Instalaciones de terminales de GNL
Introducción
Una planta regasificadora es una instalación industrial que existe entre la de extracción del gas natural licuado y la red de distribución de gas natural. En ella se lleva a cabo el proceso que convierte el gas natural licuado en gas natural.
Cuando la planta regasificadora se encuentra a bordo de un buque y el mismo contiene tanques de almacenaje, el conjunto se denomina unidad flotante de almacenamiento y regasificación (UFAR).[1].
Instalaciones
Se requieren principalmente de tres edificios: el yacimiento natural con su planta de extracción, la planta licuefactora y la regasificadora. Además como medio de transporte, se utilizan cañerías y barcos metaneros.
La planta regasificadora cuenta con un muelle de atraque, ya que se suele situar cerca de la costa. Este muelle cuenta con tuberías que transportan el gas licuado a los tanques criogénicos y de allí el gas natural licuado pasa por dentro de lo que es la central. La central cuenta con tres aparatos fundamentales: relicuadores, vaporizadores y estaciones de regulación, cada una con una función distinta.
Funcionamiento
Desde el yacimiento, se extrae el gas natural, al que se le extrae el calor hasta llegar a -160 °C. Tras este proceso se carga en barcos metaneros, que transportan la carga a las instalaciones de destino.
En la regasificadora, se reintroduce la carga de los metaneros en los tanques de criogénicos, en los que se mantiene la temperatura. Estos tanques están compuestos por el interior de acero criogénico"), aislados con perlita y recubiertos con un tanque exterior de acero y hormigón. Estos tanques miden unos 50 metros de altura por 75 de diámetro.
El gas natural licuado se extrae por las tuberías desde arriba.
En el proceso de regasificación, el gas natural licuado es transportado hacia los sistemas de vaporización, donde se eleva la temperatura del gas licuado utilizando el agua de mar, convirtiendo así el líquido en gas. El gas natural licuado a -145 °C se hace pasar por los vaporizadores de agua de mar, saliendo de éstos en estado gaseoso y a 0-10 °C. El vaporizador está formado por unas serie de tubos por los que se hace pasar el GNL, bañados por grandes cantidades de agua de mar. En este proceso el agua de mar baja su temperatura en unos 3 a 5 °C, lo cual genera el mayor impacto ambiental del proceso, alterando el equilibrio ecológico de las aguas marinas costeras, además de la muerte inmediata de cualquier ser vivo que sea succionado por las bombas.