Dinamarca, donde se interesó por los barcos y una posible carrera naval. Como resultado de los intereses de su familia en el arte, desde 1937 acudió a la Academia Real de Bellas Artes de Dinamarca, donde estudió bajo las enseñanzas de Kay Fisker y Steen Eller Rasmussen. A partir de su graduación en 1942, se unió al estudio de Erik Gunnar Asplund en Estocolmo donde trabajó con Arne Jacobsen y Poul Henningsen. Fue entonces cuando se interesó por el trabajo del arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y de la ocupación alemana de Dinamarca, regresó a Copenhague.
En 1946 visitó a Alvar Aalto en Helsinki. Entre 1947-1948 viajó por Europa, en 1948 fue a Marruecos donde admiró los altas construcciones de adobe. En 1949 viajó a los Estados Unidos y México, donde las pirámides le sirvieron de inspiración. Fascinado por la manera en la que los mayas construían hacia el cielo para estar más cerca de su dios, comentó que el tiempo que pasó en México fue "una de las mejores experiencias arquitectónicas en mi vida". En EE. UU., visitó la casa de Frank Lloyd Wright, Taliesin West, en el desierto de Sonora y conoció a Charles y Ray Eames.
Ópera de Sídney
En 1957 Utzon ganó un concurso internacional para construir un nuevo edificio para la ópera en Sídney, Australia.[3] Su proyecto resultó un desafío, tanto desde el punto de vista de diseño como desde el punto de vista técnico. Utzon tardó varios años en desarrollar los métodos para construir las grandes bóvedas autoportantes del edificio.[4] Estas bóvedas, altas y con vértices, recuerdan las velas de los barcos y constituyen símbolos, teniendo en cuenta que el edificio está situado junto al agua, en la entrada del puerto de Sídney.