Inscrição no Registro de Imóveis
Introdução
Em geral
Inmatrícula, segundo o Dicionário Pan-Hispânico de Espanhol Jurídico") — DPEJ, consiste na primeira inscrição de um imóvel no Registro de Imóveis, resultando em «A inmatrícula ou intabulação de um imóvel no registro de imóveis é: a inscrição ou acesso de um imóvel na vida registral dos Livros de Registro, realizado mediante registro de propriedade do mesmo em favor do matriculante» (Roca Sastre, R. M.: Lei Hipotecária, III, Barcelona, Bosch, 1979, pág. 127),[2] com respaldo nos artigos 198, 203 e 205 do Decreto de 8 de fevereiro de 1946 que aprova a nova redação oficial da Lei Hipotecária.[3].
Assim, de acordo com o Título VI - Concordância entre o Registo e a realidade jurídica, artigo 198, é possível, entre outros procedimentos, 5.º O registo de imóveis que não estejam registados a favor de qualquer pessoa.[4].
Registros da Igreja Católica na Espanha
Contenido
Durante el periodo comprendido entre 1998 y 2015 la Iglesia Católica en España ha inmatriculado diferentes inmuebles, suponiendo una masiva inscripción en el Registro de la Propiedad, resultando 34 961 inmatriculaciones a favor de la Iglesia Católica entre el 1 de enero de 1998 y la entrada en vigor de la ley de 2015, siendo 20 014 templos de la iglesia o dependencias complementarias y 14 947 son otro tipo de fincas: terrenos, solares, viviendas o locales. Además, ha precisado que 30 335 inmatriculaciones responden a una certificación eclesiástica y 4 626 se han inscrito bajo un título distinto.[5].
Este proceso, durante el periodo que se señala, se ha realizado al amparo de sucesivas leyes, modificaciones y/o adaptaciones de las mismas, hasta la aprobación de la Ley 13/2015, de 24 de junio, de Reforma Hipotecaria que pone fin a la posibilidad de que la Iglesia Católica inmatricule bienes con certificación diocesana.[6][nota 1].
En la primitiva Ley Hipotecaria de 8 de febrero de 1861, se establece un procedimiento especial subsidiario destinado a la inmatriculación de bienes públicos y eclesiásticos, justiciándose en que gran parte de unos y otros, bienes amortizados y no amortizados —desamortización española—, carecen de título inscrito, bien porque nunca lo tuvieron, o bien porque se extraviaron al incautarse de ellos el Estado.[8].