Definición: Es una parasitosis externa, que afecta a la abeja melífera en todos sus estadios de desarrollo ( cría sellada, abierta e individuo adulto), y que actualmente está considerada como una de las enfermedades más graves, que causa, si no es convenientemente tratada, una alta mortalidad en las familias de abejas.
Etiología: Es producida por el ácaro Varroa Jacobsoni Oudemans, los cuales tienen seis patas en estado larvario y ocho patas en estado adulto. Las hembras son las que parasitan a las abejas, y son de un color castaño claro a oscuro. Los machos son de color blanco amarillento, y tienen menor consistencia que la hembra.
Ciclo biológico: En nuestra abeja la hembra desova (pone huevos) tanto en las celdas de zánganos como de las obreras. La fecundación de las hembras se desarrollo en el interior de la celda operculada. Para ello elige una celda que contenga una larva finalizando su etapa abierta, y la parasita, teniendo preferencia por las celdas de zánganos. Las razones por esta preferencia al parecer son:.
La presencia de una feromona, que atrae las hembras de varroa.
El que la celda de zángano sea más grande, lo que posibilita una mayor cantidad de postura.
El que la temperatura de las celdas de zángano sea menor, al estar en la periferia, esto beneficia el mejor desarrollo del ácaro.
Ahora, el primer huevo puesto por una hembra de varroa da como resultado una hembra, el segundo un macho ( al ser un huevo no fecundado), y los siguientes son hembras.
Período de desarrollo:.
Huevo macho 5,5 a 7 días.
Huevo hembra 7,5 a 9 días (Fantidis, 1983).
No se conoce del todo el comportamiento de la hembra Varroa dentro de la celdilla. Se sabe que consumen hemolinfa a expensas de la ninfa, y se admite que una vez realizada su puesta, mueren.
Epizootiología: La fuente de infestación está dada por la abeja adulta y por la cría. La vida biológica del parásito es muy variable. Cuando permanece fijo sobre su Huésped vive de dos a tres meses en verano, y de cuatro a seis meses en invierno. Es importante señalar que en ausencia de abejas, la duración de vida del ácaro Varroa depende de la temperatura y humedad en el interior de la colmena. Con temperaturas entre 13 y 25 º C y con humedad relativa del 65 al 70 % sobrevive alrededor de siete días. En el exterior la duración de su vida dependerá casi exclusivamente de la humedad ambiental: a 28 º C y 85 % de humedad relativa ambiental, las hembras de Varroa pueden vivir sin alimentarse durante nueve días, y cuando la temperatura alcanza los 35 º C y la humedad relativa es del 50 % viven menos de 24 horas. Estas variaciones ambientales permiten contagios indirectos por parásitos llevados con el material apícola que no ha sido puesto en cuarentena. De todas maneras el contagio más habitual es la transmisión por contacto.
Principales causas de la expansión de la Varroa: El pillaje, la deriva, el ir y venir de los zánganos, las manipulaciones descuidadas del Apicultor y la transhumancia no controlada de las colmenas, a lo que hay que sumar la no detección precoz de la enfermedad.
Sintomatología: En general se puede afirmar que en un período de dos años (prelatencia) no hay síntomas evidentes.
El desarrollo de las larvas parasitadas se demora, sufriendo también un retraso la eclosión de las abejas jóvenes. Las larvas fuertemente parasitadas mueren y al sufrir un proceso de putrefacción desprenden un olor desagradable ( ¡cuidado!, se puede confundir con Loque). Entonces los opérculos son retirados por las abejas limpiadoras, quedando en el fondo de las celdillas los excrementos de los ácaros fácilmente observables, que tienen forma filamentosa de color blanco. Otros síntomas son abejas pequeñas, malformaciones anatómicas, todo esto se traduce en una reducción de la vida productiva de la abeja. Otros signos son: falta de vitalidad, muerte prematura, debilitamiento de la colmena y finalmente su desaparición.
Acción patógena: La acción patógena sobre la cría de la abeja se traduce en una pérdida de peso y una disminución de proteína total. Cuando la cría es parasitada por más de ocho ácaros, las pupas mueren y no terminan su transformación en abejas adultas (De Jong et al), presentándose entonces signos muy parecidos a la enfermedad denominada Loque Americana.
Diagnóstico: En la cartilla del SAG proporcionada a los Socios se detalla con mucha facilidad el método diagnóstico. Se debe tener cuidado de diferenciar del “Piojo de la Abeja” que es un díptero que se fija en la cara dorsal de las abejas y tiene sólo tres pares de patas (varroa tiene cuatro pares).
Tratamiento: Cuando el diagnóstico revela la presencia del ácaro Varroa en el colmenar sobre un 3 %, es preciso tomar medidas terapéuticas de forma inmediata, no solamente para bajar la tasa de infestación de las colmenas, sino también para limitar su extensión.
Los distintos tipos de tratamientos deben acogerse a unos criterios de calidad, que redundarán en beneficio del apicultor, de las abejas, y del producto miel. Es necesario no olvidar que la eficacia de los productos va en relación inversa con la presencia de cría operculada en la colmena. Por otra parte, hay que señalar que hasta el momento ningún tratamiento es totalmente eficaz, y no es posible erradicar la enfermedad allí en donde se declara.
Actualmente no existe una gama amplia de productos para el control de esta enfermedad como debiera esperarse, principalmente debido a que a las transnacionales que fabrican dichos productos no les es rentable, esto en parte es culpa de los propios apicultores quienes con el afán de disminuir sus costos de medicación optan por el uso de otras alternativas como por ej. la tablilla.
Acido Fórmico: Es un ácido orgánico, que actúa sobre el ácaro por medio de los gases que se producen en su evaporación. Este se usa en una concentración de 85 % , a razón de 10 cc por colmena y sobre papel secante (medio pliego).
Métodos Naturales: Estos métodos se complementan, y a veces sustituyen, a los tratamientos químicos, al mismo tiempo que limitan los riesgos de resistencia que puede presentar el ácaro a ciertas moléculas químicas, pero, hay que dejar claro que ningún método natural usado actualmente excluye, en un momento determinado, la utilización de productos químicos para completar el tratamiento.
Los sistemas naturales se basan:.
- Retirar cuadros con cría operculada que contienen Varroa.
- Impedir durante un tiempo la puesta de la reina.
Estos principios exigen un conocimiento preciso, no solamente del ciclo biológico de Varroa Jacobsoni, sino también del ciclo biológico de la abeja, y requiere un manejo adecuado, que debe acomodarse a un calendario de manejo.
Por otro lado hay que tener en cuenta que:.
- La hembra de Varroa se introduce en las celdillas, de obrera o de zángano, algunas horas antes de que sean operculadas y no inicia su puesta hasta que la celdilla está cerrada.
- La fase de cría operculada tiene una duración de 11 - 12 días en la abeja obrera, y de 13 - 14 días en el zángano.
- La hembras de Varroa cuando terminan su desarrollo en el interior de las celdillas y salen con el nacimiento de las abejas, no entran en una nueva celdilla, para iniciar su puesta, hasta pasado ocho días.