Intervenciones efímeras
Introducción
Intervención, en arte, es un término polisémico, que según el contexto tiene significados diferentes:.
Intervención artística
Es la adición de contenido (funcional y estético) sobre una obra de arte anterior, sea para completarla (por estar inacabada) o bien de modificarla con un nuevo criterio. Es una constante especialmente en la arquitectura, cuyos edificios pueden estar en construcción durante largos periodos de tiempo, por ejemplo: la terminación de una catedral románica en estilo gótico, el remate de la catedral de Florencia con la cúpula renacentista de Brunelleschi, las sucesivas modificaciones de la Basílica de San Pedro de Roma, las del Palacio del Louvre de París, o la construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona; ha sido una constante histórica que las intervenciones más atrevidas, las que cambian radicalmente el aspecto de los edificios, especialmente de los considerados emblemáticos, hayan sido polémicas entre sus contemporáneos.[1].
Las intervenciones también se producen en pintura o escultura: la modificación de El Juicio Final de Miguel Ángel por Daniele da Volterra il Braghettone; u otras mutilaciones o sustituciones de rostros o partes del cuerpo de figuras que se producen por criterios morales o políticos (damnatio memoriae). En muchas ocasiones, la intervención sobre una obra terminada la realiza su mismo autor, con diferentes criterios (son célebres las de William Turner y otros pintores ingleses de finales del XVIII y principios del XIX durante los días de barnizado que precedían a las exposiciones académicas). Si se realizan durante el mismo proceso de creación se denominan pentimenti (arrepentimientos).[2].
Intervención como acción artística original y diferenciada sobre un espacio
Es una acción artística original y diferenciada, que modifica alguna o varias de las propiedades de un espacio, que pasa a ser un espacio artístico") por el simple hecho de que un artista decida desarrollar sobre él su actividad. Su condición de no es evidente en un sentido material, puesto que la mayor parte de las veces estas intervenciones son por su propia naturaleza arte efímero, no destinado a perdurar, sino a desmontarse pasado un breve tiempo, y sus restos materiales no tienen la condición de obras de arte, sino de material de desecho. Paradójicamente, ese destino efímero lo comparten algunas obras de arte contemporáneo destinadas a perdurar, al menos en la voluntad de su creador, cuyo peculiar aspecto ha producido , al ser tomadas por alguien como simple basura o material de reciclaje, condiciones con las que no tienen ninguna diferencia material. Muy habitualmente no hay consenso social sobre la condición artística de una intervención, especialmente cuando se hace de forma espontánea o no se somete a permisos o regulaciones oficiales, con lo que puede ser considerada vandalismo o gamberrismo al no haber ninguna diferencia material con esos conceptos (, arte callejero).[3].