Artes
Arquitectura y urbanismo
Tres fueron las grandes características de la arquitectura inca: solidez, sencillez y simetría.[69] Las construcciones del pueblo fueron rústicas; en cambio, las realizadas por el Estado inca para las funciones de la administración, la defensa y el culto fueron complejas y monumentales. Esta arquitectura pública tiene un estilo altamente funcional que se distingue principalmente por sus técnicas avanzadas de planificación territorial, y el refinado uso de la piedra. En la costa el material preferente era el adobe. Se mencionan tres momentos en esta arquitectura: el ciclópeo o el de las grandes piedras; el poligonal o de las piedras de muchos ángulos; y el imperial, con sus piedras en forma de sillares rectangulares o cuadrados. Hasta hoy causa asombro el tamaño de las piedras en algunos edificios, y el ensamblado de piedras de diferente forma y tamaño (alguna de hasta de doce ángulos), sin usar argamasa y que encajan tan perfectamente que entre sus junturas no pasa ni una hoja de papel.[70] En cuanto al plano, los edificios son de base rectangular y de un solo piso; característica netamente inca son los vanos de forma trapezoidal.[71].
Los ejemplos más típicos de esta arquitectura se encuentran en la ciudad que fue la capital de los incas, Cuzco, donde destacan Sacsayhuamán y el Coricancha. Otros complejos importantes fueron las de Písac "Písac (sitio arqueológico)"), Ollantaytambo y Machu Picchu.
Machu Picchu fue descubierto científicamente en 1911 por el estadounidense Hiram Bingham; sin embargo, el peruano Agustín Lizárraga ya había llegado al sitio en 1902, 9 años antes que Bingham. Está ubicada a casi 2400 metros de altura, en la provincia de Urubamba "Urubamba (ciudad)"), departamento del Cuzco, en plenos Andes Amazónicos. Se trata de un conjunto de edificaciones, palacios, torreones (sunturhuasis), miradores, depósitos, lavaderos y terrazas agrícolas, que se elevan entre las montañas Machu Picchu (sabio que come coca) y Huayna Picchu (joven que come coca). Es sin duda una de las realizaciones más impresionantes de la arquitectura e ingeniería a nivel mundial. Pocas obras como esta muestran tanta armonía con el entorno natural. Fue construido, según algunas hipótesis en el gobierno del Cápac Inca Pachacútec y Mama Anahuarque, en el siglo .[72] Actualmente es uno de los sitios antiguos más importantes del mundo y el principal destino turístico del Perú. En 1983, fue incluida por la Unesco en la lista del Patrimonio de la Humanidad.[73].
Sacsayhuamán es un extenso complejo arquitectónico situado a menos de un kilómetro del Cuzco, conformado por tres murallas en zigzag, levantadas con bloques ciclópeos de granito, que se conservan en muy buen estado. Actualmente está constituido por tres baluartes de mampostería de piedras enormes, pero en su momento de esplendor tenía edificaciones mayores y otras construcciones menores en su cima, que fueron destruidas por los españoles. Estos desconocían su verdadera función y la llamaron “fortaleza”, es decir, le atribuyeron una función militar; sabemos ahora que lo más probable es que haya tenido una función religiosa (templo del Sol) y científica (observatorio astronómico), o administrativa.[74].
El Coricancha, que significa recinto de oro, era el principal templo del Sol situado en el Cuzco, que está construida con mampostería de piedra encajada cuidadosamente sin argamasa (simulando una mazorca de maíz). Interiormente se dividía en varias habitaciones con hornacinas destinadas a las ofrendas o las imágenes: la principal estaba dedicada al Sol, con paredes recubiertas con planchas de oro; y la segunda, dedicada a la Luna, cubierta con planchas de plata; y otras había para Huiracocha, el trueno y el relámpago y los dioses de las provincias sometidas por los incas, aparte de las habitaciones de los sacerdotes y las mamaconas.[75] Sobre sus muros se eleva actualmente el Convento de Santo Domingo "Iglesia de Santo Domingo (Cuzco)").[76].
Entre otros templos importantes que se conservan, cabe citar la de la Casa del Sol en la isla del lago Titicaca; y el templo de las Tres Ventanas en Machu Picchu. En cuanto a los palacios, se destaca el de las Ñustas, también localizado en Machu Picchu; el Amarucancha y el Colcampata en el Cuzco.
También es representativa de la arquitectura inca el complejo de Tambo Colorado en Pisco y el sector Inca de la Huaca "La Centinela" centro administrativo de los chinchas en Chincha, ambas en departamento de Ica.
Es de destacar el sentido urbanista que dieron los incas a sus obras públicas. El plano de sus ciudades estaba basado en un sistema de avenidas que convergían en una plaza abierta rodeada de edificios administrativos y religiosos. Además, supieron convertir en habitables terrenos naturalmente inhóspitos, cuando en Europa no existía nada que se le equiparara, pues la geografía europea es benigna para la habitabilidad del hombre (ni las montañas, ni los bosques, ni la altitud de los terrenos alcanzan las dimensiones que el antiguo hombre peruano tuvo que vencer para realizar sus proezas de arquitectura y urbanismo). El ordenamiento territorial y urbano obedecían a una planificación y a un razonamiento lógico que hasta el día de hoy puede observarse en los restos arqueológicos. Mientras tanto en la España de su apogeo mundial (siglo ) no era posible ver el final de una calle, sin que se atravesaran otras. El ordenamiento urbano llamado "moderno" no llegaría a Europa sino varios siglos después.
Otros logros destacables incluyen la construcción de puentes colgantes a base de sogas (algunos de casi cien metros de longitud), los extensos caminos empedrados que comunican la variada geografía andina, los canales de regadío y acueductos.
Escultura
En escultura, los incas hicieron muchos trabajos bien elaborados. En su mayoría fueron hechos en piedra, pero también lo hicieron en metales como el oro y plata, así como en madera. Representaron figuras antropomorfas (humanas), zoomorfas (animales) y fitomorfas (vegetales), de diversos tamaños, desde miniaturas hasta representaciones en tamaño real. Existe también alguna representación monumental, como la del felino de Qenko.[77].
Algunas representaciones escultóricas están talladas sobre la roca madre (como en Machu Picchu) o sobre grandes piedras (Saywite); es decir se hallan asociadas a las grandes construcciones arquitectónicas. En algunos casos se ven representaciones de cerros, escalas y acueductos, de posible simbolismo ritual.[78].
En estatuaria, se mencionan estatuas de los incas de tamaño natural, llamadas guaoquis; así como una presumible representación del dios Viracocha "Huiracocha (dios)"), hecha en piedra, que se hallaba en el templo de Cacha, de la cual se conserva su cabeza en el Museo de América (Madrid), mientras que el resto del cuerpo está en el Cuzco.[79] De hecho, no existen más estatuas conservadas, pues sin duda fueron destruidas por los españoles al considerarlas ligadas a la idolatría.
Otras piezas escultóricas son de pequeño tamaño, de uso ritual:[78].
Cerámica
Se pueden distinguir dos tipos de cerámicas, la utilitaria y la ceremonial. La cerámica utilitaria era la de uso doméstico, por lo general hecho de manera simple y tosca. La cerámica ceremonial, mucho más elaborada y decorada, era enterrada con los difuntos, rebosantes de alimentos o bebidas que, de acuerdo a la creencia inca, debían servir a los muertos en su camino hacia el otro mundo. Son estos ejemplares ceremoniales los que se conservan en los museos y por eso lucen en perfecto estado.[80].
La cerámica inca se caracteriza por sus superficies pulidas, su fina decoración pictórica de tendencia geométrica y el uso de los colores amarillo, negro, blanco, rojo y anaranjado. Solían pintar rombos, líneas, círculos, animales y frutos estilizados, así como plantas y flores.[81].
Ejemplares típicos de la cerámica inca son el aríbalo o puyñun (cántaro), el pucu (plato de asa) y el quero (vaso).[82] El más conocido es el aríbalo, nombre que le dieron los españoles por su lejano parecido con las ánforas griegas. Era usado para guardar chicha o agua. Su tamaño variaba; había algunos que medían metro y medio de altura y otros mucho más pequeños, para uso personal. Su superficie estaba decorada con motivos geométricos.[81].
Especial mención requiere el quero o vaso ceremonial, que si bien los había de cerámica, por lo general eran de madera de chonta. Se distinguen dos formas de quero: el de forma campanular (como la de un vaso típico, con la boca más ancha que la base) y el de forma escultórica (que por lo general adopta la forma de una cabeza humana o la de un felino).[83] Existen queros que tienen decoraciones labradas, como aquel que representa una serpiente enroscada. Otros queros están decorados con dibujos y diseños pintados con variedad de colores, pero por su estilo se considera que son de la época colonial. Los propiamente de la época inca serían los queros escultóricos o labrados.[84].
El prestigio alcanzado por la cerámica inca hizo que en muchos lugares conquistados se copiara sus formas y decoraciones. Generalmente se producía una mezcla de los estilos locales con el estilo inca y se encuentran piezas chimú-inca, chancay-inca, etc. Cuando llegaron los españoles, la alfarería inca perdió su función mágica y ceremonial y se volvió utilitaria.
Pintura
La pintura como arte fue ampliamente practicada por los incas, aunque sin alcanzar los niveles de las culturas preincaicas, como la nasca y la moche.
Esta expresión artística fue realizada principalmente sobre murales y mantos, de los cuales solo se conservan algunas trazas.
Otras muestras de este arte serían las tablas y telas pintadas con escenas históricas y guardadas en Puquincancha (Cuzco), según testimonio del cronista Pedro Sarmiento de Gamboa, pero de las que ya no quedan ningún ejemplo conservado.[85].
También es de destacar la pintura como complemento ornamental de las piezas de cerámica y de otras artesanías, como la realizada sobre los aríbalos (cántaros) y los queros (vasos ceremoniales). En un segundo plano estarían la decoración de los escudos militares, a manera de figuras heráldicas, según la información de algunos cronistas.[87].
Otro renglón dentro del arte pictórico fue la realización de una suerte de mapas pintados que representaban un lugar o una región. El cronista Juan de Betanzos cuenta que después de la victoria sobre los chancas obtenida por el príncipe Cusi Yupanqui, los dignatarios cusqueños fueron al encuentro de este para ofrecerle la borla y lo encontraron pintando los cambios que pensaba introducir en el Cuzco. Esta práctica estaría confirmada por una afirmación en un juicio sostenido por las etnias de Canta y de Chaclla en 1558-1570. Uno de los litigantes presentó ante la Real Audiencia de Lima los dibujos de su valle indicando sus reclamos territoriales, mientras los segundos exhibieron una maqueta de barro de todo el valle. Pedro Sarmiento de Gamboa decía que al conquistar un valle se hacía una maqueta y se le presentaba al Inca.
Orfebrería y platería
Los incas utilizaron los metales preciosos (oro y plata) para labrar bellos objetos de orfebrería y platería. En realidad, quienes realizaban estas obras artísticas eran los pueblos sometidos, como los chimúes y los ichmas, cuyos orfebres fueron trasladados al Cuzco para ejercitar su arte al servicio del Inca. Producían aretes, orejeras, brazaletes, ajorcas, collares, sortijas, prendedores, tumis rituales, placas, planchas, efigies de plantas, animales y seres humanos para adornar los templos y palacios del Cuzco y otras ciudades importantes.[88].
Los orfebres y plateros formaban una casta especial y tenían ciertos privilegios. El orfebre era llamado cori camayoc; el platero, collque camayoc.[89].
Es fama que los conquistadores españoles encontraron cantidades ingentes de objetos artísticos labrados en oro y plata, como aquellos que fueron ofrecidos para el rescate del inca Atahualpa y los hallados en el Coricancha; en este último se hizo famoso un gigantesco disco de oro que era imagen del dios Sol o Inti (punchau). Sin embargo, todos esos objetos fueron fundidos y transformados en lingotes para ser repartido entre los captores del Inca y la Corona española.[87].
Textilería
La textilería estuvo muy desarrollada, aunque sin llegar a la belleza desplegada por algunas culturas preincas costeñas, como la nazca "Nazca (cultura)") y la paracas.
Los incas conocieron los telares verticales y horizontales con los que crearon variados tejidos de lana y algodón. Los tejidos finos que se han conservado son motivo de admiración por su colorido y finura en la confección. Este tejido, llamado cumbi o cumpi, estaba hecho de lana de vicuña y cuando se le quería dar calidad especial o aspecto vistoso, se le mezclaba con hilos de oro, pelos de lana y murciélago o se le recubría con plumas multicolores o se adornaban con cuentas. Estaba decorado con hermosos dibujos geométricos y naturales (tocapus). Los elementos decorativos y el color realzaban la fineza y suavidad del tejido.
También crearon tejidos decorados con plumas de colores vivos, de los que se conservan bastantes muestras en el ajuar de sus momias.
Debido a la organización clasista de la sociedad inca, los trajes finísimos estuvieron destinados al Inca y a la nobleza, mientras que las gentes del pueblo vestían trajes simples y burdos. Pese a ello, los habitantes del Perú antiguo fueron los mejores vestidos de la América precolombina.
Música y danza
Los incas conocieron solo los instrumentos musicales de viento. Usaron flautas en diversas variedades, como las quenas, antaras y otras, así como los pututos (trompetas hechas de conchas marinas). También instrumentos de percusión como las tinyas o tambores. La música incaica era de cinco notas fundamentales, es decir, era pentatónica, en vez de la música de siete notas que hoy usamos.
Las labores agrícolas se hacían generalmente al son de la música y canto para darles ritmo y compás. La danza era ejecutada por grandes masas humanas y tenía preferentemente un carácter religioso. Había danzas totémicas destinadas a dar culto a los tótems u antepasados epónimos; danzas solemnes como las realizadas en las grandes fiestas religiosas como el Inti Raymi; danzas dedicadas a los muertos; danzas en conmemoración de hechos históricos; danzas guerreras y danzas de alegría (Kashua).
Momificación
Según Del Busto, se considera a la momificación como un arte porque buscó la belleza de los reyes incas y de los nobles fallecidos, ya que los incas consideraban necesaria la conservación de sus cuerpos para asegurar la buena fortuna a su linaje.[90].
Cuando el Inca moría, su cuerpo era embalsamado de acuerdo a determinados ritos. Se usaba una sustancia llamada isura, que se extraía de una planta de la selva. El cadáver momificado, llamado mallqui, permanecía sentado en el mismo trono en el que había gobernado, conservando todos los atributos de su dignidad y recibiendo el homenaje conmovido de sus súbditos, que los consideraban “vivos”. Cada panaca se encargaba de cuidar a su momia respectiva, dándole los honores y servicios que habían recibido en vida, y perpetuando su historia. Los mallquis, trasladados en literas, concurrían a todas las ceremonias que se celebraban en la plaza del Cuzco y recibían la reverencia del pueblo.[91].
Cuando llegaron los españoles, todas esas momias reales fueron escondidas. Según el Inca Garcilaso, Juan Polo de Ondegardo descubrió cinco de ellas, “tres de reyes y dos de reinas.” Algunas se hallaban en buen estado de conservación.[92].