Índices de Precios al Consumidor (IPC)
Introducción
El índice de precios al consumidor o índice de precios de consumo[1] (comúnmente llamado por su sigla IPC) es un índice económico en el que se valoran los precios de un determinado conjunto de bienes y servicios (conocido como «canasta familiar» o «Canasta básica de alimentos) determinando sobre la base de la encuesta continua de presupuestos familiares (también llamada «encuesta de gastos de los hogares»), que una cantidad de consumidores adquiere de manera regular, y la variación con respecto del precio de cada uno, respecto de una muestra anterior. Mide los cambios en el nivel de precios de una canasta de bienes y servicios de consumo adquiridos por los hogares.
Se trata de un porcentaje que puede ser positivo (lo que indica un incremento de los precios) o negativo (que refleja una caída de los precios).
Es un indicador muy utilizado por los gobiernos para medir la inflación.
Características
Se asume que todo IPC debería ser:.
Usos del IPC
El objetivo es medir la evolución de los precios de los bienes y servicios representativos de los gastos de consumo de los hogares de una región. Los usos que se le suelen dar son:.
Por lo general vemos que los préstamos solicitados en variadas instituciones financieras se reflejan en UF o UTM, ya que el IPC también reajustará a tales indicadores, por lo que será más fácilmente reflejado el efecto de la inflación en dichas deudas.
Críticas al IPC
Las principales críticas que se suelen mencionar con respecto al IPC (y a todo índice de precios) son generalmente las siguientes:.
Estas son las más comunes. Sin embargo, no son aplicables a los IPC de todos los países. Cada país publica en oportunidad del cambio de base del IPC una metodología donde se detalla cómo resuelven estos y otros problemas. La mayoría de los países sigue las recomendaciones internacionales entre las que se destacan las del manual de la Organización Internacional del Trabajo.