Su obra más influyente fue The Death and Life of Great American Cities (1961), en la cual critica duramente las prácticas de renovación urbana de los años 1950 en Estados Unidos, cuyos planificadores (planificación urbanística, diseño urbano) asumían modelos esquemáticos ideales que según ella condujeron a la destrucción del espacio público. Utilizando métodos científicos innovadores e interdisciplinares (procedentes tanto de las ciencias sociales como de las ciencias naturales), la autora identificaba las causas de la violencia en lo cotidiano de la vida urbana, según estuviera sujeta al abandono o, por el contrario, a la buena alimentación, la seguridad y la calidad de vida.[38].
Sus ideas sobre la autoorganización espontánea del urbanismo fueron aplicadas en el posterior concepto de sistemas emergentes. Según escribió Marcelo Pisarro"), "los paradigmas urbanísticos contemporáneos (espacios comunales, disminución de tránsito vehicular, preservación del patrimonio histórico, medios de transporte alternativos, economías locales, reciclaje) tienen algo del libro de Jacobs, incluso en lo negativo, pues también ella estaba cargada de buenas intenciones. El infierno que provocó, al menos en Greenwich Village, fue la elitización residencial: la gentrificación convirtió el barrio en uno de los más costosos y exclusivos de Estados Unidos".[1] Archivado el 19 de enero de 2017 en Wayback Machine.
Además de por su obra literaria, Jacobs destacó por su activismo en la organización de movimientos sociales autodefinidos como espontáneos (grassroots), encaminados a paralizar los proyectos urbanísticos que entendía que destruían las comunidades locales. Primero en Estados Unidos, donde consiguió la cancelación del Lower Manhattan Expressway; y posteriormente en Canadá, a donde emigró en 1968 y donde consiguió la cancelación del Spadina Expressway")[39] y la red de autopistas que pretendían construirse.[40].
A Jacobs se le atribuye, junto con Lewis Mumford, la inspiración del movimiento Nuevo urbanismo.[41] Ella comentó su legado en una entrevista con la revista Reason "Reason (revista)").
La expansión y el desarrollo son dos cosas diferentes. El desarrollo es la diferenciación de lo que ya existía. Prácticamente todo lo nuevo que sucede es una diferenciación de una cosa anterior, desde una suela de zapato nueva hasta cambios en los códigos legales. La expansión es un crecimiento real en tamaño o volumen de actividad. Eso es algo diferente.
Lo he hecho de dos maneras diferentes. Hace mucho tiempo, cuando escribí The Economy of Cities, escribí sobre la sustitución de importaciones y cómo eso expande, no solo la economía del lugar donde ocurre, sino también la vida económica en general. A medida que una ciudad reemplaza las importaciones, desplaza sus importaciones. No importa menos. Y aun así tiene todo lo que tenía antes.
Si bien Jacobs vio que su mayor legado era su contribución a la teoría económica, es en el ámbito de la planificación urbana donde ha tenido su mayor impacto. Sus observaciones sobre las formas en que funcionan las ciudades revolucionaron la profesión de planificación urbana y desacreditaron muchos modelos de planificación aceptados que dominaban la planificación de mediados de siglo .[42] El economista Edward Glaeser, conocido por su trabajo en estudios urbanos, reconoció que Jane Jacobs (1960) había sido profética al atacar a Moses por "reemplazar barrios que funcionaban bien con torres inspiradas en Le Corbusier". Glaeser estuvo de acuerdo en que estos proyectos de vivienda demostraron ser los mayores fracasos de Moses, "Moses gastó millones y desalojó a decenas de miles de personas para crear edificios que se convirtieron en centros de delincuencia, pobreza y desesperación".[43].
También fue famosa por presentar conceptos como "ojos en la calle", una referencia a lo que más tarde se conocería como vigilancia natural. El concepto tuvo una gran influencia en planificadores y arquitectos como Oscar Newman, quien puso en práctica la idea a través de una serie de estudios que culminarían en su teoría del espacio defendible. El trabajo de Jacobs y Newman afectaría la política de vivienda de Estados Unidos a través del Programa HOPE VI, un esfuerzo del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos para demoler los proyectos de viviendas públicas de gran altura tan maltratadas por Jacobs y reemplazarlos por Inmuebles bajos de viviendas de ingresos mixtos.
A lo largo de su vida, luchó para modificar la forma en que se abordaba el desarrollo de la ciudad. Al argumentar que las ciudades eran seres vivos y ecosistemas, abogó por ideas como el desarrollo del "uso mixto" y la planificación ascendente. Además, sus duras críticas a los proyectos de "limpieza de barrios marginales" y "viviendas de gran altura" fueron fundamentales para desacreditar estas prácticas de planificación que una vez fueron universalmente respaldadas.[44].
Jacobs es recordada como una defensora del desarrollo consciente de las ciudades y por dejar "un legado de empoderamiento para que los ciudadanos confíen en su sentido común y se conviertan en defensores de su lugar".[45].
A pesar de que Jacobs se centró principalmente en Nueva York, sus argumentos han sido identificados como universales.[46] Por ejemplo, su oposición contra la demolición de barrios urbanos para proyectos de renovación urbana tuvo una "resonancia especial" en Melbourne, Australia. En Melbourne en la década de 1960, las asociaciones de residentes lucharon contra los proyectos de viviendas de gran altura a gran escala de la Comisión de Vivienda de Victoria, que argumentaron tenían poco respeto por el impacto en las comunidades locales.[47].
Jacobs luchó en una batalla cuesta arriba contra las tendencias dominantes de la planificación a pesar de que Estados Unidos siguen siendo una nación suburbana,[42] el trabajo de Jacobs ha contribuido a que la vida en la ciudad sea rehabilitada y revitalizada.