Hundimiento (Subsidencia)
Introducción
La subsidencia en geología describe el progresivo hundimiento de una superficie, generalmente de la litosfera, bien sea por el movimiento relativo de las placas tectónicas que incluyen tanto la convergencia de las mismas como su divergencia o, en una escala menor, por el asentamiento del terreno en las cuencas sedimentarias (a menudo acelerado por la acción humana, como es el caso de las cuencas petroleras o la extracción de aguas subterráneas[1]) o por el cese de la actividad volcánica en áreas reducidas en torno a los volcanes propiamente dichos, como sucede en el caso de los atolones. En el caso de la subsidencia, el nivel del mar, como es lógico, sube. El opuesto de la subsidencia es el levantamiento "Levantamiento (geología)"), el cual resulta en un incremento de la altitud de la superficie sólida de nuestro planeta y, en consecuencia, en un descenso del nivel del mar.[nota 1].
Subsidencia en las zonas de convergencia de las placas tectónicas
Se denomina convergencia de placas tectónicas al choque entre dos placas que se mueven en direcciones opuestas y que dan origen al levantamiento de una placa (generalmente, la continental) y al hundimiento en el manto de la otra placa (generalmente, la placa oceánica). La subsidencia se forma, evidentemente, en la placa submarina, formando lo que se conoce con el nombre de fosa oceánica y en este caso, la subsidencia o hundimiento recibe el nombre de subducción. La fosa sudamericana en la costa del Océano Pacífico (Fosa de Perú-Chile) constituye un buen ejemplo, con una profundidad superior a los 8.000 m bajo el nivel del mar. La más profunda de las fosas oceánicas es la de las islas Marianas, con algo más de 11 000 metros de profundidad.
Referencias
- [2] ↑ Nota: esta última idea necesita una especie de matización ya que a escala global, la elevación del nivel del mar es un proceso que puede verse reforzado o limitado (en el tiempo y en el espacio), por los fenómenos de hundimiento o realzamiento del relieve[cita requerida].