El turismo tiene evidentes connotaciones sociales, psicológicas y culturales, tanto para los turistas como para los pueblos y comunidades que los acogen, así que estos aspectos deben ser tomados en cuenta a la hora de planificar el desarrollo de un destino turístico, y se deben administrar y controlar adecuadamente. Es posible encontrar muchos ejemplos de evolución de destinos turísticos, con dinámicas muy variadas, que muestran cuán compleja puede ser la relación entre turistas y residentes y sus consecuencias para el destino.
Es, considerando esta situación, que debe hacerse una buena planificación para promover un turismo sustentable y, por lo tanto, es necesario hacer estudios de análisis económico, social y ambiental, integrados con miras al desarrollo turístico y también con miras a insertar un dinamismo sostenible con la vida tradicional y los factores ambientales de la localidad. Ante esto puede decirse que la clave de un turismo sostenible es negociar con eficacia el acercamiento cultural y natural que se hará con el objeto de tener ventajas que contribuyan al bienestar social y a aumentar el interés de los visitantes.[8].
Los principios que la sustentabilidad y el aprovechamiento ambiental manejan se vinculan directamente con la actividad turística; así se produce una interacción de los actores de la sociedad y otros sistemas complejos como los ecosistemas, que pueden impulsar un desarrollo en las comunidades locales a partir de la puesta en marcha de un turismo armónico, vinculando elementos como educación, cultura, organización económica y el desarrollo urbano, entre otros, que permita la participación de los diversos actores de la comunidad.[9].
Es ante esta compleja particularización de la aplicación de la sustentabilidad a las planificaciones locales que la OMT, en su función de servir de consultoría y de asistencia técnica para políticas, directrices de desarrollo, técnicas de gestión e instrumentos de medición, al servicio de gobiernos nacionales y a la industria del turismo, ha incorporado los principios de sostenibilidad en sus procesos y tomas de decisiones. Así el PNUMA ha iniciado un programa destinado a integrar la sostenibilidad medioambiental para la toma de decisiones en la industria turística. Es importante mencionar que el turismo sostenible no es una forma distinta o especial de turismo, sino que, de hecho, todas las formas de turismo deberían tender a ser más sostenibles; su posición puede ayudar a beneficiar a las comunidades locales económica y socialmente, pero que a la vez sea un apoyo para la conservación del entorno.[10].
El Gobierno de España parece que está apostando por un turismo sostenible donde no solo se obtenga beneficio económico sino que, ante todo, se cuide el medio. Esta preocupación ha quedado reflejada en la noticia de Europa Press de la sección de economía, publicada el 24 de marzo de 2010, que informa sobre los cincuenta proyectos innovadores en turismo que recibieron dos millones en ayudas a las AEI en 2009. En el subtítulo se podía leer: En total se presentaron 123 solicitudes, siendo Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla y León las más activas. Y es que está demostrado que el turismo sostenible, de naturaleza, además de preservar el medio natural, de cuidar la flora y la fauna nacional e internacional, reporta dinero, cubriendo de este modo ambos intereses. Poco a poco se está luchando por políticas medioambientales pero aún no se ha llegado a la meta.
Antes eran pocas personas las que conocían la existencia de este tipo de turismo y sin embargo en la actualidad son ya muchas las que lo practican.[11] No obstante, aún debería aumentar este sector, aunque cabe señalar que la evolución ha sido favorable ya que no hace tanto que el turismo de naturaleza ha aparecido en las ofertas vacacionales. Por ello, esperemos que el desconocimiento se deba a la juventud del mismo y que de aquí a unos años sean cientos de personas las que viajen de forma responsable. Una buena campaña publicitaria, en la que se mostrasen todos los beneficios, sería un buen comienzo para la proliferación del mismo.
Sin embargo, la mayoría de las medidas planteadas en las diferentes propuestas políticas se quedan meramente en el papel. Existe numerosa documentación e incluso se pueden descargar estrategias y decretos regionales, así como cartas gubernamentales a nivel europeo, pero ¿qué ocurre en el día a día con el ecoturismo? Poca cosa. No existe una campaña de concienciación de la materia propiamente dicha. La mayoría de la gente vive en la ignorancia sobre el turismo sostenible y hay demasiadas actividades contaminantes que no se ha planteado dejar de hacer en pos de una meta tan importante. Visitar zonas verdes y espacios naturales está muy bien siempre y cuando se sea cuidadoso. Pero si la gente no está del todo sensibilizada, ¿por qué no se contribuye haciendo una campaña férrea? Tras el rastreo en periódicos, tanto digitales como en papel, las noticias sobre el tema son mínimas y se ven reducidas a la mera información de que la Junta va a tomar medidas de sostenibilidad turística, mas no se hace nada para que la gente se entere y empiece a tomar conciencia. Si se quiere conocer verdaderamente sobre el tema hay que rastrear los blogs, ir al grano, tomar en cuenta las opiniones de gente que sabe de lo que está hablando porque creen y practican el ecoturismo y no quedarse estancados en la falta de información que, cual halo de santidad, rodea al turismo sostenible.
La principal comunidad de turistas responsables de España se agrupa en una comunidad de viajeros nacionales e internacionales que demanda tiendas, restaurantes, alojamientos, festivales, profesionales y marcas que apuestan por la ecología y el bienestar como piedra angular de su tiempo de ocio. La comunidad contaba en agosto de 2017 con más de 250 000 seguidores activos y la guía de eventos de turismo sostenible cuenta con más de 1000 nuevas propuestas por trimestre.[12].
A diferencia de los países desarrollados, el turismo sostenible en América Latina debe ser entendido como una herramienta para aliviar pobreza, poner en valor el patrimonio natural y cultural, atender las particularidades de los grupos más vulnerables y ser un instrumento útil para producir un desarrollo inclusivo que priorize a las comunidades locales y favorezca el uso social de los recursos turísticos.
La idea fuertemente ambientalista del concepto original, que tan bien se aplica a Europa o Estados Unidos, resulta una versión simplificadora en el caso de América Latina, lo que no significa perder esa dimensión, sino potenciar también la sociocultural y la económica, incluyendo también la idea de la sostenibilidad institucional.
Una de las principales debilidades existentes en la región es la escasa participación en la toma de decisiones a escala global, lo que ha motivado que los mejores proyectos e iniciativas se generen desde el mundo de la cooperación angloparlante, basada en la idea de "sustainable tourism", más que en el turismo sostenible, lo que lleva a pensar el desarrollo turístico en América Latina sin considerar las particularidades y sin que se creen condiciones para incrementar la participación de individuos y organizaciones en esa tarea.
Existe por tanto una tarea pendiente y muy importante que es la de crear iniciativas y proyectos innovadores para que sean los propios latinoamericanos los que decidan acerca del significado de la sostenibilidad en turismo, apoyados por las líneas actuales de cooperación al desarrollo y la incipiente colaboración de la industria turística.
La Red de Certificación en Turismo Sostenible de las Américas, fundada en el año 2003 en Costa do Sauipe, Brasil, por un grupo de organizaciones de la región como Rainforest Alliance") de Estados Unidos, Fundación Plan21") de Argentina, Fundación Natura de Colombia, Alianza Verde de Guatemala, Conservación y Desarrollo de Ecuador y representantes de varios países y organizaciones internacionales, fue un buen intento de fortalecer procesos regionales, que permitieron entre otras cosas crear la línea de base de indicadores de turismo sostenible, la primera de su tipo a nivel internacional.[13] En la actualidad hay muchas organizaciones en diferentes países que trabajan para modificar los procesos de desarrollo turístico y a escala regional se ha lanzado recientemente el nuevo Instituto de Turismo Sostenible para América Latina y el Caribe, una iniciativa conjunta de Fundación Plan21 y de la Universidad para la Cooperación Internacional, organizado en cinco áreas estratégicas: formación y capacitación, investigación aplicada, incidencia política, gestión de proyectos e integración de actores y esfuerzos.