Innovación organizativa
Introducción
La cultura de la innovación es un conjunto de valores, comportamientos, procesos y estructuras compartidas dentro de una organización, que fomentan de forma sistemática la generación, desarrollo e implementación de ideas nuevas que pueden traducirse en mejoras, productos, servicios o procesos.[1] A diferencia de la innovación como resultado aislado, la cultura de la innovación implica que dicho proceso esté integrado en el funcionamiento diario de la organización.[2].
Origen y desarrollo
El concepto se popularizó a partir de la década de 1980, cuando autores como Tom Peters introdujeron el término de empresa innovadora, destacando la necesidad de que las organizaciones adoptaran una actitud proactiva hacia el cambio y la creatividad.[3] Durante los años 1990, investigadores como Clayton Christensen desarrollaron teorías sobre la innovación disruptiva, contribuyendo a consolidar el concepto en el ámbito académico y empresarial.[4].
En este período, diversas organizaciones comenzaron a integrar prácticas orientadas a fomentar la innovación como parte de su estrategia interna, frente a un entorno competitivo cada vez más dinámico.[5].
Diferencia entre innovación y cultura de la innovación
Aunque están relacionadas, la innovación y la cultura de la innovación no son conceptos equivalentes. La innovación puede referirse a la introducción puntual de un nuevo producto, servicio o proceso, mientras que la cultura de la innovación alude a una predisposición organizativa constante a generar innovación desde dentro que sustenta el modelo innoquotient desarrollado por los profesores de Babson College Jay Rao y Joe Weintraub y el consultor Fran Chuan.[6] Actualmente, Innoquotient es el único diagnóstico de cultura de la innovación cuantitativo.[7].
Una empresa puede lanzar innovaciones mediante terceros, sin desarrollar una cultura interna innovadora. Por el contrario, una organización con cultura de la innovación promueve internamente la creatividad, la colaboración y la identificación y resolución de problemas por parte de sus empleados, sin depender exclusivamente de agentes externos.