Hundimiento (Suelo)
Introducción
La subsidencia por sobreexplotación de acuíferos es el hundimiento del terreno como resultado de la extracción insostenible de aguas subterráneas. Es un problema creciente a medida que las ciudades aumentan en población y uso de agua sin una regulación adecuada del bombeo, o sin que esta regulación se aplique.
Se estima que el 80 % de los problemas graves de hundimiento del terreno en Estados Unidos están asociados con la extracción excesiva de agua subterránea.[1].
El agua subterránea es un recurso natural de acceso relativamente fácil, ya que quien pueda pagar la perforación hasta el nivel freático habitualmente (depende de la normativa local) puede extraerla. Incluso aunque la normativa no permita extraer agua, o limite la cantidad de agua que se puede extraer, es difícil cerrar pozos ilegales o garantizar que los legales extraen solo el volumen permitido.[2] Entonces, como se ve en la figura, la extracción provoca una bajada del nivel freático alrededor del pozo. En última instancia, si hay muchos pozos, esto puede afectar a una gran zona, haciendo cada vez más costoso extraer el agua y ocasionando diversos problemas, como secado de manantiales, desecación de lagunas o el propio hundimiento del terreno. Así, la extracción de aguas subterráneas se convierte en una tragedia de los bienes comunales, con las consiguientes externalidades económicas.
La palabra "subsidencia" es un término especializado de uso geológico, está recogida por la RAE[3] y sucede no solo con la extracción de agua, sino también de petróleo y otros recursos subterráneos. Existe un grupo de trabajo de la UNESCO sobre subsidencia.
Mecanismo
La causa de los cambios superficiales a largo plazo asociados con la sobreexplotación de acuíferos es bastante conocida.[4] Como se muestra en la figura del Servicio Geológico de Estados Unidos, los acuíferos suelen encontrarse en capas (estratos del terreno) compresibles de limo o arcilla.
A medida que se se extrae el agua de esos estratos, cambia la tensión efectiva que sobre ellos ejercen las capas superiores del terreno, precipitando la consolidación, que a menudo es irreversible. Así, se reduce el volumen total de limos y arcillas, y la superficie del terreno desciende. El fenómeno es parecido al de un bizcocho que se secaː si inicialmente tenía un grosor de, digamos, 10 centímetros, seco puede reducirse a 8 o menos. El daño en la superficie es mucho mayor si hay asentamientos diferenciales o grandes características del terreno, como sumideros y fisuras.