Humo y hollín (Deterioro)
Introducción
Los "diez agentes de deterioro" son un marco conceptual desarrollado por el Instituto Canadiense de Conservación (CCI) que se utiliza para categorizar las principales causas de cambio, pérdida o daño a los objetos del patrimonio cultural (como colecciones de galerías, bibliotecas, archivos y museos).[1] También conocido como los “agentes de cambio”, el marco se desarrolló por primera vez a finales de los años 80 y principios de los 90. Los agentes definidos reflejan y sistematizan las principales vías de deterioro físico y químico a las que está sujeta la mayoría de los materiales físicos. Tienen una influencia importante en la práctica aplicada deconservación, restauración y gestión de colecciones, y encuentran un uso particular en la gestión de riesgos para las colecciones del patrimonio cultural.
El CCI define diez 'agentes': disociación, fuego, humedad relativa incorrecta, temperatura incorrecta, luz y radiación ultravioleta, plagas, contaminantes, fuerzas físicas, ladrones y vándalos (a veces denominados 'criminales') y agua. El número de agentes primarios se ha mantenido igual desde 1994 con la adición de "negligencia custodial" (ahora denominada disociación), aunque el alcance y los nombres de algunas categorías se han actualizado con el tiempo para reflejar nuevas investigaciones o ideas.
Cada categoría puede subclasificarse como rara y/o catastrófica (Tipo 1), esporádica (Tipo 2) o constante/continua (Tipo 3), particularmente cuando se aplica a las evaluaciones de riesgos. Por ejemplo, dentro de la categoría de fuerzas físicas, un terremoto puede designarse como evento de Tipo 1; un accidente de manipulación en el que se deja caer un objeto como Tipo 2, y el desgaste físico continuo por la manipulación diaria como Tipo 3.[2].
Disociación
La disociación se refiere a la pérdida de información asociada con un objeto, como información de procedencia o ubicación, sin la cual el objeto pierde significado o se pierde. En versiones anteriores del marco, esto se denominaba "negligencia custodial". La disociación puede cubrir la pérdida de etiquetas de identificación, la mala colocación de partes de un objeto o la falta de información descriptiva, por ejemplo.[3] Descuidar una colección también forma parte de la disociación. Al no realizar la investigación adecuada y no asegurarse de que todo permanezca unido, las instituciones pueden perder información y hacer que sus colecciones pierdan valor.[4].